Un Adán Bíblico y Científico, parte III

[Puede leer la primera parte aquí, y la segunda aquí]

Milagros y solidaridad

Podemos ilustrar este principio de solidaridad en otro tipo de casos. Juan 2:1-11 describe un milagro en el que Jesús convirtió el agua en vino. Si un científico hubiera estado ahí para probar el producto, ¿el vino habría sabido, olido, y parecido como un vino ordinario? ¿Habría sido su composición química como la del vino? No conocemos los detalles, pero es ciertamente una posibilidad razonable el que Dios eligiera obrar un milagro de tal manera en el que el producto se ajustase naturalmente en el mundo que Él ya había creado.

Mateo 1:18-25 y Lucas 1:34-37 indican que Jesús fue nacido de una virgen. Si un científico hubiera sido capaz de analizar una muestra de ADN de las células de Jesús, ¿habría encontrado un cromosoma humano Y normal, como el que se encuentra en el ADN del hombre pero no de la mujer? La Biblia no habla directamente sobre tales detalles, pero Hebreos 2:14,17; 4:15, y otros pasajes indican que Jesús fue totalmente humano. (Otros pasajes, por supuesto, indican que  Él es también totalmente divino. Es una persona con dos naturalezas, una naturaleza divina y una naturaleza humana. Esto es un gran misterio.) Es razonable inferir que la completa humanidad de Jesús es aplicable hasta a los detalles como el cromosoma Y. Si es así, el cromosoma Y es un ejemplo de patrón entero de ADN que no fue el producto de un proceso reproductivo mamífero normal. El patrón es el producto de un milagro, y tiene un propósito divino claro, y es, que Jesús tuvo que ser completamente humano, en solidaridad con el resto de la humanidad, para que pudiera representarnos como Aquel que toma sobre Él nuestros pecados y como sumo sacerdote: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (Hebreos 2:17).

(Por supuesto que algunos puede que rechacen que el agua se convierta en vino y el nacimiento virginal porque rechazan los milagros en principio. Pero eso es otro tema. Si Dios es Dios, puede obrar milagros cuando Él lo elija.)

El nacimiento virginal de Jesús es claramente un caso de lo más excepcional, pero enseña que tenemos que considerar con más de una posibilidad en los patrones de ADN. La solidaridad de los seres humanos con los animales y con los primates pertenece a otro orden de solidaridad dentro de la raza humana, pero la gran parte del principio de solidaridad permanece.[1] John Bloom perceptivamente pregunta, “¿Tiene que ser el hombre diferente para ser prueba de que Dios lo hizo directamente?” La respuesta es no.[2]

¿Importan los porcentajes?

Ahora por amor al argumento, supongamos que el ADN humano coincide con el ADN de chimpancé en un 99 por ciento de todos los casos en los filamentos de ADN, no solamente en el caso de sustituciones de base única en regiones alineadas. ¿Qué demostraría esto? Dentro de un marco Darwinista, podría sugerir que los seres humanos son solamente un primate más. Pero si Dios existe y está interesado en los seres humanos – si ciertamente creó a los seres humanos de manera única en su imagen, como la Biblia indica (Génesis 1:26-27) – el carácter esencial de la naturaleza humana no tiene que ser encontrada en comparaciones cuantitativas en la química del ADN. Un enfoque  meramente cuantitativo al ser humano es parte y parcela de una cosmovisión materialista, donde virtualmente todo se reduce al final a materia y movimiento. Por el otro lado, si las personas son significantes, porque Dios las ha creado, poco importa cuál es su composición química exacta. Lo que importa es que son personas que pueden relacionarse con Dios quien es personal. El marco para la interpretación es diferente, y ese marco conduce a una evaluación diferente del significado de la humanidad. La pregunta de la similitud genética sigue siendo interesante para los científicos, pero es completamente secundaria a la cuestión del significado humano.[3]

ADN basura

Alrededor del 1,2 por ciento del ADN humano tiene código que está traducido en proteínas.[4] ¿Qué pasa con el resto? Cuando los genetistas se dieron cuenta del ADN no codificante, el marco Darwinista ofreció una explicación. El ADN no codificante fue interpretado como que nos daba un registro de piezas evolucionarías rotas que ya no tenían una función – era ADN “basura”.[5] Francis Collins señaló a esta “basura” como una evidencia del carácter gradualista de los orígenes genéticos humanos.[6]

