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Archive for 31 octubre 2012

Jesucristo y la Homosexualidad

31 de octubre de 2012 Deja un comentario

Por Mike Riccardi

Un par de meses atrás, empecé a responder a un par de argumentos populares de por qué algunos creen que la homosexualidad es conciliable con el cristianismo. Mi esperanza era (y sigue siendo) que yo podría ser capaz de servir a aquellos que están equivocados en este sentido, ayudándoles a ver que la fe en Jesús y su Palabra no puede conciliarse con los intentos de legitimar la homosexualidad. Yo me había referido a la objeción semi-sarcástica que nosotros, como cristianos somos inconsistentes en condenar la homosexualidad, sobre la base de la ley levítica, ya que no condenamos también comer mariscos y mezcla de tejidos También me referí a la objeción de que en los cristianos que condenan la homosexualidad son faltos de amor-quedan atrapados en los detalles, olvidando que nuestro virtud cristiana cardinal es el amor. Si usted no ha leído esos artículos, espero que lo haga.

Pero hoy quiero abordar un argumento más popular para conciliar la homosexualidad con el verdadero cristianismo. Y este es la objeción de que el mismo Jesús nunca dijo una palabra acerca de la homosexualidad. Los que hacen este argumento admiten que Pablo lo condenó como pecado (Romanos 1:26-27, 1 Cor 6:9-10; 1 Timoteo 1:9-10). Pero el sentimiento detrás de esta objeción es que Pablo había corrompido el modo de vida y la ideología que Jesús vino a propagar, y que Jesús habría sido “amoroso” y “aceptó” a los homosexuales, tal y como son .

Pero ¿es verdad que Jesús nunca dijo nada acerca de la homosexualidad?

En realidad, al igual que las otras objeciones, hay varias razones por las que esta objeción simplemente no se sostiene ante el escrutinio bíblico y lógico. Hoy me gustaría para hacer frente a cinco de ellas.

Continúa leyendo el artículo en Evangelio.

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Libertad de Pensamiento

27 de octubre de 2012 Deja un comentario

Public SchoolUn sistema educativo público, en sí, es verdaderamente de un beneficio enorme para la raza. Pero es beneficioso solo si se mantiene sano en cada instante a través de la totalmente libre posibilidad de competición de los colegios privados.

Un sistema educativo público, si significa el ofrecimiento de la libre educación para aquellos que lo desean, es un logro de los tiempos modernos digno de mención y beneficioso; pero una vez que se convierte en monopolístico es el instrumento de tiranía más perfecto que jamás se haya ideado.

La libertad de pensamiento en la Edad Media fue combatida por la Inquisición, pero el método moderno es mucho más efectivo. Pon las vidas de los niños en sus años de formación, a pesar de las convicciones de sus padres, bajo el control íntimo de expertos designados por el estado, fuérzalos después a atender a colegios donde las más altas aspiraciones de la humanidad son aplastadas, y donde la mente se llena con el materialismo del día, y es difícil ver cómo hasta los remanentes de la libertad pueden subsistir.

Dicha tiranía, defendida tal como es por una técnica perversa usada como el instrumento en la destrucción de almas humanas, es ciertamente mucho más peligrosa que las crudas tiranías del pasado, que a pesar de sus armas de fuego y espadas permitieron al menos que el pensamiento fuera libre.

(MACHEN, Gresham J. Christianity and Liberalism)

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Previo al Argumento… Era Dios

20 de octubre de 2012 Deja un comentario

[Nota: Esta es la novena y última parte de Why I Believe in God, un ensayo del Dr. Cornelius Van Til(1895 –1987), al que he dividido en varios trozos. Para leer la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima, u octava parte, siga los links. Las demás partes serán publicadas en los siguientes días]

