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Archive for 26 abril 2013

Evolución Humana: Una Perspectiva Diferente

26 de abril de 2013 Deja un comentario

Puede que generaciones de estudiantes de la evolución humana, incluido yo mismo, hayan estado agitándose en la oscuridad; que nuestra base de datos es demasiado escasa, demasiado escurridiza, para que pueda ser capaz de moldear nuestras teorías. Antes, las teorías son más bien declaraciones sobre nosotros y nuestra ideología que sobre el pasado. La paleoantropología revela más sobre cómo se ven los humanos a ellos mismos que sobre cómo han aparecido los humanos. Pero eso es herejía.

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David Pilbeam, PhD, American Scientist 66 (1978), p. 379, citado en Charles Darwin: His Life and Impact, capítulo 4.

La Selección Natural: Lo Que Puede y No Puede Hacer

19 de abril de 2013 Deja un comentario

No es cierto, como suele presuponerse, que los creacionistas niegan y rechazan la selección natural. La selección natural es observable, lógica, y en concordancia con el relato bíblico; si, al menos, no se le dan unos méritos que los darwinistas son prontos a otorgarle. La diferencia radica en la macro-evolución y la micro-evolución. Los creacionistas sostienen que los seres vivos evolucionan tan solo en su misma especie (micro-evolución), es decir, que una especie no puede convertirse en otra (macro-evolución). Según sé, eso sí, creacionistas y darwinistas no están de acuerdo en lo que a hacer distinciones de especies se refiere.

Resumidamente: los creacionistas creen que si pones a un elefante y a un mamut en un glaciar el elefante morirá, y el mamut sobrevivirá. Y si los fríos del invierno pasan, el mamut morirá también, pues no está adaptado a climas calurosos. Es decir, el que está adaptado a su entorno vivirá. A ésto me refiero al decir que es observable y lógico. Olvidando lo simplista que el ejemplo es, el punto es que tanto creacionistas como darwinistas llamarían a esto selección natural.

Esto es, según los creacionistas, lo que puede y no puede hacer la selección natural:

La selección natural puede: La selección natural no puede:
Disminuir la información genética Incrementar o dar información genética nueva.
Permitir a los organismos sobrevivir mejor en un entorno dado. Permitir a los organismos evolucionar de molécula a hombre.
Actuar como “seleccionador” Actuar como “originador”.
Apoyar el “ramal” de la vida creacionista. Apoyar el “árbol” de la vida evolucionista.

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Fuente: “Charles Darwin: His Life and Impact“, capítulo 3.

El Origen del Darwinismo, Parte IV – Precursores de la Llegada del Darwinismo

5 de abril de 2013 Deja un comentario

Por Greng Bahnsen

Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

El fenomenalismo de Kant y el panteísmo de Spinoza fueron influencias cruciales en el pensamiento de Fichte. A su vez, la filosofía de Fichte despertó el interés de Johann Wolfgang von Goethe, quien fue fundamental en la consecución de una posición de enseñanza para Fichte en la Universidad de Jena. Mientras estudiaba en Leipzig, Goethe tuvo gran interés en lo oculto y en el misticismo religioso. Además del ocultismo y Fichte, las otras grandes influencias que tuvo fueron las filosofías de Kant y Spinoza. Goethe se convirtió en uno de los hombres de letras más reputados de Alemania: poeta, novelista, y científico. La primera parte de Fausto, la obra maestra de Goethe, apareció un año antes del nacimiento de Darwin. Como Spinoza, Goethe fue panteísta, describiendo el universo como las “prendas vivas” de Dios. Dijo que el universo expresa una fuerza creativa; sin embargo, no se debería pensar que Dios causó o controla el mundo: “¿Qué clase de Dios sería, quien solo empuja desde fuera?” (Weltanschauliche Gedichte, 1815). En vez de esto, Dios es el espíritu interior del mundo, su todo-embarcadora actualidad. Así, el número 807 en las Máximas y Reflexiones de Goethe declara que, “Somos panteístas cuando estudiamos la naturaleza…” Arnulf Zweig comenta que Goethe “sostuvo que Dios, siendo el inexorable orden de la naturaleza, no puede tener ninguna personalidad o ser en cualquier sentido estar fuera del mundo natural”.[1] En contra de Spinoza, y en acuerdo con Kant, Goethe sostuvo que la razón no puede conseguir un conocimiento adecuado de Dios. Goethe concurrió con la enseñanza del determinismo de Spinoza y Kant, considerando la idea de los milagros (esto es, la inmanente intervención en el proceso del mundo por un Dios sobrenatural) como una “blasfemia contra el gran Dios”. El trabajo de Goethe en la ciencia es digno de mención en cuanto a su relevancia para la evolución. Sintió que había destapado los principios secretos por los cuales la naturaleza opera, postulando que había una planta primaria que se había transformado diversamente a través de una metamorfosis de los organismos, que a su vez explicó por el principio de que la entera existencia es “una eterna división y unión”. La naturaleza fue constantemente conducida en un aumentativo ascenso, según Goethe. “Esta lucha en el ascenso Goethe creyó ser una característica universal de la naturaleza. Se revela a sí misma… en las variaciones de organismos similares que se desarrollan desde una forma básica”.[2] Charles Darwin evidentemente tuvo familiaridad con y fue favorablemente impresionado por el pensamiento de Goethe, pues más tarde Darwin le describió como a un “hacedor de caminos”.

En conexión con las opiniones panteístas discutidas anteriormente, sería apropiado mencionar el crecimiento del panteísmo en la filosofía de Karl C.F. Krause, un ex estudiante de Fichte en Jena. El Ser absoluto, dijo Krause, es uno con el mundo pero no exhausto por él. Dios es el ser primordial, la unidad de todo lo que existe. Krause dijo que el mundo era parte de Dios, cuya vida es expresada a través de los organismos del mundo y de la humanidad. La razón y la naturaleza fueron entendidas a ser seres subordinados dentro de Dios y que eran supremamente integrados en la humanidad. Individualmente, los hombres tienen unas almas no creadas y eternas; colectivamente, los hombres deben luchar para imitar la vida divina en el desarrollo de sus organizaciones sociales – culminando en el objetivo de la historia: la actualización de la unión cósmica entre la naturaleza, la razón, la humanidad, y Dios, en una ideal Liga de la Humanidad. Esta historia evolucionaría, dijo Krause, es recapitulada en el desarrollo progresivo de personas individuales (desde embrión a infancia, a juventud, a madurez, etc.), ambos reflejando las leyes de la vida orgánica divina. La transición por la cual la humanidad llegaría a la madurez sería efectuada por dos cosas según Krause: el descubrimiento de Spinoza de la naturaleza del ser, y el proprio desarrollo de Krause de esta idea. Históricamente la evolución de la vida orgánica divina progresó de politeísmo a monoteísmo, y después (en los días de Krause) a panteísmo, la verdad última de que todo existe en Dios. Krause vio la existencia del mundo como una forma originaria en el desarrollo interior de la actualidad de Dios, y vio a los hombres individuales como encarnaciones parciales de lo divino – programado a alcanzar la completitud cuando todos los hombres entran en una vida común.[3] Tales ideas eventualmente estarían presentes en el pensamiento del siglo XX también.


 

[1] “Goethe, Johan Wolfgang Von,” EP, III, 364.

[2] Ibid.

[3] Cf. Arnulf Zweig, “Krause, Karl Christian Friedrich,” EP, IV, 363-365.