Archivo

Archive for 29 junio 2013

Un Adán Bíblico y Científico, parte III

29 de junio de 2013 3 comentarios

[Puede leer la primera parte aquí, y la segunda aquí]

Milagros y solidaridad

Podemos ilustrar este principio de solidaridad en otro tipo de casos. Juan 2:1-11 describe un milagro en el que Jesús convirtió el agua en vino. Si un científico hubiera estado ahí para probar el producto, ¿el vino habría sabido, olido, y parecido como un vino ordinario? ¿Habría sido su composición química como la del vino? No conocemos los detalles, pero es ciertamente una posibilidad razonable el que Dios eligiera obrar un milagro de tal manera en el que el producto se ajustase naturalmente en el mundo que Él ya había creado.

Mateo 1:18-25 y Lucas 1:34-37 indican que Jesús fue nacido de una virgen. Si un científico hubiera sido capaz de analizar una muestra de ADN de las células de Jesús, ¿habría encontrado un cromosoma humano Y normal, como el que se encuentra en el ADN del hombre pero no de la mujer? La Biblia no habla directamente sobre tales detalles, pero Hebreos 2:14,17; 4:15, y otros pasajes indican que Jesús fue totalmente humano. (Otros pasajes, por supuesto, indican que  Él es también totalmente divino. Es una persona con dos naturalezas, una naturaleza divina y una naturaleza humana. Esto es un gran misterio.) Es razonable inferir que la completa humanidad de Jesús es aplicable hasta a los detalles como el cromosoma Y. Si es así, el cromosoma Y es un ejemplo de patrón entero de ADN que no fue el producto de un proceso reproductivo mamífero normal. El patrón es el producto de un milagro, y tiene un propósito divino claro, y es, que Jesús tuvo que ser completamente humano, en solidaridad con el resto de la humanidad, para que pudiera representarnos como Aquel que toma sobre Él nuestros pecados y como sumo sacerdote: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (Hebreos 2:17).

(Por supuesto que algunos puede que rechacen que el agua se convierta en vino y el nacimiento virginal porque rechazan los milagros en principio. Pero eso es otro tema. Si Dios es Dios, puede obrar milagros cuando Él lo elija.)

El nacimiento virginal de Jesús es claramente un caso de lo más excepcional, pero enseña que tenemos que considerar con más de una posibilidad en los patrones de ADN. La solidaridad de los seres humanos con los animales y con los primates pertenece a otro orden de solidaridad dentro de la raza humana, pero la gran parte del principio de solidaridad permanece.[1] John Bloom perceptivamente pregunta, “¿Tiene que ser el hombre diferente para ser prueba de que Dios lo hizo directamente?” La respuesta es no.[2]

¿Importan los porcentajes?

Ahora por amor al argumento, supongamos que el ADN humano coincide con el ADN de chimpancé en un 99 por ciento de todos los casos en los filamentos de ADN, no solamente en el caso de sustituciones de base única en regiones alineadas. ¿Qué demostraría esto? Dentro de un marco Darwinista, podría sugerir que los seres humanos son solamente un primate más. Pero si Dios existe y está interesado en los seres humanos – si ciertamente creó a los seres humanos de manera única en su imagen, como la Biblia indica (Génesis 1:26-27) – el carácter esencial de la naturaleza humana no tiene que ser encontrada en comparaciones cuantitativas en la química del ADN. Un enfoque  meramente cuantitativo al ser humano es parte y parcela de una cosmovisión materialista, donde virtualmente todo se reduce al final a materia y movimiento. Por el otro lado, si las personas son significantes, porque Dios las ha creado, poco importa cuál es su composición química exacta. Lo que importa es que son personas que pueden relacionarse con Dios quien es personal. El marco para la interpretación es diferente, y ese marco conduce a una evaluación diferente del significado de la humanidad. La pregunta de la similitud genética sigue siendo interesante para los científicos, pero es completamente secundaria a la cuestión del significado humano.[3]

ADN basura

Alrededor del 1,2 por ciento del ADN humano tiene código que está traducido en proteínas.[4] ¿Qué pasa con el resto? Cuando los genetistas se dieron cuenta del ADN no codificante, el marco Darwinista ofreció una explicación. El ADN no codificante fue interpretado como que nos daba un registro de piezas evolucionarías rotas que ya no tenían una función – era ADN “basura”.[5] Francis Collins señaló a esta “basura” como una evidencia del carácter gradualista de los orígenes genéticos humanos.[6]