Bus leavingVeo que quieres irte a casa. Y no te culpo; el último autobús parte a las doce. Me gustaría conversar en otra ocasión. Te invito a cenar el próximo domingo. Pero he pinchado tu burbuja, así que puede que no vuelvas. Y aún así puede que lo hagas. Eso depende del placer del Padre. En el fondo de tu corazón sabes muy bien que lo que he dicho sobre ti es verdad. Sabes que no hay unidad en tu vida. No quieres al Dios que por Su consejo ofrece la unidad que necesitas. Tal Dios, dices, no permitiría nada nuevo. Así que ofreces tu propia unidad. Pero esta unidad debe, por tu propia definición, no matar aquello que es totalmente nuevo. Así que debe estar en contra de lo que es completamente nuevo y para nada tocarlo, nunca. Y de este modo por tu lógica hablas sobre posibilidades e imposibilidades, pero todo este hablar es al aire. Por tus propios criterios nunca puede tener nada que ver con la realidad. Tu lógica afirma tratar con problemas eternos e invariables; y tus hechos son cosas totalmente cambiantes; y “nunca las dos se encontrarán”. Así que has dejado sin sentido tu propia experiencia. Con el hijo pródigo estás en las pocilgas de cerdos, pero puede ser que, a diferencia del pródigo, rehusarás volver a la casa del padre.

Por el otro lado por mi creencia en Dios yo sí tengo unidad en mi experiencia. Por supuesto que no la clase de unidad que tú quieres. No una unidad que es el resultado de mi propia determinación autónoma sobre lo que es posible. Sino una unidad que está por encima de la mía y anterior a la mía. Sobre la base del consejo de Dios puedo buscar hechos y encontrarlos sin destruirlos previamente. Sobre la base del consejo de Dios puedo ser un buen físico, un buen biólogo, un buen psicólogo, o un buen filósofo. En todos estos campos uso mis capacidades de orden lógico para ver tanto orden en el universo de Dios como se le pueda dar a ver a una criatura. Las unidades, o sistemas que yo hago, son verdaderas porque son indicaciones genuinas hacia la unidad básica original que se encuentra en la unidad de Dios.

Mirándome veo tanto orden como desorden en todas las esferas de la vida. Pero miro al orden y al desorden en luz de Aquel que Ordena, Quien está detrás de ambos. No necesito negar ninguna de ellas por el interés a favor del optimismo o a favor del pesimismo. Veo a los grandes hombres de la biología buscando diligentemente bajo cada piedra para demostrar que la doctrina de la creación no es verdadera con respecto del cuerpo humano, solo para regresar y decir que el eslabón perdido sigue estando perdido. Veo a los grandes hombres de la psicología buscando a lo hondo y a lo lejos en la subconsciencia, del niño y del animal, para demostrar que las doctrinas de la creación y de la providencia no son verdaderas con respecto del alma humana, solo para regresar y admitir que el abismo entre la inteligencia del animal y del hombre es tan grande como siempre lo fue. Veo a los grandes hombres de la lógica y de la metodología científica buscar en las profundidades de lo trascendental para una validez que no será llevada por la corriente siempre cambiante de lo que es totalmente nuevo, solo para regresar y decir que no pueden encontrar ningún puente desde la lógica a la realidad, o desde la realidad a la lógica. Y aún así encuentro a todos estos, aunque estando cabeza abajo, declarando muchas cosas que son ciertas. Tan solo necesito poner sus declaraciones de pie, haciendo a Dios en vez de al hombre como el centro de todo, y tengo una exposición maravillosa de los hechos tal como Dios ha pretendido que los viera.