Pero más investigación ha descubierto muchas funciones positivas que antes fueron denominadas “basura”. El proyecto ENCODE (la “Encyclopedia of DNA Elements”) ha procurado catalogar sistemáticamente el ADN no codificante, e informa que más del 80 por ciento “ha sido asignado a al menos una función bioquímica”.[7] El líder del proyecto ENCODE, en vista a esto, ha propuesto la retirada de la palabra “basura”.[8]

La función del marco

¿Está el Darwinismo en problemas? En un sentido, no, porque el Darwinismo se ha convertido en un marco flexible. ¿Es el 98 por ciento del genoma considerado ser no funcional? Ningún problema, porque confirma que la evolución Darwinista es desordenada. ¿Es al menos el 80 por ciento de este funcional? Ningún problema, porque confirma cuánto de eficientes son la selección natural, las mutaciones, y la reordenación de ADN en producir una excelente aptitud de funcionalidad compleja.

Muchos tipos de pruebas pueden plausiblemente entrar dentro del marco Darwinista, porque el marco mismo ha evolucionado durante cien años para proveer espacio para acomodar las pruebas.[9] La penetración del marco hace difícil que la gente se distancie lo suficiente como para preguntar cuestiones cruciales.[10] ¿Deberíamos ejercitar escepticismo sobre las asunciones dominantes? ¿Deberíamos preguntarnos si el marco como un todo necesita ser cuestionado? Unas pocas personas ven problemas. El ganador del premio Nobel Robert B. Laughlin protesta:

Lo más importante de todo, sin embargo, la presencia de tales corolarios [del comportamiento de la masa en la física de estado sólido] levanta la preocupación de que mucho del conocimiento biológico del día de hoy es ideológico. Un síntoma del pensamiento ideológico es la explicación de que no tiene implicaciones y que no puede ser probado. Denomino a tales callejones lógicos antiteorías porque tienen exactamente el efecto contrario a las verdaderas teorías: estancan el pensamiento en vez de estimularlo. La evolución a través de la selección natural, por ejemplo, la que Charles Darwin originalmente imaginó como una gran teoría, ha empezado últimamente a funcionar más como una antiteoría, llamada a encubrir fallos experimentales vergonzosos y hacer legítimos descubrimientos que son en el mejor de los casos cuestionables y en el peor ni siquiera errados. ¿Tus proteínas desafían las leyes de la acción de la masa? ¡La evolución lo hizo! ¿Tu complicado desorden de reacciones químicas se convierte en un pollo? ¡Evolución! ¿El cerebro humano trabaja con principios lógicos que ningún ordenador puede emular? ¡La evolución es la causa! A veces uno oye que se debate que el tema es irrelevante porque la bioquímica es una disciplina basada en hechos para la que las teorías no son ni ayudadoras ni deseadas. El argumento es falso, porque las teorías son necesarias para formular experimentos. La biología está llena de teorías. Es solo que no son discutidas – o examinadas – en público. El ostentoso noble repudio del prejuicio teórico es, de hecho, una antiteoría inteligentemente disfrazada, cuya función es evadir el requisito de la consistencia lógica como medio para eliminar la falsedad”.[11]

Un problema básico es que el gradualismo se ha convertido en una asunción ya de serie, e imposible de ser cuestionada, de la teoría. En los casos en los cuales es gradualismo es difícil de controlar, el Darwinismo encubre las dificultades citando otro tipo de pruebas confirmantes, asegurándonos que la teoría está bien establecida (“hecho”), que la presencia de la forma final demuestra que tiene que haber un camino gradualista que conduce a ello,[12] y que las dificultades se disolverían si tuviéramos más información. Los científicos confían en las teorías científicas actuales, y en muchos casos la confianza es garantizada. Pero tal confianza es una forma de fe, y es poco sabio denunciar a los que se encuentran incapaces de tener la misma fe.

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[La cuarta parte se encuentra publicada aquí]
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[1] John Bloom menciona el vino en Juan 2 y sugiere más ilustraciones de acción especial que autentica el carácter especial del producto: el presidente de una compañía siempre firma una carta escrita por su secretario; o, en el antiguo Oriente Medio, un rey podría haber hecho personalmente el primer ladrillo de un templo (“On Human Origins: A Survey,”http://www.asa3.org/ASA/education/origins/humans-jb.htm [accedido el 26 de Septiembre de 2012]).