Pero más investigación ha descubierto muchas funciones positivas que antes fueron denominadas “basura”. El proyecto ENCODE (la “Encyclopedia of DNA Elements”) ha procurado catalogar sistemáticamente el ADN no codificante, e informa que más del 80 por ciento “ha sido asignado a al menos una función bioquímica”.[7] El líder del proyecto ENCODE, en vista a esto, ha propuesto la retirada de la palabra “basura”.[8]

La función del marco

¿Está el Darwinismo en problemas? En un sentido, no, porque el Darwinismo se ha convertido en un marco flexible. ¿Es el 98 por ciento del genoma considerado ser no funcional? Ningún problema, porque confirma que la evolución Darwinista es desordenada. ¿Es al menos el 80 por ciento de este funcional? Ningún problema, porque confirma cuánto de eficientes son la selección natural, las mutaciones, y la reordenación de ADN en producir una excelente aptitud de funcionalidad compleja.

Muchos tipos de pruebas pueden plausiblemente entrar dentro del marco Darwinista, porque el marco mismo ha evolucionado durante cien años para proveer espacio para acomodar las pruebas.[9] La penetración del marco hace difícil que la gente se distancie lo suficiente como para preguntar cuestiones cruciales.[10] ¿Deberíamos ejercitar escepticismo sobre las asunciones dominantes? ¿Deberíamos preguntarnos si el marco como un todo necesita ser cuestionado? Unas pocas personas ven problemas. El ganador del premio Nobel Robert B. Laughlin protesta:

Lo más importante de todo, sin embargo, la presencia de tales corolarios [del comportamiento de la masa en la física de estado sólido] levanta la preocupación de que mucho del conocimiento biológico del día de hoy es ideológico. Un síntoma del pensamiento ideológico es la explicación de que no tiene implicaciones y que no puede ser probado. Denomino a tales callejones lógicos antiteorías porque tienen exactamente el efecto contrario a las verdaderas teorías: estancan el pensamiento en vez de estimularlo. La evolución a través de la selección natural, por ejemplo, la que Charles Darwin originalmente imaginó como una gran teoría, ha empezado últimamente a funcionar más como una antiteoría, llamada a encubrir fallos experimentales vergonzosos y hacer legítimos descubrimientos que son en el mejor de los casos cuestionables y en el peor ni siquiera errados. ¿Tus proteínas desafían las leyes de la acción de la masa? ¡La evolución lo hizo! ¿Tu complicado desorden de reacciones químicas se convierte en un pollo? ¡Evolución! ¿El cerebro humano trabaja con principios lógicos que ningún ordenador puede emular? ¡La evolución es la causa! A veces uno oye que se debate que el tema es irrelevante porque la bioquímica es una disciplina basada en hechos para la que las teorías no son ni ayudadoras ni deseadas. El argumento es falso, porque las teorías son necesarias para formular experimentos. La biología está llena de teorías. Es solo que no son discutidas – o examinadas – en público. El ostentoso noble repudio del prejuicio teórico es, de hecho, una antiteoría inteligentemente disfrazada, cuya función es evadir el requisito de la consistencia lógica como medio para eliminar la falsedad”.[11]

Un problema básico es que el gradualismo se ha convertido en una asunción ya de serie, e imposible de ser cuestionada, de la teoría. En los casos en los cuales es gradualismo es difícil de controlar, el Darwinismo encubre las dificultades citando otro tipo de pruebas confirmantes, asegurándonos que la teoría está bien establecida (“hecho”), que la presencia de la forma final demuestra que tiene que haber un camino gradualista que conduce a ello,[12] y que las dificultades se disolverían si tuviéramos más información. Los científicos confían en las teorías científicas actuales, y en muchos casos la confianza es garantizada. Pero tal confianza es una forma de fe, y es poco sabio denunciar a los que se encuentran incapaces de tener la misma fe.

———

[La cuarta parte se encuentra publicada aquí]
———

[1] John Bloom menciona el vino en Juan 2 y sugiere más ilustraciones de acción especial que autentica el carácter especial del producto: el presidente de una compañía siempre firma una carta escrita por su secretario; o, en el antiguo Oriente Medio, un rey podría haber hecho personalmente el primer ladrillo de un templo (“On Human Origins: A Survey,”http://www.asa3.org/ASA/education/origins/humans-jb.htm [accedido el 26 de Septiembre de 2012]).