Y si mi unidad es lo suficientemente comprensible para incluir los esfuerzos de aquellos que lo rechazan, es lo suficientemente largo hasta para incluir aquello que los que han sido rectificados por la regeneración no pueden ver. Mi unidad es la de un niño que pasea con su padre por el bosque. El niño no tiene miedo porque su padre lo conoce todo y es capaz de manejar cualquier situación. Así que sin reparos acepto que hay algunas “dificultades” con respecto a creer en Dios y a Su revelación en la naturaleza y a las Escrituras que no puedo resolver. De hecho hay misterio en cada relación con cada hecho con el que me enfrento, por la razón de que todos los hechos tienen su explicación final en Dios cuyos pensamientos son más altos que mis pensamientos, y cuyos caminos son más altos que mis caminos. Y es exactamente aquel tipo de Dios el que necesito. Sin tal Dios, sin el Dios de la Biblia, el Dios de la autoridad, el Dios que es auto-contenido y por consiguiente incomprensible al hombre, no habría sentido en nada. Ningún ser humano puede explicar el sentido de ver a través de todas estas cosas, sino solo el que cree en Dios tiene el derecho a sostener que sí hay una explicación.

Puedes ver que cuando fui joven fui condicionado desde todos lados; no pude no creer en Dios. Ahora que soy mayor sigo sin poder dejar de creer en Dios. Ahora creo en Dios porque, a menos que le tenga a Él como el Todo-Condicionador,  la vida es Caos.

No te convertiré al final de mi argumento. Pienso que el argumento es válido. Mantengo que la creencia en Dios no es meramente tan razonable como otra creencia, o incluso un poco o indefinidamente más probablemente verdadera que otra creencia; mantengo que a menos que creas en Dios no puedes creer lógicamente en ninguna otra cosa. Pero como creo en tal Dios, un Dios que te ha condicionado a ti tanto como a mí, sé que puedes, para tu propia satisfacción, con la ayuda de los biólogos, de los psicólogos, de los lógicos, y de los críticos de la Biblia, reducir todo lo que he dicho esta tarde a meras divagaciones circulares de un autoritariano sin esperanza. Pues bien, mis divagaciones han sido, puedes estar seguro, circulares; han hecho que todo se  vuelva a Dios. Ahora te dejaré con Él, y con Su misericordia.

Fin.

Unidad y Diversidad

13 de octubre de 2012 Deja un comentario

Por Vern S. Poythress

Los planteamientos no cristianos a las matemáticas tienen un problema aún más básico. No pueden explicar la conexión y armonía entre unidad y diversidad en el mundo. La relación entre unidad y diversidad es necesaria para que las matemáticas tan solo comiencen. Parménides, el filósofo griego, dijo que la realidad tenía unidad pero no diversidad. Todo es uno. Entonces contar es imposible, y las distinciones espaciales entre un punto y otro son imposibles. Por el otro lado, supón, como las filosofías atomistas y nominalistas tienden a afirmar, que hay diversidad pero no unidad. Entonces uno no podría con seguridad identificar dos instancias del mismo número, porque ser “el mismo” no tendría significado (ser el mismo implica unidad). Uno no puede comenzar sin una conexión coherente en la que cosas distintas y diversas comparten unidades.

Unidad y diversidad son coherentes en el mundo que Dios creó porque Dios es Uno y también Tres. Tanto unidad como diversidad originan en la Trinidad. Cornelius Van Til observa:

… si uno comienza con una pluralidad última en el mundo, o podríamos decir considerando la pluralidad como última, no hay ninguna manera de llegar alguna vez a una unidad igualmente fundamental. Por el otro lado, si uno empieza con la suposición de un abstracto último, unidad impersonal, uno no puede dar explicación por el hecho de la pluralidad. Ningún sistema de pensamiento puede escapar de este dilema…

Lo que Agustín y todos los pensadores teístas después de él han hecho es decir que en Dios, y más específicamente en el Dios trino, se encuentra la solución a esta dificultad.

POYTHRESS, Vern. (2006) Redeeming Science. Crossway Books. Pp 325-326.

