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Archive for the ‘Historia’ Category

Evolución Humana: Una Perspectiva Diferente

26 de abril de 2013 Deja un comentario

Puede que generaciones de estudiantes de la evolución humana, incluido yo mismo, hayan estado agitándose en la oscuridad; que nuestra base de datos es demasiado escasa, demasiado escurridiza, para que pueda ser capaz de moldear nuestras teorías. Antes, las teorías son más bien declaraciones sobre nosotros y nuestra ideología que sobre el pasado. La paleoantropología revela más sobre cómo se ven los humanos a ellos mismos que sobre cómo han aparecido los humanos. Pero eso es herejía.

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David Pilbeam, PhD, American Scientist 66 (1978), p. 379, citado en Charles Darwin: His Life and Impact, capítulo 4.

El Origen del Darwinismo, Parte III – Precursores de la Llegada del Darwinismo

5 de febrero de 2013 Deja un comentario

Por Greg Bahnsen

Tres años antes de que Charles Darwin naciera, Johann Gottlieb Fichte declaró: “La suposición de una creación es un error fundamental de toda falsa metafísica y doctrina religiosa…”[1] El cristianismo es error en sus fundamentos, pues enseña que Dios creó el mundo. Para entender la prohibición de la creación de Fichte, es útil recordar el ámbito filosófico en el que escribió.

El tono de la filosofía desde Descartes ha sido el de hacer al hombre el punto focal de la razón, y todo lo que transcienda el mundo del hombre, como un creador de todo lo determinado, es llamado incomprensible. Por consiguiente, en un sentido particularmente moderno el problema de la relación entre Dios y el mundo es un problema epistemológico; específicamente el problema de cómo la razón del hombre puede conocer algo que la transciende.[2]

Immanuel Kant, obviando el significado del nombre que le dieron, elaboró sobre la inhabilidad del hombre de conocer a Dios por su total transcendencia más allá de la experiencia sensorial. En La Crítica a la Razón Pura (1781), la división que trata la “Dialéctica Transcendental” contiene una sección titulada “Crítica a Toda Teología”. Allí Kant explica por qué se nos impide cualquier conocimiento sobre un Dios trascendente:

Todos los principios sintéticos de la razón permiten tan solo un uso inmanente, y para tener conocimiento sobre un ser supremo deberíamos ponerlos en un uso transcendental, para lo cual nuestro entendimiento no está de ninguna manera preparada.[3]

Anteriormente explicó en principio que ningún objeto puede ser representado a través de conceptos puros del entendimiento, aparte de las condiciones de la sensibilidad. Pues las condiciones de la realidad objetiva de los conceptos están entonces ausentes, y nada puede encontrarse en ellos menos la mera forma de pensamiento. Si, a pesar de esto, son aplicados a las apariencias, pueden ser Exhibidos In Concreto, porque, en las apariencias, obtienen el material apropiado para los conceptos de la experiencia.[4]

En el prefacio de su segunda edición (1787) Kant proveyó un útil resumen de la “Analítica Trascendente”. Este resumen clarifica las anteriores citaciones:

Que el espacio y el tiempo son solo formas de la intuición sensible, y así solo condiciones de la existencia de cosas como apariencias, y que no podemos entonces tener ningún conocimiento de ningún objeto como cosa, en sí mismo, sino tan solo hasta el punto en el que sea un objeto de la intuición sensible, esto es, una apariencia – todo esto demostrado en la parte analítica de la Crítica.[5]

El espacio y el tiempo son las formas de la sensibilidad, y un objeto puede ser entendido por nosotros tan solo si cumple las condiciones del espacio y del tiempo; la razón sintética puede tratar tan solo con apariencias, esto es, conceptos concretos de la experiencia. Como Dios está más allá del espacio y del tiempo, no puede ser inmanente para nosotros, y por consiguiente no puede ser conocido por la razón del hombre. Los conceptos del entendimiento (a saber, las categorías) son solo las formas subjetivas y ordenadas utilizadas por la razón; en sí mismas están vacías y no pueden dar conocimiento sobre un objeto para el pensamiento – mucho menos para un objeto trascendente. Entonces la experiencia ha de suplir material concreto para la ordenación del entendimiento, pero Dios está más allá de la experiencia espacio-temporal. Así, Kant ha levantado una firme fortaleza en contra de cualquier conocimiento de Dios el creador.

Por costumbre entendemos el concepto de Dios… un ser supremo que a través del entendimiento y de la libertad es el Autor de todas las cosas… [Aunque] solamente por medio de conceptos, es bastante imposible avanzar en el descubrimiento de nuevos objetos y seres sobrenaturales; y es inútil el apelar a la experiencia, que en todo caso producen solo apariencias.[6]

Como objeto noumenal [esto es, que no es conocido a través de los sentidos, n.tr.], Dios no puede ser inmanentemente conocido por el hombre en o a través de objetos fenoménicos y pensamiento; un Dios Creador transcendería el mundo espacio-temporal; entonces, no puede haber ninguna clara indicación de Su acto creativo en el mundo experimental, y el intelecto del hombre no puede conocerle como Creador. Ninguna revelación sin ambigüedad de Su divinidad y su poder creativo es posible. Dios no puede tener contacto con el mundo fenomenal.