[2] Ibídem. (cursivas originales).

[3] La Biblia se centra en el estado religioso y de la relación del hombre hacia Dios. Este enfoque es apropiado porque es vital para nuestra comprensión de Dios mismo, del pecado humano, y de la redención de Cristo. Además, nuestra relación personal con Dios ciertamente constituye lo que tiene más peso y es más distintivo sobre la humanidad en comparación con los animales. Varios autores, observando la importancia del estado religioso, han propuesto la teoría de que una aparición repentina de  conciencia religiosa o una transición repentina a relacionarse con Dios o un acto inicial divino repentino de  revelación divina es compatible en principio con un origen gradualista humano a nivel biológico. Hacen una clara distinción entre relación religiosa e historia biológica.

Como respuesta podemos ciertamente entender que en teoría muchas posibles historias biológicas sobre cómo ha traído Dios al hombre a la existencia puede ser mínimamente compatible con el principio general de que el hombre está hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Pero Génesis 2:7 y 2:21-22 son más específicos. Estos versos en conjunto con todo el contexto hace afirmaciones sobre la relación religiosa del hombre hacia Dios, pero a mi juicio se resisten a ser interpretados como si no tuvieran implicaciones sobre procesos (ver Poythress, Redeeming Science, 249-51).

[4] The ENCODE Project Consortium, “An Integrated Encyclopedia of DNA Elements in the Human Genome,” Nature 489 (September 6, 2012): 71,http://www.nature.com/nature/journal/v489/n7414/pdf/nature11247.pdf (accedido el 25 de Septiembre de 2012).

[5] Jonathan Wells, The Myth of Junk DNA (Seattle: Discovery Institute Press, 2011), 19-27.

[6] Francis Collins, The Language of God (New York: Free Press, 2006), 136-37. Debería notarse que Collins, porque es cristiano, cree en el propósito divino. Lo que es más, ha cambiado sus opiniones y ya no usa el término “ADN basura” (Wells, Myth of Junk DNA, 99).

[7] Magdalena Skipper, Ritu Dhand, and Philip Campbell, “Presenting ENCODE,” Nature 489, no. 45 (Septiembre 6, 2012),http://www.nature.com/nature/journal/v489/n7414/full/489045a.html (accedido el 25 de Septiembre de 2012); ver también The ENCODE Project Consortium, “An Integrated Encyclopedia of DNA.” El tema es discutido más profundamente en Casey Luskin, “Junk No More: ENCODE Project Nature Paper Finds ‘Biochemical Functions for 80% of the Genome,’”Evolution News and Views (Septiembre 5, 2012),http://www.evolutionnews.org/2012/09/junk_no_more_en_1064001.html (accedido el 25 de Septiembre de 2012). Además, podemos ver que muchos genetistas tienden a interpretar la función bioquímica a significar solo una función codificadora: la secuencia de bases de ACGT es funcional si es traducido a RNA que tiene tal fución, o si es reconocida como una “promovedora” o región reguladora que influencia la expresión de ADN circuncidante. Pero además de estas funciones, partes del ADN pueden servir para funciones “estructurales” tal com formar un entorno clave para el centrómero, como espaciadores, e influenciando el pliege del ADN en cromatina (Wells, Myth of Junk DNA, 62-63, 72-77).

[8] Ewan Birney, citado en una entrevista de Stephen S. Hall, “Journey to the Genetic Interior,” Scientific American 307, no. 4 (October 2012), 82.

[9] Un marco Cristiano informado bíblicamente puede también flexiblemente acomodar muchas formas de datos biológicos. La diferencia es que el marco Cristiaon no afirma establecer su caso apelando a la biología, sino antes a testimonio bíblico, a historia, y a la evidencia universal sobre Dios (Romans 1:18-25).

[10] Existe también un tabú ideológico en contra del criticismo (Lennox, God’s Undertaker, 94-96, 99).

[11] Robert B. Laughlin, A Different Universe: Reinventing Physics from the Bottom Down(New York: Basic Books, 2006), 168-70.

[12] Lennox, God’s Undertaker, 112.

Anuncios

Un Adán Bíblico y Científico, parte II

25 de junio de 2013 4 comentarios

[Puede leer la primera parte aquí]

Por Vern S. Poythress

¿Ningún propósito?

