¿Es el Diseño Inteligente ciencia?

Por John Frame

El “Diseño Inteligente” (a lo largo del artículo, DI) es la visión de que el universo ofrece evidencia de ser el producto de un diseñador inteligente. Como tal, es una visión muy antigua. Ciertamente esta fue la posición de los escritores bíblicos (Salmo 19:1, Rom. 1:18-20). Históricamente, muchos han articulado esta posición por medio del “argumento teleológico”: cuando seres no inteligentes actúan para un propósito, tienen que estar bajo el control de una inteligencia personal.

Durante los últimos 150 años o así, el centro de atención ha estado en la teleología como opuesta a la evolución atea. Muchos como B.B. Warfield aceptaron la evolución en sus líneas generales, pero insistieron en que el proceso evolutivo tuvo que haber estado dirigido por un Dios personal. Otros, como el Institute for Creation Research, argumentaron que la evolución, como se concibe normalmente, no ha ocurrido para nada. En su punto de vista, la tierra tiene tan solo alrededor de 10.000 años, y el registro de fósiles puede ser explicado por el diluvio de Noé. Aunque el ICR ha sido acusado de imponer a la naturaleza una visión derivada de la Biblia, ellos han contestado que no, que sus argumentos están fundamentados solo en la ciencia.

Hoy día, sin embargo, DI se refiere a un movimiento específico que se hizo famoso con la publicación en 1991 del libro de Phillip Johnson, Proceso a Darwin (Darwin on Trial). Johnson es cristiano y profesor de derecho en la Universidad de California, Berkeley. Otros miembros prominentes del movimiento son Michael Behe y William Dembski. Behe y Dembski son científicos. Johnson no lo es, pero como abogado tiene una habilidad considerable para criticar argumentos, y ha usado tal habilidad de manera impresionante para desacreditar teorías darwinistas.

A diferencia del ICR, el grupo de DI no argumenta a favor de una tierra joven o a favor de la geología del diluvio. Están dispuestas a aceptar la secuencia cronológica de las formas de vida más o menos como los evolucionistas lo presentan. Pero el evolucionismo de hoy día (“neo-darwinismo”, como es a veces llamado) argumenta que las fuerzas naturales (principalmente la selección natural y la mutación genética) son suficientes para justificar todos los seres vivos; no es necesario invocar a Dios. Este es el problema específico entre el neo-darwinismo y el DI.

Como crítica de la evolución, el DI ha atraído más apoyo que el ICR y demás, hasta entre los científicos, mientras que el apoyo de estos sigue siendo razonablemente poco. Muchos filósofos de la ciencia cristianos han aplaudido su trabajo.

Así que ha emergido la pregunta de si el DI tendría que ser impartido a estudiantes. Los desarrollos que siguieron al proceso de Scopes en 1925 establecieron la enseñanza de la evolución en los colegios públicos. Casi nadie hoy busca excluir la enseñanza de la evolución en los colegios. Hasta los creacionistas cristianos, en su totalidad, reconocen que los estudiantes deberían conocer lo que es la teoría de la evolución, ya que se ha convertido en la visión dominante de los biólogos y geólogos. Pero la pregunta ahora es si el DI debería ser enseñado al lado de la evolución como una visión alternativa.

Para la mayor parte, la situación legal no ha ido bien para el DI. Los juzgados han establecido que porque es “religión”, no “ciencia”, no tiene lugar en un currículum científico. Aún más, enseñar DI, algunos arguyen, es violar el principio de la “separación entre iglesia y estado”.

Mantengo un punto de vista originalista sobre el tema iglesia/estado. La Constitución de los Estados Unidos no dice nada sobre un “muro de separación” entre iglesia y estado. Tan solo prohíbe al Congreso establecer una iglesia nacional. Cuando la Constitución fue escrita, bastantes estados tenían iglesias establecidas. Parte de la intención de la Constitución fue el  dar libertad a los estados sobre este tema. Ciertamente ninguno de los fundadores intentó abolir todo el apoyo a la religión por parte del gobierno. Sin embargo, mi punto de vista es diferente al aprobado por las cortes. Probablemente la cuestión de la enseñanza del DI no vaya a ser resuelto por una reconsideración de la relación entre la iglesia y el estado.

Pero más cosas deberían ser dichas sobre la relación entre la religión y la ciencia. ¿Es el DI religión, más que ciencia? En mi juicio, la religión y la ciencia no son tan fácilmente separados, por razones como las siguientes:

1. La ciencia es religiosa. Muchos escritores (Kuyper, Dooyeweerd, Clouser, Van Til, Polanyi, Kuhn, Hanson, Poythress) han ofrecido una fuerte defensa argumentando que la ciencia no es neutral en lo religioso. En el nivel más obvio, la ciencia presupone muchas cosas que no puede demostrar, sino que las toma por fe: la uniformidad de la naturaleza, la correspondencia del pensamiento con la realidad, la universalidad de las leyes físicas, los valores requeridos para una búsqueda honesta de la verdad. Ciertamente, sus ideas y metodología presuponen el teísmo cristiano, aunque no todos están dispuestos a admitirlo.

A pesar de la incertidumbre de gran parte de la ciencia, hay un sentido en el que la ciencia, como la religión, impone “ortodoxia” en sus participantes. Tal como indica Kuhn, los grupos de investigación crean comunidades de científicos, y si alguien quiere entrar en dicha comunidad no debe desviarse de los paradigmas estándares. Ciertamente algo como esto ha pasado entre los neo-darwinistas. Así que hay una fuerte analogía entre la ciencia y la religión que ha sido pasado por alto en gran parte de la discusión.