El filósofo alemán pietista, C.A. Crusius, ejercitó una importante influencia formativa sobre el pensamiento de Kant, como una investigación reciente reveló. Crusius acentuó los límites del entendimiento humano y rechazó todos los argumentos teoréticos para la existencia de Dios (dos empujes que son irónicamente contradictorios); solo la evidencia moral, según él, podría conducirnos a Dios, una noción que está más allá del poder de la razón del hombre a entender. En estas cosas Kant estuvo de acuerdo. Kant probablemente también aprendió de la enseñanza de Crusius de que la existencia de Dios es el fundamento necesario para la cosmología.[7] Cuando Kant, entonces, hizo a Dios incognoscible, situó la cosmología fuera de los límites del entendimiento filosófico también. Kant puso fuertes restricciones contra cualquier búsqueda de cosmología especulativa en la Crítica a la Razón Pura, habiendo abandonado sus propias especulaciones cosmológicas de su juventud, y consecuentemente para Kant la empresa de la cosmología empezó a tener progresivamente otro semblante – una labor científica basada sobre encuentros observacionales.[8] Fichte, aunque entrenado de joven bajo el techo de un pastor, fue más influenciado por Kant, Lessing, y Spinoza. Fichte viajó a Konigsberg para encontrarse y consultar con Kant, y dedicó su Crítica a Toda Revelación “Al Filósofo” (refiriéndose con esto a Immanuel Kant) – aunque el público lector creyó que el libro, que fue publicado anónimamente en un principio, fue escrito por Kant mismo. En vista del rechazo de Kant de cualquier clara revelación del Creador en el mundo fenomenal y de su rechazo de la habilidad de la razón para entender la noción de un Creador trascendente, podemos entender la aserción de Fichte de que el error fundamental de toda falsa metafísica y religión es la doctrina de la creación. El idealismo post-kantiano aprendió bien la lección de que Dios no puede tener ningún contacto con el mundo como un agente trascendente del entendimiento humano. Kant enseñó que el tiempo se aplica solo a los fenómenos. “Tiene validez objetiva solo en respecto a las apariencias, estas siendo cosas que tomamos como objetos de nuestros sentidos… El tiempo es entonces una condición puramente subjetiva de nuestra intuición humana”.[9] Fichte siguió a Kant en esta convicción y concluyó, “Para la razón pura todo ocurre a la vez; el tiempo existe tan solo en la imaginación”.[10] Así el Ego estaba, para Fichte, fuera del tiempo. La voluntad moral tiene comunión y unión con el infinito Ego al alcanzar la integración sujeto-objeto a través de la acción según el deber, y la unidad del Ego primal es restaurada. Como obtenemos unidad esencial con este Ego primal, infinito, intemporal, no es sorprendente que Fichte escribiera, “La Divinidad en sí entra de nuevo en ti, en su forma primera y original, como vida, como tu propia vida que tú deberías vivir y que vivirás”[11] De esta declaración podemos ver la veracidad del juicio de Tsanoff, “El estudio de Lessing llevó a Fichte a Spinoza, cuyo panteísmo dejó una impresión duradera en su propio desarrollo filosófico sistemático”.[12]

Spinoza describió el universo como una unidad orgánica y negó la pluralidad de substancias. La realidad última, como la única Substancia, es todo-inclusiva; todo ser determinado se encuentra dentro de este único ser substancial. Esta Substancia es infinita y auto-determinante. Spinoza designó el todo orgánico de la realidad, la única substancia, como Dios: “Por Dios, entiendo aquello que es en sí mismo y es concebido a través de sí mismo”.[13] Esto es, una noción de substancia sintetizada de los usos aristotelianos y cartesianos en el Medievo. Natura naturans es simplemente Dios in se. La substancia finita sería una contradicción; la substancia es el ser último, absolutamente independiente, auto-causadora y eternamente auto-sostenedora. La substancia es in se, y todo está en ella. La Naturaleza sí tiene una multi-dimensión, sin embargo, por lo que Natura Naturata es ”todo lo que fluye de la necesidad de la naturaleza de Dios… esto es, todos los modos de los atributos de Dios”.[14] Dios es tanto pensamiento como substancia extendida; los eventos mentales y los objetos físicos son los atributos de Dios. Como “Dios” es el nombre de la única substancia unificada, cuyo otro nombre es “Naturaleza”, el contraste entre Dios y el mundo es anulada; así Spinoza hablo sobre “Deus sive Natura”. La Naturaleza exhibe las cualidades atribuidas a Dios. La originalidad de Spinoza es vista primariamente en su deseo de aceptar las consecuencias de la unidad de Dios y la naturaleza.[15] Por medio de este monismo inmanentista, en el cual Dios es igualado con la naturaleza y todas las cosas son en Dios, la distinción de Creador/criatura se evapora completamente; se le ha dado a la creación estado divino.


[1] Von seligen Leben (Berlin, 1806), p. 106.

[2] Neville, op. Cit., p. 1.

[3] Unabridged ed., trans. Norman Kemp Smith (New York: St. Martin’s Press, 1965), B664, p. 528.

[4] Ibid., B595, p. 485.

[5] Ibid., Bxxv-xxvi, p. 25.

[6] Ibid., B660, 667, pp. 526, 530.

[7] Cf. Giorgio Tonelli, “Crusius, Christian August,” EP, II, 269-270.

[8] Miltin K. Munitz, “Cosmology,” EP, II, 237-238.

[9] Kant, op. Cit., B51, pp. 77-78.

[10] Grundlage der Gesammten Wissenschaftslehre in Sammtliche Werke (Berlin: 1845), p. 217.

[11] Die Anweisung zum seligen Leben, oder auch die Religionslehre, cited in EP, III, 195.

[12] Radoslav A. Tsanoff, “Fichte, Johan Glttlieb,” ibid., p. 193.

[13] Cf. John Wild, ed., Spinoza Selections (Boston: Scribners, 1930), p. 94.

[14] Ethics (I, 29 schol.), trans. W.H. Whitge and A. H. Stirling (London: Oxford University Press, 1927).

[15] H.A. Wolfson, The Philosophy of Spinoza (New York: Meridian Books, 1960), pp. 331ff.

El Origen del Darwinismo, Parte II

2 de enero de 2013 Deja un comentario

Por Greg Bahnsen.

[Parte 1 aquí]

Darwin

La razón por la cual esta respuesta (a por qué la evolución se hizo tan popular) está exenta de significado debe ser con prontitud resuelta. Darwin estaba ciertamente muy lejos de demostrar su teoría “más allá de cualquier duda razonable”. Una segunda explicación, sin embargo, nos es dada  por el apóstol Pablo en Romanos 1:18-25. Él dice que todos los hombres inescapablemente conocen a Dios el Creador. El poder eterno y divinidad del Creador son claramente revelados a través de todo el orden cósmico de la naturaleza. Así, el hombre posee conocimiento definitivo en lo que concierne el origen del mundo y a sí mismo. Sin embargo, como pecador merecedor de la ira de Dios, el hombre en su estado no regenerado busca continuamente deshacerse de su conocimiento de su Creador; desea evitar la confrontación con Quien lo hizo. Así, el hombre suprime la verdad conocida, busca una interpretación inmanentista del mundo, y termina adorando la creación y no al bendito Creador. Por lo cual el que no es regenerado se abalanzará sobre cualquier especulación que siente que le ayudará en su huida de Dios el Creador; hasta se involucrará en razonamiento descaradamente estúpido para evitar la verdad conocida. Y así, sin tener en cuenta lo crucial de las faltas, inconsistencias, y sin-sentidos que se encuentran en la teoría de la evolución, el hombre endosa y promueve la hipótesis como una manera de suprimir la clara verdad. Cornelius Van Til escribe,