Primeramente, deberíamos distinguir entre dos cosas, el tema del propósito y el tema del proceso gradual. Son diferentes. De acuerdo a las enseñanzas de la Biblia, Dios está continuamente involucrado en dirigir el mundo providencialmente. Está íntimamente involucrado en procesos regulares y graduales; Su presencia no está confinada a milagros y excepciones. Los siguientes versículos de la Biblia ilustran el involucramiento de Dios:

Tú eres el que viertes los manantiales en los arroyos;van entre los montes. (Salmo 104:10)

Él hace brotar el heno para las bestiasy la hierba para el servicio del hombre,para sacar el pan de la tierra. (Salmo 104:14)

Pones las tinieblas, y es de noche;en ella corretean todas las bestias de la selva. (Salmo 104:20)

Envías tu espíritu, son creadosy renuevas la faz de la tierra. (Salmo 104: 30)

En particular, Dios es activo en la formación de la vida humana en el vientre de una madre:

Tú formaste mis entrañas;me hiciste en el vientre de mi madre. (Salmo 139:13)

Dios es activo como causa primaria además de las causas secundarias que están involucradas en el nacimiento de las aguas, el crecimiento de la hierba, la venida de la oscuridad, el nacimiento de los animales, y la gestación y nacimiento de los seres humanos. Dios tiene propósitos en todos estos eventos. Dentro del cuadro presentado en la Biblia, los análisis científicos de las causas secundarias describen cómo Dios cumple sus propósitos – lo hace a través de procesos graduales.

Supongamos ahora, por amor al argumento, que el cuadro comúnmente aceptado del gradualismo es verdad, esto es, que procesos puramente graduales produjeron todas las cosas vivientes. Este cuadro es perfectamente compatible con Dios habiendo hecho todo esto para sus propios propósitos.[1] Cuando el Darwinismo dice que el proceso es “sin propósito”, podría significar simplemente que la investigación científicamente, estrechamente entendida, no es competente para discernir los propósitos, sino solo los procesos. Pero en la mente de la mayoría, el Darwinismo es mucho más: implica que la falta de propósito del proceso está definitivamente establecido. Y esta afirmación sobrepasa las pruebas y la competencia de la ciencia. Es en realidad una afirmación filosófica y religiosa. Solo tiene sentido si una persona ya conoce  o cree que Dios no existe y que Dios no puede tener propósitos que Él cumple en procesos graduales. La creencia pasa encubiertamente; no es una inferencia solo a partir de datos crudos.

Lo que es más, la creencia sobre la ausencia de propósito tiene el potencial de retroalimentarse en la investigación científica e influenciar la interpretación científica. Si no hay Dios o si no hay propósito, el gradualismo es virtualmente la única opción, y los adherentes pueden cogerse a él sin crítica.[2]

Gradualismo

Consideremos ahora el segundo problema, el problema del gradualismo. Según el cuadro de la Biblia, Dios puede obrar como Él quiera. Muchas veces trabaja a través de procesos graduales, como hemos observado. La regularidad de estos procesos refleja la fidelidad de Dios. Pero Él no es un prisionero de estos procesos. Su dominio sobre el mundo es lo que establece los procesos en primer lugar.[3] Él es libre de obrar excepcionalmente, cuando Él así lo quiera. El aspecto experimental de la ciencia es posible por las regularidades de la norma de Dios. Pero, correctamente entendida, la ciencia está sujeta a Dios y no puede presumir de dictarle a Él lo que tiene que hacer. No puede prohibir las excepciones. Así, las excepciones son posibles en el caso de eventos únicos e irrepetibles, como es el origen del universo, el origen de la primera vida, y el origen de los seres humanos. Los procesos graduales que representan los medios habituales que Dios utiliza en su dominio pueden tener excepciones.

Se ha convertido ahora en una costumbre para los representantes más conocidos del Darwinismo el decir que la discusión de posibles excepciones no es cosa de la ciencia sino de la religión. Por supuesto depende de cómo define uno ciencia. Pero también depende de cómo define uno religión. Si el Darwinismo dice que los eventos involucrados en los orígenes de la vida no tienen propósito, está haciendo una declaración cuasi-religiosa sobre la falta de involucramiento por parte de Dios. Si dice que no hay excepciones al gradualismo, también presume de saber de antemano cómo Dios interaccionará con la vida, y esa es también una declaración religiosa. El ateísmo es una “religión” en este sentido, porque hace una afirmación sobre Dios, más exactamente, que no existe. Y el Darwinismo es una “religión” en este sentido, porque hace afirmaciones sobre el involucramiento de Dios.

