Un Adán Bíblico y Científico, parte V

Por Vern S. Poythress

[Puede leer la primera parte aquí, la segunda aquí, la tercera aquí, y la cuarta aquí]

¿Hace cuánto vivieron Adán y Eva?

Los estudios sobre la población genética sí parece que sugieren largos períodos para las poblaciones humanas pasadas. Números entre 40000 años, 100000 años, o más brotan en varios artículos. ¿Cómo evaluamos estos grandes números? Para empezar, deberíamos observar que estos números dependen todos de modelos matemáticos que se basan en asunciones sobre el pasado. Los modelos asumen que el pasado es como el presente, y que las tasas de mutación y de otros procesos genéticos permanecen iguales. Si recibimos la instrucción de la Biblia, debemos tener cuidado sobre tales asunciones. Las asunciones pueden ser correctas, pero puede que no: La caída en el pecado resultó en una maldición que puede haber tenido efectos extendidos y multi-generacionales sobre la humanidad.

Además, deberíamos intentar entender la información que la Biblia nos da con sus registros genealógicos (primariamente en Génesis 5 y 10). En sus conocidos cálculos cronológicos, el arzobispo Ussher asumió que los registros genealógicos principales en Génesis 5 y 10 no tuvieron huecos, esto es, que no omitieron nombres para generaciones intermedias. Con esta asunción, calculó hacia atrás a una fecha de la creación en el 4004 a.C. Pero la Biblia no dice en ningún lado que sus genealogías no tienen huecos. Lo que es más, la genealogía de Mateo 1:2-16 pone el nombre de Uzías justo después de Joram (v. 8). Cuando lo hace, omite los nombres de las generaciones intermedias, Ocozías, Joás, y Amasías, que 2 Crónicas 22-25 menciona. Mateo 1:8 tiene entonces un “hueco”.

William Henry Green hizo un extenso análisis de las genealogías bíblicas y concluyó que es posible que contengan huecos.[1] Si es así, los huecos significan que no se puede utilizar el procedimiento de Ussher de la suma de los años en las genealogías para obtener una fecha para la creación de Adán y Eva. La Biblia simplemente no nos dice hace cuánto tiempo ocurrió. Por lo tanto, Adán y Eva pudieron haber vivido más atrás en el tiempo.[2]

Tres lados del análisis

La pregunta acerca de Adán y Eva es un desafío por varias razones. Por un lado, la investigación de la información genómica en primates y en otros seres vivos continúa a muy buen ritmo. Lo que parecía conclusiones firmes en la emoción en una etapa temprana podría ser modificado posteriormente. Necesitamos paciencia para evaluar la investigación.

En medio de la rápida expansión de la investigación, las demandas populares realizadas en nombre de la ciencia caen fácilmente víctimas de uno de estos tres errores: Se extralimitan o exageran las implicaciones de la evidencia, malinterpretan el significado de la investigación técnica, o argumentan en círculo, asumiendo el principio de la evolución puramente gradualista al comienzo de su análisis.

Además, la pregunta acerca de Adán y Eva contiene varias dimensiones. Tiene un punto de vista científico, porque el razonamiento científico sobre los huesos de homínidos[3]  o similitudes de ADN o la genética de poblaciones se cita a favor de descartar a Adán y Eva.[4] En su mayor parte nos hemos centrado en este aspecto científico. Pero la cuestión también tiene un lado se centra en la interpretación bíblica, ya que una de las preguntas es lo que la Biblia enseña en los varios pasajes que mencionan a Adán y Eva, o ambos. [5] Tiene un lado teológico, porque la teología se encarga de la tarea de resumir la enseñanza de la Biblia en su conjunto, y preguntar sobre sus implicaciones para nuestra comprensión del cristianismo, para nuestra comprensión de nosotros mismos como seres humanos (¿somos descendientes de Adán, cuyo pecado se ha traducido en el pecado humano universal?), y para nuestra vida.[6]

Compromisos

Yo soy un seguidor de Cristo. Así que no vengo a este problema de una manera religiosamente neutral.[7] Pero tampoco hay nadie que lo haga. La ciencia misma no puede ser practicada sin una fe o confianza pre científica.[8] Por ejemplo, los científicos deben creer (1) que el mundo muestra regularidades, (2) que los seres humanos tienen una mente tan en sintonía con estas regularidades que tienen la oportunidad de discernirlas (3) que el examen del mundo y la experimentación sobre sus regularidades son éticamente legítimos, y (4) que los científicos deberían y en su mayor son honestos en su examen del mundo y en los informes de sus conclusiones.