La Biblia requiere a los hombres creer que Dios existe aparte y sobre el mundo y que Él por su plan controla todo lo que tiene lugar en el mundo. Todo lo que hay en el universo creado expone el hecho de que está controlado por Dios, que es lo que es por virtud del lugar que ocupa en el plan de Dios. La evidencia objetiva de la existencia de Dios y de la gobernación comprensiva del mundo por parte de Dios es entonces tan clara que el que va a toda velocidad puede leerlo. Los hombres no pueden escapar de esta evidencia. Lo ven a su alrededor. Lo ven en ellos mismos. Su propia constitución tan claramente evidencia los hechos de la creación de Dios sobre ellos y su control sobre ellos que no hay hombre que pueda librarse de observarlo. Si es consciente de sí mismo es también consciente e Dios. No importa cuánto se intente, no pueden esconder de ellos mismos el hecho de su propia creación. Sea que se involucren en estudios inductivos sobre los hechos de la naturaleza relacionados con ellos, sea se involucran en el análisis de su propia consciencia, siempre están cara a cara con Dios su creador. Calvino subraya estos hechos con fuerza sobre la base de la enseñanza de Pablo en Romanos.[1]

La realidad creada es reveladora del Dios vivo y verdadero, y por consiguiente los científicos  tratan con aquello que inescapablemente comunica a Dios (Salmo 19:1-3). Los hombres no tienen excusa si no descubren a su Creador a través del estudio de los hechos naturales.

El apóstol Pablo habla sobre el hombre natural como poseyendo el conocimiento de Dios (Romanos 1:19-21). La magnitud de su pecado descansa precisamente en el hecho de que “habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios”. Ningún hombre no puede evitar el conocer a Dios. Está indeleblemente involucrado en su conciencia sobre absolutamente todo. El hombre debería, entonces, como lo dice Calvino, reconocer a Dios. No hay ninguna excusa para él si no lo hace. La razón de su fallo en reconocer a Dios se encuentra exclusivamente en él. Se debe a su voluntaria transgresión de la mismísima ley de su ser… Por supuesto, cuando de este modo acentuamos la enseñanza de Pablo de que todos los hombres no tienen solamente una capacidad sino que realmente poseen el conocimiento de Dios, tenemos que añadir inmediatamente la enseñanza subsiguiente de Pablo que dice que todos los hombres, por el pecado que está en ellos, siempre y en todas las relaciones buscan “suprimir” el conocimiento de Dios (Romanos 1:18). El hombre natural es aquel que constantemente echa agua a un fuego que no puede apagar.[2]

El incrédulo hará cualquier intento de interpretar el mundo y su experiencia en categorías exclusivamente inmanentistas. La especulación evolucionista, desde la filosofía de convertirse a través del Darwinismo a procesar pensamiento, es solamente un tal intento. El verdadero problema es si el hombre debe pensar los pensamientos de Dios detrás de Él para entender el mundo correctamente o si la mente del hombre es el que en última instancia asigna el significado de hechos brutos y sin orden. ¿Hemos de seguir una interpretación transcendente sobre todas las cosas o podemos quedarnos con una interpretación inmanentista que incluye una supresión de la verdad teológica que Dios ha hecho claro a todo hombre? Con su ataque en la enseñanza bíblica de la creación, la evolución defiende la segunda alternativa. El pensamiento evolucionista es popular porque es una cosmovisión que facilita el intento del hombre de deshacerse de todo conocimiento sobre el Creador transcendente y promete asegurar la autonomía del hombre (especialmente su habilidad de interpretar los “hechos” sin tener en cuenta a Dios). Val Til observa correctamente:

La visión total que obtenemos de la ciencia moderna y de la filosofía moderna es un rechazo completo de la noción bíblica de la creación. No importa si este rechazo viene en forma de negación clara en la forma del agnosticismo o en la forma de sustituir otro significado para la palabra creación. Como cristianos ortodoxos tenemos que enfrentarnos al hecho de que estamos, a estas alturas, como en el resto de toda la línea de pensamiento, en desacuerdo con el pensamiento moderno… La presuposición del hecho bruto es en sí la negación más básica de la doctrina de la creación. Y la presuposición de que el hombre puede por sí mismo interpretar los hechos brutos es en sí la negación de Dios como creador. Necesitamos entonces desafiar la mismísima idea de hecho bruto. Tenemos que desafiar la habilidad del hombre de interpretar cualquier hecho a menos que el hecho sea creado por Dios y a menos que el hombre mismo sea creado por Dios.[3]

Por consiguiente, la especulación evolucionista es popularmente seguida, no dado a magníficos credenciales científicos, sino por la utilidad personal que ofrece en desarrollar una deseada perspectiva filosófica-teológica. La doctrina de la creación está en una posición diametralmente opuesta a esta perspectiva. Según el análisis Paulino de la huida intelectual y moral del hombre no regenerado de Dios, una progresión en la apostasía es discernible. En Romanos 1 leemos que el hombre responde a la clara revelación de Dios deteniendo la verdad y rechazando glorificar a Dios; voluntariamente tuerce la realidad en sus pensamientos y elimina la verdad de Dios de su cosmovisión (vv. 18, 21). Esto conduce al hombre a la arrogancia intelectual a pesar de que está obligado a involucrarse en razonamiento necio; voluntariamente está dispuesto a propagar tácticas y argumentos estúpidos para defender su torcedura de la realidad (vv. 21b, 22). Y a largo plazo el hombre es conducido a fabricar un Dios sustituto, pues el Dios vivo y verdadero fue echado del pensamiento. Este dios manufacturado será hecho desde la orden de la creación, así que el incrédulo termina adorando la creación antes que al Creador (vv. 23, 25). Un corto estudio sobre el crecimiento de la especulación evolucionaría y sus efectos inferirán el mismo patrón que el dibujado por Pablo, proveyéndonos así con un entendimiento de su popularidad y una luz en la que verlo.

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[1] The Defense of the Faith (Philadelphia: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1955), p. 254

[2] Ibid., p. 109.

[3] “Christian-Theistic Evidences,” an unpublished class syllabus (Westminster Seminary, 1961), p. 106

Libertad de Pensamiento

27 de octubre de 2012 Deja un comentario

Public SchoolUn sistema educativo público, en sí, es verdaderamente de un beneficio enorme para la raza. Pero es beneficioso solo si se mantiene sano en cada instante a través de la totalmente libre posibilidad de competición de los colegios privados.

Un sistema educativo público, si significa el ofrecimiento de la libre educación para aquellos que lo desean, es un logro de los tiempos modernos digno de mención y beneficioso; pero una vez que se convierte en monopolístico es el instrumento de tiranía más perfecto que jamás se haya ideado.