La característica principal aquí es que dentro de la corriente principal de la cultura moderna el Darwinismo no es visto como religioso, sino meramente “neutral” y “científico”. ¿Por qué? Porque las asunciones religiosas ya han sido incorporadas en la teoría “científica” en la forma de asunciones subyacentes sobre la falta de propósito y gradualismo. Se nos dice simplemente que “esto es como se hace ciencia”.[4] Por el prestigio cultural de la ciencia y de los científicos, mucha gente simplemente acepta el estado presente de las cosas como si fuera la única posibilidad. Pero una vez que cuestionamos las asunciones  subyacentes, se hace claro que hay otras maneras posibles de interpretar el significado de la ciencia: la ciencia estudia las regularidades del dominio providencial de Dios, y puede hacer esto sin hacer asunciones que prohíben la idea de propósitos divinos o que prohíben los actos excepcionales de Dios.

Interpretando las pruebas

Ahora podemos retornar a considerar las similitudes entre el ADN humano y el ADN de chimpancé. ¿Qué significan estas pruebas? Depende del marco que tenemos para interpretarlas. Si nuestro marco es el Darwinismo, con su falta de propósito y gradualismo, claramente las similitudes confirman el cuadro estándar del gradualismo. Postulamos unas series graduales de mutaciones por la cual una piscina común de ancestros se separa gradualmente en una línea proto-humana y proto-chimpancé. Las pruebas confirman el marco porque ya poseemos el marco.

Si, por el otro lado, usamos un marco en el que Dios tiene propósitos, puede actuar o bien gradual o bien excepcionalmente. Cualquiera que sean los medios que Él use, el ADN es fundamentalmente Su diseño. Las similitudes son el producto de su diseño inteligente. Tanto las similitudes como las diferencias tienen propósitos en la mente de Dios (aunque no podemos presumir de un conocimiento detallado sobre todos sus propósitos). Estos testifican sobre su sabiduría, tanto si ha formado la situación presente a través de procesos graduales o por medio de uno o más actos excepcionales. No podemos presumir de decir que sabemos sólo cómo lo ha hecho sin mirar tanto los datos como cualquier cosa que hayamos llegado a conocer sobre Dios.

Las similitudes más impresionantes entre los humanos y los chimpancés están en muchas de las regiones de código de las proteínas dentro del ADN. Eso es comprensible desde el punto de vista del diseño, porque las proteínas son la columna vertebral de la maquinaria química dentro de una célula. Las células tienen que tener un mecanismo para el metabolismo, para la división de células, para traducir el ADN en proteínas, para tratar con las toxinas, y para responder al entorno.  La maquinaria tiene que  llevar a cabo muchas cosas iguales en muchas células de muchos tipos, por lo que no debería sorprendernos que haya similitudes entre las proteínas no solo entre el hombre y el chimpancé sino en todo el mundo de los seres vivos. Dios pudo haber hecho estas asombrosas similitudes por medio de procesos graduales, si así lo eligió; pero esto depende de Él.[5]

Dado el prevaleciente marco Darwinista, es natural que los medios de comunicación se centren en las asombrosas similitudes en las regiones de código proteínicas, porque supuestamente confirman el marco Darwinista. En los informes populares, las dificultades que nacen de las diferencias en otras regiones del ADN son dejadas en silencio, evitadas, con la esperanza de que serán explicados por el mismo marco en el futuro. Sin ninguna mala intención, las pruebas naturalmente seleccionadas para ponerlas en primera plana son las pruebas que “confirman” antes que las pruebas que siguen siendo problemáticas. Pero antes de que las personas comunes sean impresionadas por estas afirmaciones, se deberían preguntar a  ellas mismas si las afirmaciones están coloreadas por las asunciones del marco.[6]

¿Tiene sentido que Dios haya creado a los seres humanos con tanta similitud a los animales? De nuevo, está en mano de Dios el cómo quiere hacerlo. Si quiere hacer similitudes, puede hacerlo – tantas como Él quiera. Tenemos que investigar, no presumir de antemano saber cómo Él lo haría.