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Leopardos, Etíopes, Agnósticos y Ateos

8 de octubre de 2012 Deja un comentario

[Nota: Esta es la octava parte de Why I Believe in God, un ensayo del Dr. Cornelius Van Til(1895 –1987), al que he dividido en varios trozos. Para leer la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima parte, siga los links. Las demás partes serán publicadas en los siguientes días]

Parece que hemos llegado a una parte un tanto delicada. Hemos acordado al principio que nos diríamos toda la verdad el uno al otro. Si te he ofendido ha sido porque no me atrevo, ni siquiera considerando el interés para ganarte, a ofender a Dios. Has hecho del alcance de tu intelecto el estándar o criterio sobre lo que es posible y lo que no es posible. Así que prácticamente has determinado que tu intención es nunca encontrarte con un hecho que apunte hacia Dios. Hechos, para ser tales – hechos, esto es, con una posición decente científica y filosóficamente – deben tener tu sello en vez del de Dios como su creador.

Por supuesto me doy cuenta completamente que no pretendes crear árboles y elefantes. Pero prácticamente afirmas que los árboles y los elefantes no pueden ser creados por Dios. Has oído del hombre que nunca quiso ver  o ser una vaca púrpura. Pues bien, tú prácticamente has determinado que nunca vas a ver o ser un hecho creado. Con Sir Arthur Eddington dices, “Lo que mi red no puede coger no son peces”.

Tampoco pretendo, claramente, que, una vez hayas sido posicionado cara a cara con esta condición, puedas cambiar tu actitud. No más de lo que el etíope puede cambiar su piel o el leopardo sus manchas puedes cambiar tu actitud. Has cementado tus gafas de colores a tu cara tan firmemente que no puedes siquiera quitártelos cuando duermes. Freud no ha visto ni un mero destello de la pecaminosidad del pecado tal como controla el corazón humano. Tan solo el Gran Médico por medio de Su propiciación en sangre en la Cruz y por el regalo de Su Espíritu puede quitarte esas gafas coloridas y hacerte ver los hechos tal como son, hechos como prueba, como prueba inherentemente convincente, de la existencia de Dios.

Debería estar muy claro ahora en qué clase de Dios creo yo. Es Dios, el Todo-Condicionante. Es el Dios que creó todas las cosas, quien por Su providencia condicionó mi juventud, haciéndome creer en Él, y quien en mi madurez por su gracia sigue haciéndome querer creer en Él. Es el Dios que también controló tu juventud y hasta aquí, al parecer, no te ha dado su gracia para que creas en Él.

Puedes entonces contestar a esto: “¿Entonces cuál es la utilidad de discutir y razonar conmigo?” Pues bien, hay mucha utilidad en esto. Ves, si eres realmente una criatura de Dios, siempre le eres accesible a Él. Cuando Lázaro estuvo en la tumba aún le era accesible a Cristo quien le llamó de vuelta a la vida. Es de esto de lo que los verdaderos predicadores dependen. El hijo pródigo pensó que había escapado completamente de la influencia de su padre. En realidad el padre controlaba las “tierras lejanas” a las que el hijo pródigo había ido. Lo mismo pasa con el razonar. El verdadero razonar sobre Dios es tal que solamente Dios es el único emplazamiento que da sentido a cualquier tipo de argumento humano. Y tal razonar, podemos esperar por un buen motivo, será usado por Dios para romper el carruaje de un solo caballo de la autonomía humana.

La Muy Poco Sensacionalista Verdad sobre la Esposa de Jesús

3 de octubre de 2012 Deja un comentario

Por Michael J. Kruger

Desde el descubrimiento de los “Evangelios Gnósticos” en Nag Hammadi en 1945, los eruditos y el público general no parecen saciarse de versiones alternativas de la vida de Jesús. El Evangelio de Tomás, el Evangelio de Pedro, el Evangelio de María, y, más recientemente, el Evangelio de Judas, han suscitado preguntas provocativas sobre el cristianismo. ¿Fueron las historias sobre Jesús dejadas fuera intencionadamente en el Nuevo Testamento? ¿Fueron estas versiones alternativas del cristianismo suprimidas (u oprimidas)? ¿Y nos dan los evangelios canónicos una visión precisa sobre Jesús?