La libertad de pensamiento en la Edad Media fue combatida por la Inquisición, pero el método moderno es mucho más efectivo. Pon las vidas de los niños en sus años de formación, a pesar de las convicciones de sus padres, bajo el control íntimo de expertos designados por el estado, fuérzalos después a atender a colegios donde las más altas aspiraciones de la humanidad son aplastadas, y donde la mente se llena con el materialismo del día, y es difícil ver cómo hasta los remanentes de la libertad pueden subsistir.

Dicha tiranía, defendida tal como es por una técnica perversa usada como el instrumento en la destrucción de almas humanas, es ciertamente mucho más peligrosa que las crudas tiranías del pasado, que a pesar de sus armas de fuego y espadas permitieron al menos que el pensamiento fuera libre.

(MACHEN, Gresham J. Christianity and Liberalism)

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La Muy Poco Sensacionalista Verdad sobre la Esposa de Jesús

3 de octubre de 2012 Deja un comentario

Por Michael J. Kruger

Desde el descubrimiento de los “Evangelios Gnósticos” en Nag Hammadi en 1945, los eruditos y el público general no parecen saciarse de versiones alternativas de la vida de Jesús. El Evangelio de Tomás, el Evangelio de Pedro, el Evangelio de María, y, más recientemente, el Evangelio de Judas, han suscitado preguntas provocativas sobre el cristianismo. ¿Fueron las historias sobre Jesús dejadas fuera intencionadamente en el Nuevo Testamento? ¿Fueron estas versiones alternativas del cristianismo suprimidas (u oprimidas)? ¿Y nos dan los evangelios canónicos una visión precisa sobre Jesús?

Recién se había posado el polvo desde el descubrimiento del Evangelio de Judas, un nuevo descubrimiento ha reabierto ahora estas preguntas. Durante mi pausa de clase ayer (irónicamente justo antes de comenzar mis lecciones sobre los libros apócrifos), recibí noticias de que fue descubierto un nuevo manuscrito que dice que Jesús tenía una mujer. Esto merece la atención porque – a pesar de las declaraciones de El Código Da Vinci – no tenemos ningún texto en todo el cristianismo que diga explícitamente que Jesús hubiera estado casado.

Este nuevo manuscrito – aptamente titulado el Evangelio de la Esposa de Jesús – es un fragmento de un códice del siglo cuarto escrito en Cóptico (Sahídico) que en un lugar dice así, “Jesús les dijo, ‘Mi esposa… ella será capaz de ser mi discípulo’”. El fragmento es bastante pequeño (4×8 cm), con escrito descolorido por detrás. El texto principal está escrito de manera apretujada y con mano semi-alfabetizada. Lo que más llama la atención es que Karen King, de la Universidad de Harvard, ha sugerido que aunque el manuscrito es del siglo cuarto, la composición original debería ser fechada en la mitad del siglo dos.

¿Qué haremos pues con este nuevo descubrimiento? He aquí varias consideraciones.

Autenticidad

La falsificación no es poco común en el mercado de las antigüedades. No soy un experto en la paleografía Cóptica (mi estudio es sobre los manuscritos griegos), pero tuve preocupaciones sobre la apariencia inicial del manuscrito. En particular, la descuidada naturaleza de la mano del escriba, y las anchas y no diferenciadas pinceladas de la pluma parecieron problemáticas. Además, el color de la tinta parece fuera de lugar – es demasiado oscuro, casi como si estuviera pintado. Las tintas antiguas suelen ser más claras en cuanto al color, aunque hay excepciones. Este escenario es exacerbado por la ambigüedad sobre el lugar de su descubrimiento y la identidad de su dueño anónimo.

Sin embargo, según el futuro trabajo de Karen King, este manuscrito fue examinado por Roger Bagnall y AnnMarie Luijendik, dos eruditos reputados, y ambos lo aceptaron como auténtico y atribuyeron el estilo a la punta desafilada de la pluma del escriba. Otras indicaciones de su autenticidad es el uso del nomina sacra (abreviaciones de ciertas palabras) y la descolorida tinta en la parte de detrás de la página (algo que hubiera requerido un tiempo considerable). Pero mi amigo y erudito en Cóptico, Christian Askeland, es escéptico sobre su autenticidad dado a, entre otras cosas, la formación extraña de algunas de letras (particularmente la épsilon) y omisiones en el texto Cóptico. Otros eruditos también han expresado escepticismo sobre el fragmento.

Hasta aquí, no hay manera de saber si es genuino o se trata de una falsificación. No podemos saberlo con certitud hasta que más eruditos tengan la oportunidad de examinarlo.

Composición

Asumiendo por un momento que el manuscrito es genuino, siguen habiendo preguntas sobre su composición. Primero, ¿con qué clase de documento estamos tratando? A primera vista, el documento parece estar compuesto como un texto parecido a un evangelio que contenía historias y dichos de Jesús. De hecho, Jesús parece estar haciendo lo que hace con frecuencia en los otros textos de los evangelios: está teniendo una conversación con sus discípulos. Algunos eruditos han sugerido que este fragmento podría ser un texto mágico como un amuleto, particularmente dado a su pequeño tamaño. Sin embargo, los amuletos normalmente no tenían nada escrito por detrás de la página (en el reverso). Si la escritura de detrás del fragmento es continuo a lo que está escrito por delante (que está desconocido hasta ahora) entonces podría ser simplemente un códice en miniatura. Los códices en miniatura fueron populares en el cristianismo temprano y a menudo contenían textos apócrifos. Para más sobre este tema, consulta mi artículo aquí.

Otra cuestión atañe la fecha de la historia que contiene este fragmento. ¿Cuándo fue la historia compuesta? King arguye que fue compuesta en la mitad del siglo segundo basado mayoritariamente en las similitudes con el Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe, los cuales ambos existieron durante ese período de tiempo. Esto es ciertamente una posibilidad, particularmente dado que conocemos que un buen número de otros evangelios apócrifos fueron compuestos en el segundo siglo (p.ej. Evangelio de Pedro, P. Egerton 2, P.Oxy. 840). Sin embargo, este argumento no requiere una fecha del segundo siglo. Esta historia puede haber sido escrita en el tercer siglo y puede que simplemente haya cogido de escritos como el de Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe.

Valor Histórico

La pregunta clave es si esta particular narración puede decirnos algo sobre cómo fue Jesús fue en realidad. ¿Demuestra este texto que Jesús tuvo una esposa? ¿Provee este evangelio información histórica de confianza? No y no. No hay ninguna razón para pensar que este evangelio retiene la tradición auténtica sobre Jesús. Es una producción tardía, no basada en el testimonio de testigos oculares, y posiblemente haya hecho uso de otros trabajos apócrifos como Tomás y Felipe.