La Biblia no ofrece detalles sobre la composición química u otros temas técnicos sobre el cuerpo humano. Dios ha escrito la Biblia para todos nosotros para hablarnos sobre Él y sobre lo que es importante para nuestra vida práctica, no para abrumarnos con detalles técnicos que mucha gente no entendería. Pero es interesante que la Biblia sí dé pistas sobre las similitudes entre los seres humanos y el mundo animal. Génesis 2:7 dice que, cuando Dios hizo al hombre, “fue el hombre un ser viviente”. La expresión “ser viviente” es la misma que la expresión usada en Génesis 1:20,21, y 24 para describir a los animales. El hombre es creado del “polvo de la tierra” (2:7), lo que también apunta al material común del que su cuerpo es formado. El hombre hecho en la imagen de Dios es supremo sobre los animales (1:28), pero Él también tiene una solidaridad definida con ellos. El lenguaje sobre “la imagen de Dios” subraya la unicidad humana, pero hasta aquí hay una similitud subordinada. La Biblia indica que Adán engendró un hijo “conforme a su imagen” (Génesis 5:3). Este proceso de dar imagen a través del engendramiento tiene analogías a la reproducción animal, tales que hasta la gente de la antigüedad podía observar. El patrón común del engendramiento deriva por analogía de Dios, quien es Dios el Padre en relación a su Hijo divino.[7] Este patrón original está reflejado de manera analógica en todos los patrones de similitud que vemos entre los seres vivientes.

———

[La tercera parte se encuentra publicada aquí]
———

[1] Similarmente Alvin Plantinga distingue entre procesos evolutivos guiados y no guiados (Where the Conflict Really Lies: Science, Religion, and Naturalism [Oxford: Oxford University Press, 2011], 16-17, 39, 55, 63).

[2] Lennox, God’s Undertaker, 96-99.

[3] Vern S. Poythress, Redeeming Science: A God-Centered Approach (Wheaton: Crossway, 2006), esp. cap. 1.

[4] Sobre el “naturalismo metodológico,” ver ibídem, ch. 19.

[5] Por la “redundancia” (“degeneración”) en el código AND, dos codones diferentes, consistentes en triplets como CTT y CTA, pueden codificar para el mismo aminoácido, como la leucina. A pesar del hecho de que codones diferentes pueden codificar el mismo aminoácido, distintas especies tienden a reusar el mismo codón en las mismas posiciones en proteínas análogas. Esta prueba no es explicado meramente por referencias a funciones proteínicas comunes. Así que una explicación adicional tiene que ser ofrecida, y por supuesto el Darwinismo la da en la forma de descendencia común y modificación gradual.

[6] Sobre la importancia de los marcos de interpretación, ver Thomas S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions: 50th Anniversary Edition (4ª ed.; Chicago: University of Chicago Press, 2012).

[7] Ver Poythress, Redeeming Science, ch. 18.

Un Adán Bíblico y Científico, parte I

21 de junio de 2013 4 comentarios

Por Vern S. Poythress

¿Existieron Adán y Eva? ¿Dice la ciencia lo contrario? El proyecto del genoma humano produjo voluminosos datos sobre la información contenida en el ADN humano. Varios medios de comunicación y científicos nos dicen que esta información demuestra nuestra ascendencia de los simios. ¿Cómo evaluamos estas declaraciones?

La evaluación es importante por razones teológicas. En la medida que las declaraciones basadas en la genética han crecido, la discusión teológica sobre Adán se ha ido caldeando. De personas con entrenamiento bíblico y teológico escuchamos el argumento de que debemos revisar nuestro entendimiento de la Biblia y la teología porque tenemos que aceptar que la evolución es un hecho establecido.[1] Como respuesta, oímos el argumento contrario de que la Biblia y la teología nos llaman a guardar la convicción de que Adán fue un individuo histórico cuya caída en el pecado resultó en culpa y pecado para todos sus descendientes.[2] Desde ambos lados, personas con entrenamiento en estudios bíblicos comprensiblemente han evitado discutir en detalle el carácter de las afirmaciones científicas, y aún así estas han influenciado grandemente, como es obvio, el lado que ha abandonado la comprensión tradicional sobre Adán.[3] Es importante llevar a cabo una evaluación informada teológicamente sobre las afirmaciones que vienen de la genética.

No podemos dentro de un corto espacio examinar todas las afirmaciones y toda la evidencia en detalle. Pero podemos resumir algunos de los puntos principales, y dirigir a los lectores a información más extensa.