Recién se había posado el polvo desde el descubrimiento del Evangelio de Judas, un nuevo descubrimiento ha reabierto ahora estas preguntas. Durante mi pausa de clase ayer (irónicamente justo antes de comenzar mis lecciones sobre los libros apócrifos), recibí noticias de que fue descubierto un nuevo manuscrito que dice que Jesús tenía una mujer. Esto merece la atención porque – a pesar de las declaraciones de El Código Da Vinci – no tenemos ningún texto en todo el cristianismo que diga explícitamente que Jesús hubiera estado casado.

Este nuevo manuscrito – aptamente titulado el Evangelio de la Esposa de Jesús – es un fragmento de un códice del siglo cuarto escrito en Cóptico (Sahídico) que en un lugar dice así, “Jesús les dijo, ‘Mi esposa… ella será capaz de ser mi discípulo’”. El fragmento es bastante pequeño (4×8 cm), con escrito descolorido por detrás. El texto principal está escrito de manera apretujada y con mano semi-alfabetizada. Lo que más llama la atención es que Karen King, de la Universidad de Harvard, ha sugerido que aunque el manuscrito es del siglo cuarto, la composición original debería ser fechada en la mitad del siglo dos.

¿Qué haremos pues con este nuevo descubrimiento? He aquí varias consideraciones.

Autenticidad

La falsificación no es poco común en el mercado de las antigüedades. No soy un experto en la paleografía Cóptica (mi estudio es sobre los manuscritos griegos), pero tuve preocupaciones sobre la apariencia inicial del manuscrito. En particular, la descuidada naturaleza de la mano del escriba, y las anchas y no diferenciadas pinceladas de la pluma parecieron problemáticas. Además, el color de la tinta parece fuera de lugar – es demasiado oscuro, casi como si estuviera pintado. Las tintas antiguas suelen ser más claras en cuanto al color, aunque hay excepciones. Este escenario es exacerbado por la ambigüedad sobre el lugar de su descubrimiento y la identidad de su dueño anónimo.

Sin embargo, según el futuro trabajo de Karen King, este manuscrito fue examinado por Roger Bagnall y AnnMarie Luijendik, dos eruditos reputados, y ambos lo aceptaron como auténtico y atribuyeron el estilo a la punta desafilada de la pluma del escriba. Otras indicaciones de su autenticidad es el uso del nomina sacra (abreviaciones de ciertas palabras) y la descolorida tinta en la parte de detrás de la página (algo que hubiera requerido un tiempo considerable). Pero mi amigo y erudito en Cóptico, Christian Askeland, es escéptico sobre su autenticidad dado a, entre otras cosas, la formación extraña de algunas de letras (particularmente la épsilon) y omisiones en el texto Cóptico. Otros eruditos también han expresado escepticismo sobre el fragmento.

Hasta aquí, no hay manera de saber si es genuino o se trata de una falsificación. No podemos saberlo con certitud hasta que más eruditos tengan la oportunidad de examinarlo.

Composición

Asumiendo por un momento que el manuscrito es genuino, siguen habiendo preguntas sobre su composición. Primero, ¿con qué clase de documento estamos tratando? A primera vista, el documento parece estar compuesto como un texto parecido a un evangelio que contenía historias y dichos de Jesús. De hecho, Jesús parece estar haciendo lo que hace con frecuencia en los otros textos de los evangelios: está teniendo una conversación con sus discípulos. Algunos eruditos han sugerido que este fragmento podría ser un texto mágico como un amuleto, particularmente dado a su pequeño tamaño. Sin embargo, los amuletos normalmente no tenían nada escrito por detrás de la página (en el reverso). Si la escritura de detrás del fragmento es continuo a lo que está escrito por delante (que está desconocido hasta ahora) entonces podría ser simplemente un códice en miniatura. Los códices en miniatura fueron populares en el cristianismo temprano y a menudo contenían textos apócrifos. Para más sobre este tema, consulta mi artículo aquí.