Lo que es más – y esto es crítico – no tenemos ninguna fuente histórica en todo el cristianismo temprano que sugiera que Jesús hubiera estado casado. Ninguna. No hay nada sobre que Jesús hubiera estado casado en los evangelios canónicos, en los evangelios apócrifos, en los padres de la iglesia, y en ninguna otra parte. Incluso si este nuevo evangelio declara que Jesús había estado casado, no concuerda con todas las otras evidencias históricas creíbles que tengamos sobre su vida. Como King misma dice, “Este es el único texto antiguo existente que caracteriza a Jesús como refiriéndose a una esposa. Esto no evidencia, sin embargo, que el Jesús histórico hubiera estado casado” (p.1 aquí).

Conspiraciones y los Evangelios Canónicos

A todo el mundo le gusta una buena teoría de conspiración. Sería ciertamente mucho más entretenido para nuestra cultura si uno pudiera demostrar que todos los libros apócrifos fueron realmente las Escrituras de la iglesia temprana y que fueron suprimidos por las maquinaciones políticas de la iglesia tardía (p.ej. Constantino). Pero la verdad es mucho menos sensacionalista. Mientras a los libros apócrifos se les daba un estatus escritural de vez en cuando, la mayoría aplastante de los cristianos tempranos prefirieron los libros que ahora están en nuestro canon del Nuevo Testamento. Así, se nos recuerda de nuevo que el canon no fue “creado” arbitrariamente por la iglesia en el cuarto o quinto siglo. Las afirmaciones de la iglesia tardía simplemente refleja lo que ya había sido el caso por muchos, muchos años.

Cuando se trata con este tipo de preguntas me gusta recordarles a mis alumnos de un simple – pero a menudo pasado por alto – hecho: de todos los evangelios en el cristianismo temprano, solo Mateo, Marcos, Lucas, y Juan están fechados en el siglo primero. Ciertamente, hay intentos minoritarios de colocar libros como el Evangelio de Tomás en el primer siglo – pero tales intentos no han sido bien recibidos por los eruditos bíblicos. Así, si realmente queremos saber cómo fue Jesús, nuestra mejor apuesta es fiarnos de libros que fueron al menos escritos durante el período de tiempo cuando los testigos oculares seguían vivos. Y tan solo cuatro evangelios cumplen este criterio.

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Artículo original publicado en The Gospel Coalition.

Michael J. Kruger es profesor del Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, North Carolina, y el autor de Canon Revisited: Establishing the Origins and Authority of the New Testament Books (Crossway, 2012). Escribe con reguaridad en su blog Canon Fodder.

¿Es el Diseño Inteligente ciencia?

9 de agosto de 2012 Deja un comentario

Por John Frame

El “Diseño Inteligente” (a lo largo del artículo, DI) es la visión de que el universo ofrece evidencia de ser el producto de un diseñador inteligente. Como tal, es una visión muy antigua. Ciertamente esta fue la posición de los escritores bíblicos (Salmo 19:1, Rom. 1:18-20). Históricamente, muchos han articulado esta posición por medio del “argumento teleológico”: cuando seres no inteligentes actúan para un propósito, tienen que estar bajo el control de una inteligencia personal.

Durante los últimos 150 años o así, el centro de atención ha estado en la teleología como opuesta a la evolución atea. Muchos como B.B. Warfield aceptaron la evolución en sus líneas generales, pero insistieron en que el proceso evolutivo tuvo que haber estado dirigido por un Dios personal. Otros, como el Institute for Creation Research, argumentaron que la evolución, como se concibe normalmente, no ha ocurrido para nada. En su punto de vista, la tierra tiene tan solo alrededor de 10.000 años, y el registro de fósiles puede ser explicado por el diluvio de Noé. Aunque el ICR ha sido acusado de imponer a la naturaleza una visión derivada de la Biblia, ellos han contestado que no, que sus argumentos están fundamentados solo en la ciencia.

Hoy día, sin embargo, DI se refiere a un movimiento específico que se hizo famoso con la publicación en 1991 del libro de Phillip Johnson, Proceso a Darwin (Darwin on Trial). Johnson es cristiano y profesor de derecho en la Universidad de California, Berkeley. Otros miembros prominentes del movimiento son Michael Behe y William Dembski. Behe y Dembski son científicos. Johnson no lo es, pero como abogado tiene una habilidad considerable para criticar argumentos, y ha usado tal habilidad de manera impresionante para desacreditar teorías darwinistas.

A diferencia del ICR, el grupo de DI no argumenta a favor de una tierra joven o a favor de la geología del diluvio. Están dispuestas a aceptar la secuencia cronológica de las formas de vida más o menos como los evolucionistas lo presentan. Pero el evolucionismo de hoy día (“neo-darwinismo”, como es a veces llamado) argumenta que las fuerzas naturales (principalmente la selección natural y la mutación genética) son suficientes para justificar todos los seres vivos; no es necesario invocar a Dios. Este es el problema específico entre el neo-darwinismo y el DI.

Como crítica de la evolución, el DI ha atraído más apoyo que el ICR y demás, hasta entre los científicos, mientras que el apoyo de estos sigue siendo razonablemente poco. Muchos filósofos de la ciencia cristianos han aplaudido su trabajo.

Así que ha emergido la pregunta de si el DI tendría que ser impartido a estudiantes. Los desarrollos que siguieron al proceso de Scopes en 1925 establecieron la enseñanza de la evolución en los colegios públicos. Casi nadie hoy busca excluir la enseñanza de la evolución en los colegios. Hasta los creacionistas cristianos, en su totalidad, reconocen que los estudiantes deberían conocer lo que es la teoría de la evolución, ya que se ha convertido en la visión dominante de los biólogos y geólogos. Pero la pregunta ahora es si el DI debería ser enseñado al lado de la evolución como una visión alternativa.

Para la mayor parte, la situación legal no ha ido bien para el DI. Los juzgados han establecido que porque es “religión”, no “ciencia”, no tiene lugar en un currículum científico. Aún más, enseñar DI, algunos arguyen, es violar el principio de la “separación entre iglesia y estado”.

