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Los Juicios Hipócritas del Ateísmo

9 de noviembre de 2013 Deja un comentario

Por Eduardo Marroquín. Publicado originalmente en su blog, Logos Devar.

A menudo escuchamos a muchos ateos quejarse de la gran intolerancia que vive la sociedad cuando los grupos religiosos predican que quién no esté de acuerdo con ellos se va para el infierno. Podemos escuchar grandes conferencias en donde los líderes del ateísmo se dedican horas a criticar, señalar, burlarse y quejarse de la religión y en particularmente quejarse de esta sentencia condenatoria. Sin embargo muy pocas personas se percatan del doble discurso moral que los ateos presentan, y esto es debido principalmente a que los ateos al igual que las religiones consideran que están en la verdad y que por más dura que esta sea la gente tiene el derecho y el deber de escucharla.


¿Pero qué es realmente lo que predica el ateísmo?

Bueno la respuesta a esta pregunta no es sencilla ya que existen varios tipos de ateísmo, sin embargo me enfocaré un poco más en el llamado “nuevo ateísmo” (o neo-ateísmo), cuyos representantes más emblemáticos son  Richard Dawkins, Sam Harris, Daniel Dennett y el ya fallecido Christopher Hitchens. En el neo-ateísmo hay un énfasis fuerte en el cientificismo, es decir en la creencia en que la ciencia y solo la ciencia es el método para adquirir conocimiento. Debido a este énfasis en el nuevo ateísmo se ha tratado de explicar o encontrar a través de la ciencia las respuestas a muchas interrogantes de importancia en la vida humana.

Entre estas interrogantes se encuentran cuestiones de ética, moral y propósito, que sin duda alguna a priori podemos determinar que no son cuestiones científicas, sin embargo al haber convertido la ciencia en una especie de cosmovisión y/o filosofía, el ateo pretende dar o encontrar respuestas a todo tipo de cuestiones a  través del método científico o la investigación científica.

Aquí es donde nos topamos con un muro de hierro, ya que en los lugares donde la ciencia no puede penetrar simplemente se interpreta su silencio y en este sentido el nuevo ateísmo ha interpretado el silencio de la ciencia en temas morales, juicios éticos y preguntas de propósito como que dichas cosas no existen. Ahora bien, esto no se queda entre las cuatro paredes del ateísmo, esto ha salido de esas cuatro paredes y se ha vuelto en una predicación fervorosa de parte de muchos ateos, la reacción ha sido así, ellos hablan del sin sentido del universo, del sin sentido de la existencia humana, de la falta de un propósito para la existencia humana y de la muerte absoluta inminente. Esto no parece tan diferente de lo que ellos se quejan, es decir ellos hablan de una “condenación natural” , en donde la naturaleza nos tiene condenados a morir sin posibilidad de misericordia o salvación, en donde el universo entero se confabula para hacernos desaparecer por siempre, en donde no hay esperanza, no hay resurrección, no hay un más allá, etc.

Sin duda alguna muchos ateos saltarán y dirán, “eso es lo que la ciencia dice”, tal y como algún creyente afirma la autoridad de su clero o su libro sagrado y con esa autoridad te dicen incluso que es lo que pasa cuando mueres. Así mismo el ateo en su firme creencia en que la ciencia responde (o responderá) todo se apoya arbitrariamente para emitir este tipo de sentencias condenatorias.

El problema detrás de esto
Lo que existe acá es que todos tenemos una forma de interpretar la vida y la muerte, y es de esa manera como a muchos de nosotros al interesarnos este tema queremos realmente expresar qué es lo que pensamos y de qué manera podemos ofrecer respuestas a los demás, pero aquí es donde se junta la doble moral, porque por un lado señalamos los juicios condenatorios de otras religiones pero al mismo tiempo nosotros también emitimos dichos juicios condenatorios. Por último quiero reproducir un comentario que escribí hace algún tiempo en el blog de un amigo: “[El ateo] me sorprende mucho porque cada día que pasa parece ser una persona más inconsistente y más incapaz de siquiera poner en práctica como mínimo lo fundamental de su cosmovisión, se queja de la crianza y enseñanza cristiana por hablar de temas como el infierno pero él considera que vivimos en un universo sin propósito , sin valor, en donde al ser humano se le tiene que bajar del pedestal en el que lo han subido y considerarnos en el mismo nivel que un animal al que puedes quitarle la vida si no cumple con los estándares que ellos han inventado ex-nihilo y que no pueden explicar. Él predica la muerte absoluta de la raza, el sinsentido de la vida y la falsa noción del bien moral y todo esto sin ofrecer mayor explicación que un argumento ad-ignorantiam. Sin embargo viene a quejarse de que los cristianos somos intolerantes, cómo no va a estar equivocado en cuanto a nosotros si nunca se preocupó por sacar la viga de su ojo.

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