Noventa y nueve por ciento de ADN en común

Podemos comenzar con una estadística comúnmente citada, la identidad del 99% entre el ADN humano y el ADN del chimpancé. En 2005 el Servicio de Noticias de la Universidad de Cornell informó: “Los chimpancés y los humanos comparten un ancestro común, y hasta el día de hoy el 99 por ciento del ADN de las dos especies es idéntica”.[4] En el año 2010 la Universidad de California en las Noticas de San Francisco mencionó la siguiente cifra: “El código genético de los chimpancés y los humanos son idénticos en el 99%”.[5] En 2005 las noticias del Instituto Nacional de Salud informaron, “Nuestros parientes más cercanos comparten una perfecta identidad con el 96 por ciento de nuestra secuencia del ADN”.[6]

Pero hacer estas afirmaciones es más complicado de lo que parece. Hay que notar que el informe del INS menciona un 96 por ciento en vez de un 99 por ciento. ¿Por qué? El mismo informe del INS incluye también la cifra del 99 por ciento  más adelante en su descripción, por lo que ninguna de estas cifras son errores. Resulta que la cifra del 99 por ciento sale al usar un número de restricciones: (1) ignorar las porciones repetitivas, (2) comparar solo secuencias que pueden ser alineadas naturalmente la una con la otra, y (3) considerar solo las sustituciones par-base, no los “indels” (ver más abajo).

Las comparaciones de este tipo se vuelven técnicas, porque puede haber varias clases de correspondencia y no correspondencia entre los filamentos del ADN. Vamos a exponer brevemente algunas de estas cosas. En el nivel de la estructura molecular, el ADN contiene un “código” compuesto de cuatro “letras”, estas siendo ACGT (por las cuatro bases diferentes; adenina, cisotina, guanina y timina). En código ADN usa una secuencia particular de letras, como ATTGTTCTGCGGC, para especificar la secuencia exacta de aminoácidos que tienen que ser usados para construir una proteína.[7] El ADN humano y el de chimpancé se alinean cuando uno encuentra la misma secuencia de letras en los dos tipos de ADN:

1

Una variación es llamada “sustitución” cuando hay una letra diferente en algún punto de la secuencia:

DNA Strand Aligning

(La T no coincide con la G en la mitad de la secuencia.) Una variación es llamada un “indel” (para insertion/deletion, [inserción/eliminación, n.tr.]) cuando una de las secuencias tiene letras extra:

DNA Indel

Si la comparación se centra solo en sustituciones con regiones alineadas de código proteínico, la coincidencia es del 99%. Los indels constituyen aproximadamente un 3 por ciento de diferencia además del uno por ciento de las sustituciones, llevando a la cifra del 96 por ciento ofrecida por el INS.

O menos

Pero tan solo hemos comenzado. La cifra del 96 por ciento trata solo con las regiones del ADN donde un alineamiento o una secuencia parcialmente coincidente pueden ser encontradas. Resulta que no todas las regiones del ADN humano se alinean con el ADN del chimpancé. Un artículo técnico en el año 2002 informó que un 28 por ciento del ADN total tiene que ser excluido por causa de problemas con los alineamientos, y que “para el 7% de secuencias de chimpancé, ninguna región con similitudes pudieron ser encontradas en el genoma humano”.[8]

Hasta donde hay alineamiento, el alineamiento con el ADN de otros primates puede ser más parecido que el alineamiento con el ADN del chimpancé: “Para alrededor del 23% de nuestro genoma, no compartimos genética ancestral inmediata con nuestro pariente vivo más cercano, el chimpancé. Esto comprende todos los genes y los exones en el mismo grado que las regiones intergénicas”.[9] El estudio en cuestión analizó similitudes con el orangután, el gorila, y el mono Rhesus, y descubrió casos donde el ADN humano se alinea mejor con el de uno de estos que con el de los chimpancés.

El desafío de la interpretación de datos

Los datos del proyecto del genoma humano y proyectos similares para los chimpancés y otros animales tienen que ser interpretados. No  se interpretan a sí mismos. ¿Cuál es el significado de las similitudes? ¿Enseñan estas que ciertamente los seres humanos tienen ancestros simios? ¿Implican que somos poco más que simios desnudos? ¿Nos dicen quién somos como seres humanos?