Mantengo un punto de vista originalista sobre el tema iglesia/estado. La Constitución de los Estados Unidos no dice nada sobre un “muro de separación” entre iglesia y estado. Tan solo prohíbe al Congreso establecer una iglesia nacional. Cuando la Constitución fue escrita, bastantes estados tenían iglesias establecidas. Parte de la intención de la Constitución fue el  dar libertad a los estados sobre este tema. Ciertamente ninguno de los fundadores intentó abolir todo el apoyo a la religión por parte del gobierno. Sin embargo, mi punto de vista es diferente al aprobado por las cortes. Probablemente la cuestión de la enseñanza del DI no vaya a ser resuelto por una reconsideración de la relación entre la iglesia y el estado.

Pero más cosas deberían ser dichas sobre la relación entre la religión y la ciencia. ¿Es el DI religión, más que ciencia? En mi juicio, la religión y la ciencia no son tan fácilmente separados, por razones como las siguientes:

1. La ciencia es religiosa. Muchos escritores (Kuyper, Dooyeweerd, Clouser, Van Til, Polanyi, Kuhn, Hanson, Poythress) han ofrecido una fuerte defensa argumentando que la ciencia no es neutral en lo religioso. En el nivel más obvio, la ciencia presupone muchas cosas que no puede demostrar, sino que las toma por fe: la uniformidad de la naturaleza, la correspondencia del pensamiento con la realidad, la universalidad de las leyes físicas, los valores requeridos para una búsqueda honesta de la verdad. Ciertamente, sus ideas y metodología presuponen el teísmo cristiano, aunque no todos están dispuestos a admitirlo.

A pesar de la incertidumbre de gran parte de la ciencia, hay un sentido en el que la ciencia, como la religión, impone “ortodoxia” en sus participantes. Tal como indica Kuhn, los grupos de investigación crean comunidades de científicos, y si alguien quiere entrar en dicha comunidad no debe desviarse de los paradigmas estándares. Ciertamente algo como esto ha pasado entre los neo-darwinistas. Así que hay una fuerte analogía entre la ciencia y la religión que ha sido pasado por alto en gran parte de la discusión.

2. La ciencia es más que observación y experimento. Como indican muchos de los científicos mencionados antes, los científicos no recogen datos simplemente. También proponen hipótesis para la investigación. Después tienen que deducir consecuencias a partir de estas hipótesis. La observación y el experimento buscan estas consecuencias para verificar o falsar una hipótesis. Pero la hipótesis en sí no es necesariamente el resultado de observación o experimentación. Einstein, por ejemplo, no desarrolló sus teorías de la relatividad en base de la observación o del experimento. Sus ideas más bien vinieron inicialmente de “experimentos de pensamiento”, imaginando cómo es probable que sean las cosas. Muchas de sus hipótesis han sido después verificadas por observación y experimento. Einstein no fue un científico experimental. Pero nadie negaría que fue un científico de primera clase.

El trabajo científico es, entonces, no solo observacional y experimental, sino también imaginativo y lógico. El científico debe usar su imaginación para determinar hipótesis significantes, y su lógica para determinar qué conllevaría verificar o falsar estas hipótesis y si un experimento ciertamente lo ha verificado o falsado.

La gente a menudo se queja de que el DI no es ciencia, porque no está basado en observación y experimento. Este cargo es falso, porque los defensores del DI se basan en investigaciones hechas por otros. Y algunos escritores del DI como Behe han hecho y publicado no poca investigación. (Otros escritores del DI han hecho lo mismo, pero han tenido problemas al publicar sus hallazgos por culpa del prejuicio, afirman.)

Pero la contribución principal del DI a la discusión es lógica: evaluar lo que se requiere para verificar la teoría evolutiva, juzgar si las pruebas lo corroboran, y si no, qué cambios hay que hacerle a la teoría evolutiva para hacerla creíble. El DI primariamente interpreta datos, más que acumularlos. Pero esto no hace al DI no científico.

La mayoría del neodarwinismo de hoy día es anti-teísta. Los neo-darwinistas creen que han establecido un fundamento naturalista para el origen y el desarrollo de la vida. El DI niega que hayan establecido esto y trae pruebas para demostrar lo contrario. ¿Por qué debería la negación del teísmo ser considerado ciencia, mientras que la afirmación de esto es considerado “religión”? No es menos científico deducir el diseño inteligente a partir de los datos que deducir un origen no inteligente.

Así que el darwinismo, en algunos sentidos, es religioso, y el DI científico.

3. La ciencia debe estar abierta a toda verdad. Incluso si la ciencia y la religión pudieran ser distinguidas con precisión, y niego esto, es importante entender qué es lo que está implicado en la “transparencia” de la ciencia a la verdad. Imaginémonos que la Biblia es la palabra de Dios inerrante, y que en ese libro Dios habla sobre algunas cosas importantes para la ciencia. En la discusión actual, esta posibilidad sería descartada como invasión de la religión a la ciencia. Pero, sean las Escrituras religión o ciencia, sus creyentes afirman al menos que es una fuente de verdad. Si es una fuente de verdad, ¿cómo pueden los científicos justificar el ignorarla o negarla?

Desde luego, muchos científicos niegan que la Biblia sea la palabra inerrante de Dios. Pero si lo es, esos científicos están excluyendo algo importante, como si descuidaran datos importantes en el estudio de los efectos de una droga. Así que la pregunta de si la Biblia es verdadera es una pregunta importante para la ciencia, así como para todos los demás estudios.

El DI sostiene que sus aserciones no están fundamentadas en la Biblia, aunque la mayoría de los adeptos al DI son cristianos. Me es difícil imaginar que harían las afirmaciones que hacen si no fueran cristianos. Pero eso es irrelevante. Para establecer el carácter científico de las aserciones de uno, no es necesario probar que no vienen de una autoridad religiosa. Como creo que la Biblia es verdadera, pienso que la dependencia en la Biblia (bien interpretada) sería un argumento a favor del DI, más que en su contra. El intento de los escritores del DI de distanciarse de la Biblia es, creo, un expediente para evitar ciertas objeciones populares, más que una posición necesaria para una ciencia de bona fide.

Concluyo que el DI es tan científico, y tan religioso, como el neo-darwinismo. Y como tal debería serle dada una posición de paridad con el darwinismo en los colegios. Esto no es probable que ocurra pronto, por el homenaje de las cortes a una separación precisa entre la religión y la ciencia, y por una doctrina ilegítima de la iglesia y el estado. Pero en los méritos intrínsecos del caso, las dos posiciones deberían ser enseñadas al menos lado a lado.