Podemos distinguir entre las formulaciones aproximadas de las leyes científicas de los científicos y de las leyes reales que “están ahí fuera”, los sistemas de regularidades en los que los científicos creen incluso antes de que hagan sus investigaciones. He argumentado en otro lugar que la ley verdadera es la palabra de Dios, por la cual Él gobierna el mundo.[9] Todos los científicos realmente dependen de Dios. Pero, dentro de nuestro ambiente secularista moderno, muchos científicos intentan reemplazar a Dios por una concepción impersonalista de la ley – la ley es sólo una especie de mecanismo cósmico.

La diferencia es más que académica. Si las leyes son impersonales y mecánicas, no puede haber excepciones a las regularidades observadas. Por otro lado, si Dios como un Dios personal está gobernando el mundo, sus efectos personales pueden incluir varias dimensiones. Él es fiel en Su gobierno y Su fidelidad lleva a las regularidades. Al mismo tiempo, está involucrado personalmente en relación con los seres humanos, y sus implicaciones personales y compromisos personales puede conducir a actos especiales de acuerdo con los propósitos especiales. Nadie puede detenerlo de trabajar excepcionalmente si Él así lo desea.

Entendiendo la creación de los seres humanos

Este punto de vista de la participación de Dios tiene implicaciones para Adán y Eva. Le corresponde a Dios el cómo quiere llevar la creación del mundo. Él es soberano. Él especifica todas las leyes que los científicos exploran más adelante. ¡Él no es una víctima o un prisionero de sus propias leyes! Él puede, si quiere, crear nuevas especies a través de un proceso gradual; también puede crear en maneras únicas.[10]

Dios nos dio la Biblia para guiarnos. Esta guía incluye instrucciones con respecto a nuestra comprensión de lo que somos como seres humanos y nuestra comprensión del pecado como rebelión contra Dios y una interrupción de una creación buena inicialmente. Lo más significativo es que también incluye la buena noticia de la redención del abismo del pecado, realizada por Cristo. Si entendemos los propósitos de Dios de esta manera de la Biblia,[11] podemos seguir confiando que Él nos dio un relato fidedigno cuando habló acerca de Adán y Eva. Ellos existieron, y fueron especialmente creados, “a imagen de Dios.” Debido a la caída de Adán, todos estamos sujetos al pecado (1 Corintios 15:21-22, Romanos 5:12-21). Debemos venir a Cristo para salvación.

FIN.


[1] William Henry Green, “Primeval Chronology,” BSac 47 (1890): 285-303.

[2] Génesis 4:2 describe a Caín y Abel dedicándose en la agricultura y en el pastoreo de ovejas. Esta descripción ha sugerido a algunos intérpretes que el texto se refiere al periodo Neolítico (alrededor del 10.00 a.C.), cuando los arqueólogos pueden ver pruebas de estas actividades. Pero Caín y Abel puede que hayan vivido antes. Puede que hayan dado los primeros pasos, y nunca haber tenido sus pasos abortados por el declive humano por causa del pecado. Para una discusión de otras opciones para la interpretación de Génesis 4-5 uno puede consultar cualquier tomo de comentarios del AT. Derek Kidner discute concisamente las genealogías (Genesis: An Introduction and Commentary [London: InterVarsity, 1967], 82-83).

[3] Sobre la evaluación de fósiles, ver Casey Luskin, “Human Origins and the Fossil Record,” en Science and Human Origins; también Bloom, “On Human Origins: A Survey.”

[4] Para valoraciones críticas de las declaraciones de los medios de comunicación más importantes, uno puedo ver sitios web como “Evolution News and Views” (http://www.evolutionnews.org/) y “Reasons to Believe” (www.reasons.org), que responden a noticias de actualidad.

[5] Gaffin, “Foreword”; C. John Collins, Genesis 1–4: A Linguistic, Literary, and Theological Commentary (Phillipsburg, N.J.: Presbyterian & Reformed, 2006).

[6] See Gaffin, “Foreword,” ix-xxv.

[7] Vern S. Poythress, “Evaluando las afirmaciones de los ateos”, https://decivitatedeiblog.wordpress.com/2012/07/20/testing-atheist-claims/

[8] Michael Polanyi analiza el element del compromiso personal más extensamente en Personal Knowledge: Towards a Post-Critical Philosophy (Chicago: University of Chicago Press, 1964).

[9] Poythress, Redeeming Science, esp. ch. 1.

[10] Sobre la cuestión más amplia sobre el origen de varios tipos de vida, ver ibídem, ch. 18; sobre la creación de Eva, ver ibídem, 249-51.

[11] Las discusiones sobre la autoridad y propósitos bíblicos son por supuesto voluminosas. Ver particularmenete John M. Frame, The Doctrine of the Word of God (Phillipsburg, N.J.: Presbyterian & Reformed, 2010).

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