[2] Ibídem. (cursivas originales).

[3] La Biblia se centra en el estado religioso y de la relación del hombre hacia Dios. Este enfoque es apropiado porque es vital para nuestra comprensión de Dios mismo, del pecado humano, y de la redención de Cristo. Además, nuestra relación personal con Dios ciertamente constituye lo que tiene más peso y es más distintivo sobre la humanidad en comparación con los animales. Varios autores, observando la importancia del estado religioso, han propuesto la teoría de que una aparición repentina de  conciencia religiosa o una transición repentina a relacionarse con Dios o un acto inicial divino repentino de  revelación divina es compatible en principio con un origen gradualista humano a nivel biológico. Hacen una clara distinción entre relación religiosa e historia biológica.

Como respuesta podemos ciertamente entender que en teoría muchas posibles historias biológicas sobre cómo ha traído Dios al hombre a la existencia puede ser mínimamente compatible con el principio general de que el hombre está hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Pero Génesis 2:7 y 2:21-22 son más específicos. Estos versos en conjunto con todo el contexto hace afirmaciones sobre la relación religiosa del hombre hacia Dios, pero a mi juicio se resisten a ser interpretados como si no tuvieran implicaciones sobre procesos (ver Poythress, Redeeming Science, 249-51).

[4] The ENCODE Project Consortium, “An Integrated Encyclopedia of DNA Elements in the Human Genome,” Nature 489 (September 6, 2012): 71,http://www.nature.com/nature/journal/v489/n7414/pdf/nature11247.pdf (accedido el 25 de Septiembre de 2012).

[5] Jonathan Wells, The Myth of Junk DNA (Seattle: Discovery Institute Press, 2011), 19-27.

[6] Francis Collins, The Language of God (New York: Free Press, 2006), 136-37. Debería notarse que Collins, porque es cristiano, cree en el propósito divino. Lo que es más, ha cambiado sus opiniones y ya no usa el término “ADN basura” (Wells, Myth of Junk DNA, 99).

[7] Magdalena Skipper, Ritu Dhand, and Philip Campbell, “Presenting ENCODE,” Nature 489, no. 45 (Septiembre 6, 2012),http://www.nature.com/nature/journal/v489/n7414/full/489045a.html (accedido el 25 de Septiembre de 2012); ver también The ENCODE Project Consortium, “An Integrated Encyclopedia of DNA.” El tema es discutido más profundamente en Casey Luskin, “Junk No More: ENCODE Project Nature Paper Finds ‘Biochemical Functions for 80% of the Genome,’”Evolution News and Views (Septiembre 5, 2012),http://www.evolutionnews.org/2012/09/junk_no_more_en_1064001.html (accedido el 25 de Septiembre de 2012). Además, podemos ver que muchos genetistas tienden a interpretar la función bioquímica a significar solo una función codificadora: la secuencia de bases de ACGT es funcional si es traducido a RNA que tiene tal fución, o si es reconocida como una “promovedora” o región reguladora que influencia la expresión de ADN circuncidante. Pero además de estas funciones, partes del ADN pueden servir para funciones “estructurales” tal com formar un entorno clave para el centrómero, como espaciadores, e influenciando el pliege del ADN en cromatina (Wells, Myth of Junk DNA, 62-63, 72-77).

[8] Ewan Birney, citado en una entrevista de Stephen S. Hall, “Journey to the Genetic Interior,” Scientific American 307, no. 4 (October 2012), 82.

[9] Un marco Cristiano informado bíblicamente puede también flexiblemente acomodar muchas formas de datos biológicos. La diferencia es que el marco Cristiaon no afirma establecer su caso apelando a la biología, sino antes a testimonio bíblico, a historia, y a la evidencia universal sobre Dios (Romans 1:18-25).

[10] Existe también un tabú ideológico en contra del criticismo (Lennox, God’s Undertaker, 94-96, 99).

[11] Robert B. Laughlin, A Different Universe: Reinventing Physics from the Bottom Down(New York: Basic Books, 2006), 168-70.

[12] Lennox, God’s Undertaker, 112.

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