Los colegios típicamente afirman estar abiertos a todos los puntos de vista significantes. Los estudiantes aprenden a ser críticos al estar expuestos a diferentes posiciones para las evaluaciones. Ninguna teoría humana es infalible. Errores pueden ser encontrados tanto en los escritos de los neo-darwinistas como de los que defienden el DI. Exponer a los niños solo a la posición neo-darwinista, y hacer la (para mí fantástica) afirmación de que es “hecho, no teoría” es privarlos de una oportunidad seria de pensamiento crítico y empobrecer su educación. Ese tipo de dogmatismo es, para mí, la prueba final de que el evolucionismo es tanto religión como ciencia. Los que niegan la ortodoxia, como los escritores del DI, están por esa misma negación haciendo una contribución substancial a la ciencia.

Las falacias de El Código Da Vinci

1 de agosto de 2012 Deja un comentario

Por Joseph R. Nally

Como ex investigador de homicidios, me gusta un buen misterio – sobre todo misterios sobre asesinatos. Las novelas de ficción normalmente desarrollan la posición de un detective más bien glamurosamente. Uno ve un estilo de vida emocionante y una investigación intrigante, pero no el papeleo y el aburrimiento del día a día de un detective real. El Código Da Vinci es este tipo de libro de ficción. Es un thriller interesante y entretenido. Una vez que empiezas a leer el libro no querrás soltarlo de tus manos.

Dan Brown entrelaza el misterio de un asesinato en una conspiración. Mientras la historia se desarrolla, uno descubre que este libro no es un thriller político, sino más bien una tapadera religiosa. Entre las así llamadas tapaderas se encuentran:

  1. Jesús estuvo casado con María Magdalena.
  2. Jesús tuvo un hijo.

Lo impresionante es que aunque la cubierta del libro diga que es una “novela”, Dan Brown mismo afirma que es factual. Richard Abanes dice,

Sólo Dan Brown mismo ha hecho afirmaciones más explícitas sobre la factibilidad de su libro. Por ejemplo, la primera página de la novela dice: “HECHO… Todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos, y secretos rituales de esta novela son precisos”. Consideren, también, el siguiente comentario hecho por Brown durante una entrevista, en la que pinta su obra como mucho más factual que ficticia:

<<Una de las muchas cualidades que hacen únicas a El Código Da Vinci es la naturaleza factual de la historia. Toda la historia, arte, documentos antiguos, y rituales secretos en la novela son precisos – así como lo son los códigos secretos revelados en algunos de los cuadros más famosos de Da Vinci.>>

Sin embargo, cualquier fiscal que mire a los así llamados hechos de Dan Brown no procedería a juicio, sino que probablemente arrestaría a Brown por dar falso testimonio a un gran jurado. Cualquier juez miraría al caso presentado en El Código Da Vinci y simplemente lo lanzaría fuera de la sala como ficticio, irracional, y no confiable como historia. ¿Por qué?

Este artículo analizará brevemente algunos de los así llamados hechos  de Brown que revelan que el libro no es solamente no histórico, sino pura ficción. Dada la longitud de este artículo, no será en ningún modo completo; sin embargo descubrirá al lector suficiente información para que pueda hacer una decisión racional sobre las afirmaciones de Dan Brown y de El Código Da Vinci.

¿Dónde están los hechos, Brown, dónde están los hechos?

Como mi viejo amigo el sargento Joe Friday en Dragnet solía decir: “Sólo los hechos, señora, solo los hechos”. Podríamos también preguntarle a Dan Brown, “¿Dónde están los hechos, Brown, dónde están los hechos?”

Brown sostiene:

La Biblia, tal como la conocemos hoy, fue recopilada por el emperador romano Constantino… Él fue un pagano toda su vida y fue bautizado en su lecho de muerte, demasiado débil como para protestar.

¿Es esto hecho o ficción? Constantino no fue pagano toda su vida. Kurian afirma,

En 313 él y Licinio, el emperador del Imperio del Este, proclamaron el Edicto de Milán, dando una toleración total y legal al Cristianismo. En 330 fundó Constantinopla como una segunda Roma. Fue bautizado poco antes de su muerte y fue enterrado entre los apóstoles en la basílica que fundó en su honor en Constantinopla. Se vio a sí mismo como un siervo de Dios y, con su madre, Helena, es reverenciado en la Iglesia del Este como uno de las grandes figuras en la historia cristiana.

La historia sí registra que Constantino fue bautizado en su lecho de muerte, pero no en contra de su voluntad. ¿Por qué esperó Constantino hasta antes de morir para ser bautizado? Porque la tradición Católica, en esa época, enseñaba que el bautismo literalmente lavaba todos los pecados hechos anteriormente. Así, una persona podía ir desde esta vida a la próxima sin estar en el purgatorio, porque sus pecados eran literalmente lavados. Fue, de hecho, relativamente común para los cristianos posponer el bautismo hasta el final de sus vidas. Así, las afirmaciones de Brown concernientes a Constantino son históricamente establecidas como falsas.

¿Qué hay de la visión de Brown sobre el canon de la Biblia? El Código Da Vinci declara que las escrituras Cristianas “evolucionaron a través de innumerables traducciones, adiciones, y revisiones. La historia nunca ha tenido una versión definitiva del libro”. Brown va más lejos y literalmente afirma que a la Biblia Protestante le faltan libros que corroboran sus declaraciones. Dice que Constantino

Comisionó y financió una nueva Biblia, que omitió aquellos evangelios que hablaban sobre las características humanas de Cristo y estableció aquellos evangelios que lo deificaban. Los evangelios más tempranos fueron proscritos, juntados, y quemados.

Sin embargo, la Biblia está inspirada por Dios (2 Tim. 3:16; 1 Pedro 1:20-21). Lo que es más, la iglesia siempre ha tenido un canon de las escrituras. B.B. Warfield declara,

La iglesia no ha crecido por una ley natural: ha sido fundada. Y los maestros autoritarios enviados por Cristo para fundar Su iglesia llevaron con ellos, como su más preciada posesión, un cuerpo de Escrituras divinas, que impusieron a la iglesia que fundaron como su código de ley. Ningún lector del Nuevo Testamento puede necesitar una prueba de esto; en cada página de este libro está difundida la evidencia que, desde el mismo comienzo, el Antiguo Testamento fue tan cordialmente reconocido como ley por el cristiano así como para el judío. La iglesia Cristiana nunca estuvo sin una “biblia” o sin un “canon”.