El marco [cosmovisión, n.tr.] dominante para la interpretación de la información genética y el origen biológico es el Darwinismo. El Darwinismo es mucho más que la observación de que podemos criar perros o que podemos estudiar los efectos de las mutaciones en las moscas de la fruta.[10] El Darwinismo dice que todos los tipos de seres vivientes llegaron a existir por procesos puramente gradualistas. En la mente común, y ciertamente también para muchos científicos, el Darwinismo también implica la asunción adicional de que los procesos de cambio a lo largo del tiempo no fueron guiado y fueron sin propósito – en otras palabras, Dios, si existe, está ausente. Cuando se aplica a la cuestión de los orígenes humanos, el Darwinismo implica que estamos aquí por accidente, y que el tipo de raza en el que nos encontramos es un accidente. El Darwinismo excluye el diseño por un Diseñador sobrenatural; también excluye en principio la idea de un origen inmediato de un nuevo ser viviente a través de la creación directa a partir de material no viviente, o simplemente a través de mutaciones simultáneas múltiples, o a través de reorganizaciones a gran escala de células vivientes, o cualquier otro tipo de evento que realísticamente podría haber ocurrido solo por la presencia de un Diseñador.

Tenemos que tener en cuenta la influencia del Darwinismo como marco, porque el marco guía a las personas en la interpretación del significado de las similitudes genéticas. Las similitudes existen – sobre eso no hay duda. ¿Pero qué significan?

———

[La segunda parte está publicada aquí]

———


[1] Peter Enns, The Evolution of Adam: What the Bible Does and Doesn’t Say about Human Origins (Grand Rapids: Brazos, 2012).

[2] J.P. Versteeg, Adam in the New Testament: Mere Teaching Model or First Historical Man? (traducido y con  prólogo por Richard B. Gaffin, Jr.; Phillipsburg, N.J.: Presbyterian & Reformed, 2012); C. John Collins, Did Adam and Eve Really Exist? Who They Were and Why You Should Care (Wheaton: Crossway, 2011).

[3] Enns, Evolution of Adam, ix-x; Richard B. Gaffin, Jr., prólogo a Adam in the New Testament, por Versteeg, xii: “Los temas científicos involucrados, ciertamente importantes y con necesidad de cuidadosa atención, no son mi preocupación aquí”.

[4] Krishna Ramanujan, “Genetic Divergence of Man from Chimp Has Aided Human Fertility but Could Have Made Us More Prone to Cancer, Cornell Study Finds,” Cornell University News Service, May 13, 2005,http://www.news.cornell.edu/stories/May05/Chimps.kr.html (accedido el 19 de septiembre de 2012).

[5] Jeffrey Norris, “What Makes Us Human? Studies of Chimp and Human DNA May Tell Us,” UCSF News Center, June 28, 2010,http://www.ucsf.edu/news/2010/06/5993/what-makes-ushuman-studies-chimp-and-human-dna-may-tell-us (accedido el 19 de septiembre de 2012).

[6] “New Genome Comparison Finds Chimps, Humans Very Similar at the DNA Level,” NIH News: National Institutes of Health, August 31, 2005,http://www.genome.gov/15515096 (accedido el 27 de septiembre de 2012).

[7] Pero hay AND que tiene otras funciones que la de codificar para proteínas. Ver más abajo. Una explicación más extensa puede encontrarse en muchos lugares, p.ej. Stephen C. Meyer, Signature in the Cell: DNA and the Evidence for Intelligent Design (New York: HarperOne, 2009).

[8] Ingo Ebersberger et al., “Genomewide Comparison of DNA Sequences between Humans and Chimpanzees,” American Journal of Human Genetics 70, no. 6 (June 1, 2002): 1490-97 [1492-93], http://www.cell.com/AJHG/abstract/S0002-9297%2807%2960701-0 (accedido el 19 de septiembre de 2012).

[9] Ingo Ebersberger et al., “Mapping Human Genetic Ancestry,” Molecular Biology and Evolution 24, no. 10 (2007): 2266,http://mbe.oxfordjournals.org/content/24/10/2266.full.pdf (accedido el 19 de septiembre de 2012); referenciado por Casey Luskin, “Study Reports a Whopping ‘23% of Our Genome’ Contradicts Standard Human-Ape Evolutionary Phylogeny,” Evolution News, 3 de Junio de 2011, http://www.evolutionnews.org/2011/06/study_reports_a_whopping_23_of047041.html(accedido el 19 de septiembre de 2012).

[10] Para una exposición clara sobre los diferentes significados de “evolución”, se puede ver John C. Lennox, God’s Undertaker: Has Science Buried God? (Oxford: Lion, 2009), 100-108.