2. La ciencia es más que observación y experimento. Como indican muchos de los científicos mencionados antes, los científicos no recogen datos simplemente. También proponen hipótesis para la investigación. Después tienen que deducir consecuencias a partir de estas hipótesis. La observación y el experimento buscan estas consecuencias para verificar o falsar una hipótesis. Pero la hipótesis en sí no es necesariamente el resultado de observación o experimentación. Einstein, por ejemplo, no desarrolló sus teorías de la relatividad en base de la observación o del experimento. Sus ideas más bien vinieron inicialmente de “experimentos de pensamiento”, imaginando cómo es probable que sean las cosas. Muchas de sus hipótesis han sido después verificadas por observación y experimento. Einstein no fue un científico experimental. Pero nadie negaría que fue un científico de primera clase.

El trabajo científico es, entonces, no solo observacional y experimental, sino también imaginativo y lógico. El científico debe usar su imaginación para determinar hipótesis significantes, y su lógica para determinar qué conllevaría verificar o falsar estas hipótesis y si un experimento ciertamente lo ha verificado o falsado.

La gente a menudo se queja de que el DI no es ciencia, porque no está basado en observación y experimento. Este cargo es falso, porque los defensores del DI se basan en investigaciones hechas por otros. Y algunos escritores del DI como Behe han hecho y publicado no poca investigación. (Otros escritores del DI han hecho lo mismo, pero han tenido problemas al publicar sus hallazgos por culpa del prejuicio, afirman.)

Pero la contribución principal del DI a la discusión es lógica: evaluar lo que se requiere para verificar la teoría evolutiva, juzgar si las pruebas lo corroboran, y si no, qué cambios hay que hacerle a la teoría evolutiva para hacerla creíble. El DI primariamente interpreta datos, más que acumularlos. Pero esto no hace al DI no científico.

La mayoría del neodarwinismo de hoy día es anti-teísta. Los neo-darwinistas creen que han establecido un fundamento naturalista para el origen y el desarrollo de la vida. El DI niega que hayan establecido esto y trae pruebas para demostrar lo contrario. ¿Por qué debería la negación del teísmo ser considerado ciencia, mientras que la afirmación de esto es considerado “religión”? No es menos científico deducir el diseño inteligente a partir de los datos que deducir un origen no inteligente.

Así que el darwinismo, en algunos sentidos, es religioso, y el DI científico.

3. La ciencia debe estar abierta a toda verdad. Incluso si la ciencia y la religión pudieran ser distinguidas con precisión, y niego esto, es importante entender qué es lo que está implicado en la “transparencia” de la ciencia a la verdad. Imaginémonos que la Biblia es la palabra de Dios inerrante, y que en ese libro Dios habla sobre algunas cosas importantes para la ciencia. En la discusión actual, esta posibilidad sería descartada como invasión de la religión a la ciencia. Pero, sean las Escrituras religión o ciencia, sus creyentes afirman al menos que es una fuente de verdad. Si es una fuente de verdad, ¿cómo pueden los científicos justificar el ignorarla o negarla?

Desde luego, muchos científicos niegan que la Biblia sea la palabra inerrante de Dios. Pero si lo es, esos científicos están excluyendo algo importante, como si descuidaran datos importantes en el estudio de los efectos de una droga. Así que la pregunta de si la Biblia es verdadera es una pregunta importante para la ciencia, así como para todos los demás estudios.

El DI sostiene que sus aserciones no están fundamentadas en la Biblia, aunque la mayoría de los adeptos al DI son cristianos. Me es difícil imaginar que harían las afirmaciones que hacen si no fueran cristianos. Pero eso es irrelevante. Para establecer el carácter científico de las aserciones de uno, no es necesario probar que no vienen de una autoridad religiosa. Como creo que la Biblia es verdadera, pienso que la dependencia en la Biblia (bien interpretada) sería un argumento a favor del DI, más que en su contra. El intento de los escritores del DI de distanciarse de la Biblia es, creo, un expediente para evitar ciertas objeciones populares, más que una posición necesaria para una ciencia de bona fide.

Concluyo que el DI es tan científico, y tan religioso, como el neo-darwinismo. Y como tal debería serle dada una posición de paridad con el darwinismo en los colegios. Esto no es probable que ocurra pronto, por el homenaje de las cortes a una separación precisa entre la religión y la ciencia, y por una doctrina ilegítima de la iglesia y el estado. Pero en los méritos intrínsecos del caso, las dos posiciones deberían ser enseñadas al menos lado a lado.

Los colegios típicamente afirman estar abiertos a todos los puntos de vista significantes. Los estudiantes aprenden a ser críticos al estar expuestos a diferentes posiciones para las evaluaciones. Ninguna teoría humana es infalible. Errores pueden ser encontrados tanto en los escritos de los neo-darwinistas como de los que defienden el DI. Exponer a los niños solo a la posición neo-darwinista, y hacer la (para mí fantástica) afirmación de que es “hecho, no teoría” es privarlos de una oportunidad seria de pensamiento crítico y empobrecer su educación. Ese tipo de dogmatismo es, para mí, la prueba final de que el evolucionismo es tanto religión como ciencia. Los que niegan la ortodoxia, como los escritores del DI, están por esa misma negación haciendo una contribución substancial a la ciencia.

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