Otra cuestión atañe la fecha de la historia que contiene este fragmento. ¿Cuándo fue la historia compuesta? King arguye que fue compuesta en la mitad del siglo segundo basado mayoritariamente en las similitudes con el Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe, los cuales ambos existieron durante ese período de tiempo. Esto es ciertamente una posibilidad, particularmente dado que conocemos que un buen número de otros evangelios apócrifos fueron compuestos en el segundo siglo (p.ej. Evangelio de Pedro, P. Egerton 2, P.Oxy. 840). Sin embargo, este argumento no requiere una fecha del segundo siglo. Esta historia puede haber sido escrita en el tercer siglo y puede que simplemente haya cogido de escritos como el de Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe.

Valor Histórico

La pregunta clave es si esta particular narración puede decirnos algo sobre cómo fue Jesús fue en realidad. ¿Demuestra este texto que Jesús tuvo una esposa? ¿Provee este evangelio información histórica de confianza? No y no. No hay ninguna razón para pensar que este evangelio retiene la tradición auténtica sobre Jesús. Es una producción tardía, no basada en el testimonio de testigos oculares, y posiblemente haya hecho uso de otros trabajos apócrifos como Tomás y Felipe.

Lo que es más – y esto es crítico – no tenemos ninguna fuente histórica en todo el cristianismo temprano que sugiera que Jesús hubiera estado casado. Ninguna. No hay nada sobre que Jesús hubiera estado casado en los evangelios canónicos, en los evangelios apócrifos, en los padres de la iglesia, y en ninguna otra parte. Incluso si este nuevo evangelio declara que Jesús había estado casado, no concuerda con todas las otras evidencias históricas creíbles que tengamos sobre su vida. Como King misma dice, “Este es el único texto antiguo existente que caracteriza a Jesús como refiriéndose a una esposa. Esto no evidencia, sin embargo, que el Jesús histórico hubiera estado casado” (p.1 aquí).

Conspiraciones y los Evangelios Canónicos

A todo el mundo le gusta una buena teoría de conspiración. Sería ciertamente mucho más entretenido para nuestra cultura si uno pudiera demostrar que todos los libros apócrifos fueron realmente las Escrituras de la iglesia temprana y que fueron suprimidos por las maquinaciones políticas de la iglesia tardía (p.ej. Constantino). Pero la verdad es mucho menos sensacionalista. Mientras a los libros apócrifos se les daba un estatus escritural de vez en cuando, la mayoría aplastante de los cristianos tempranos prefirieron los libros que ahora están en nuestro canon del Nuevo Testamento. Así, se nos recuerda de nuevo que el canon no fue “creado” arbitrariamente por la iglesia en el cuarto o quinto siglo. Las afirmaciones de la iglesia tardía simplemente refleja lo que ya había sido el caso por muchos, muchos años.

Cuando se trata con este tipo de preguntas me gusta recordarles a mis alumnos de un simple – pero a menudo pasado por alto – hecho: de todos los evangelios en el cristianismo temprano, solo Mateo, Marcos, Lucas, y Juan están fechados en el siglo primero. Ciertamente, hay intentos minoritarios de colocar libros como el Evangelio de Tomás en el primer siglo – pero tales intentos no han sido bien recibidos por los eruditos bíblicos. Así, si realmente queremos saber cómo fue Jesús, nuestra mejor apuesta es fiarnos de libros que fueron al menos escritos durante el período de tiempo cuando los testigos oculares seguían vivos. Y tan solo cuatro evangelios cumplen este criterio.

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Artículo original publicado en The Gospel Coalition.

Michael J. Kruger es profesor del Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, North Carolina, y el autor de Canon Revisited: Establishing the Origins and Authority of the New Testament Books (Crossway, 2012). Escribe con reguaridad en su blog Canon Fodder.