R.C. Sproul explica los comentarios de B.B. Warfield diciendo, “El punto de Warfield de que la iglesia fue fundada llama la atención al hecho de que la iglesia tuvo un fundador y un fundamento. El fundador fue Cristo”. Así, el canon de las Escrituras no fue tan solo un conglomerado apresurado de material, según la opinión de alguien. Como con Calvino, quien creyó que la Biblia derivaba su autoridad de Dios y no de la iglesia, las Escrituras derivaron de la soberanía de Dios y no por un simple hombre o grupo de hombres. La iglesia no inventa escrituras, sino más bien las acepta y se rinde ante una autoridad que ya está ahí.

La iglesia temprana sí que prohibió unos cuantos libros de la Biblia. Fueron prohibidos porque fueron descubiertos a ser pseudo-epigráficos – escritos fraudulentos que la iglesia temprana miró como cuentos incubados en imaginaciones fértiles. Así como Origen (185 – 254 d.C.) dijo sobre estos escritos,

“Muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas”. La Iglesia posee cuatro Evangelios, y muchos heréticos, de los cuales uno es llamado El Evangelio según los Egipcios, y otro, El Evangelio según los Doce Apóstoles. Basilito también ha presumido de haber escrito un evangelio, pero solo cuatro Evangelios son reconocidos. De estos las doctrinas concernientes a la persona de nuestro Señor y Salvador han de ser sacadas. Conozco cierto evangelio  llamado El Evangelio según Tomás, y un Evangelio según Matías, y muchos otros hemos leído – para que no se nos considere ignorantes por parte de aquellos que se imaginan que poseen algún tipo de conocimiento si están familiarizados con estos. Sin embargo, entre todos estos tenemos aprobados solamente lo que la Iglesia ha reconocido, por lo que tan solo los cuatro Evangelios deberían ser aceptados.

Justino Mártir se refirió a los evangelios como “las memorias que, digo, fueron redactados por sus apóstoles y por aquellos que los siguieron (Diálogo con Trifo 103:19)”. Así como atesta la historia, el único evangelio está expresado en solo cuatro Evangelios.

Hasta aquí, nuestra acusación a Dan Brown tiene dos informes históricos en contra suyo. No obstante, esto ni siquiera empieza a dejar exhaustos el número de errores que acepta. Brown declara, “Un tema particularmente problemático seguía repitiéndose en los evangelios. María Magdalena… más específicamente, su matrimonio con Jesucristo”. Brown arguye que Jesús estuvo casado basándose en dos consideraciones primarias: (1) Jesús besó a María en la boca de acuerdo a los evangelios gnósticos, y (2) que no era judío el no casarse.

Si uno investiga los contenidos de los evangelios gnósticos en Nag Hammadi Library, no hay ninguna referencia a tal matrimonio. Además, no hay ninguna referencia a este presunto matrimonio en el Evangelio según María. Aunque discrepen mucho en otros temas, los liberales y los conservativos aceptan igualmente que Jesús fue soltero,  ¡no casado! Sin embargo, incluso si Jesús hubiera estado casado, esto no afectaría de ningún modo su divinidad. Como humano, Jesús pudo haber estado casado y haber tenido un hijo y esto hubiera reflejado su completa humanidad y no le restaría a su completa divinidad. Así, incluso si Jesús hubiera estado casado y tenido un hijo no hubiera habido ninguna razón para esconderlo.

Como he dicho más arriba, Brown sostiene que, porque Jesús fue un judío y/o rabino, tuvo que estar casado. Esta acusación no tiene crédito. Jesús no fue técnicamente un rabino. Es por esto por lo que los judíos le preguntaron que con qué autoridad enseñaba (Marcos 11:28). Sus discípulos lo llamaban “Rabí” porque era su maestro, no porque tuviera una posición oficial. Segundo, según Bock, “Las enseñanzas de Jesús sobre el llamado del Reino a ser eunucos parece estar basado en su compromiso y ejemplo de no estar casado (Mat. 19:10-12)”. Los esenios parecen llegar a esta conclusión. Josefo (37 -100 d.C.) declara sobre los Esenios:

Merece también nuestra admiración el cuánto superan a todos los demás hombres que buscan la virtud, y esto en justicia; y ciertamente hasta tal punto, como nunca se ha dado entre ningún otro pueblo, ni griegos ni bárbaros, no, ni por un corto tiempo, y así ha permanecido por un largo período con ellos.

Jesús no estuvo casado; ni tenía necesidad de estarlo.

¿Qué hay del hombre que dijo, “La verdad en un final no puede ser escondida”? ¿Quién fue este hombre? Leonardo da Vinci (1452-1519). ¿Por qué un hombre que supuestamente es un Gran maestre del Priorato de Sión, al que se le ha confiado guardar el secreto de los secretos, habría pintado a María Magdalena en La Última Cena? ¿No estaría así divulgando en secreto que se le ha confiado? Nos encontramos aquí frente a un dilema: o Leonardo mintió diciendo “La verdad en un final no puede ser escondida”, porque intentó esconder la verdad a través de su cuadro, o bien estaba siendo infiel a su alegado juramento al Priorato de Sión. Claramente hay otra opción: Dan Brown escribe ficción, no hechos. Y esta es la verdad, pues el Priorato de Sión fue fundado por Pierre Plantard muchos años después de la muerte de da Vinci. Así, da Vinci no pudo ser su Gran Maestre, ¿y entonces qué motivo habría tenido para esconder nada?

Conclusión

Podríamos preguntar otras muchas cuestiones investigativas aquí sobre el grial, el Priorato de Sión, los caballeros templarios, pero todos conducen a la misma conclusión – ¡no hay ninguna evidencia substancial válida para confirmar las declaraciones de Dan Brown! Aunque no sabemos los motivos exactos por los que Dan Brown escribió este libro, sí sabemos la voz de aquel que lo inspiró – la del diablo mismo. La iglesia no debería estar desalentada por el intento de Brown de quitarle crédito. Ya ha sido intentado anteriormente. No obstante, cualquier investigación llevada a cabo por un coroner verá que El Código Da Vinci sufrió muchas muertes en su investigación inicial. Una autopsia del así llamado cuerpo de verdad tan solo revela la realidad de que está lleno de órganos cancerígenos – esto es, errores históricos y teológicos. El informe final del coroner dice así: “Muerte por suicidio” – esto es, investigación defectuosa. Las puertas del infierno o el código no prevalecerán contra la iglesia invisible (Mat. 16:13-18).

Dios es soberano. Ha permitido que El Código Da Vinci sea escrito y publicado por su propio objetivo. La iglesia está fortalecida en su doctrina, mientras que otros caen por el camino siendo expuestos como lo que verdaderamente son. Lo que Satanás quiso para mal, Dios lo quiere para su propio buen propósito y determinación (Gén. 50:20).