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Racionalidad Disfrazada, Bucles Lógicos, y Unicornios Rosas

29 de diciembre de 2012 Deja un comentario

Por Vincent Cheung en Preguntas Últimas

Libro Preguntas ÚltimasEn Su Ensayo “The Ethics of Belief”” W. K. Clifford escribe: “Siempre es errado en cualquier lugar, y para cualquiera, creer en cualquier cosa con evidencia insuficiente”. Para muchas personas esa frecuente declaración parece expresar en esencia el buen sentido y la racionalidad, sin embargo en lo que sigue mostraremos que esta declaración es ingenua y tonta.

Primero, debemos entender correctamente la afirmación de Clifford, notando su universalidad. Decir que el principio se aplica “siempre” y “en cualquier lugar” indica que este trasciende culturas y siglos, y decir que se aplica a “cualquier forma” y “cualquier cosa”, elimina cualquier elección, por tanto el principio propuesto se aplica a toda creencia sin excepción.

El problema inmediato es que el principio falla en justificarse a sí mismo. ¿Qué evidencia tenemos de que “siempre es errado en cualquier lugar, y para cualquiera, creer en cualquier cosa con evidencia insuficiente”? El propio principio es afirmado ser una creencia verdadera, y así debemos satisfacer los requerimientos que él propone. A menos que tengamos evidencia suficiente para decir que debemos tener evidencia suficiente para creer en cualquier cosa, la declaración es auto-destructiva. Además, ¿qué quiere decir Clifford con la palabra “errado”? Él no puede querer decir objetivamente errado, dado que una persona no puede creer en algo que es objetivamente correcto, igual por accidente, sin tener evidencia suficiente para la creencia. Dado que su ensayo discute las “éticas de la Creencia” debemos entender que por “errado” él quiere decir moralmente errado. Esto es, está diciendo que es siempre moralmente errado creer en cualquier cosa sin evidencia suficiente, mas si él quiere decir que es moralmente errado creer en cualquier cosa sin evidencia suficiente, entonces debemos examinar cuál es la fuente de su definición de moralidad, y si existe evidencia suficiente para el adoptar tal definición. ¿Entonces, a menos que su definición de moralidad sea absoluta y universal, por cual autoridad impone él esa moralidad sobre todos?

¿Y la palabra “evidencia”? ¿Cuál es la definición de Clifford de evidencia y por cuál autoridad la usa e impone tal definición sobre el resto de la humanidad? Las personas están en desacuerdo sobre lo que constituye una evidencia para apoyar una Creencia. Durante el debate entre el apologista Cristiano Greg Bahnsen y el Ateo Gordon Stein,[1] una pegunta que el público hizo a Stein fue “¿Qué es lo que para usted personalmente constituye una evidencia adecuada de la existencia Dios?” El Dr. Stein respondió:

Si ese podio de repente se elevara 5 pies, se quedara allí un minuto, y luego bajara de nuevo, diría que hay evidencia de lo sobrenatural porque violaría todo lo que sabemos sobre las leyes de la física y la química. Asumiendo que no hubiera un motor debajo o un alambre atado, hemos de hacer esas exclusiones obvias. Eso sería evidencia de una violación sobrenatural de las leyes. Podríamos llamarlo un milagro, justo delante de nuestros ojos. Eso sería evidencia que yo aceptaría.

Cualquier tipo de ser sobrenatural que apareciera haciendo milagros que no pudieran ser descartados como magia, sería también evidencia que yo aceptaría. Eso son los dos modos más sencillos. También aceptaría cualquier evidencia que fuera lógicamente no-contradictoria, y no he escuchado ninguna hoy, que no haya escuchado antes.[2]

¿La verdad? Cosas más extrañas han sucedido más allá de levitación inexplicable de objetos físicos. Los ateos no los llaman milagros, pero en consonancia con sus supuestos, asumen que los fenómenos naturales son explicables por causas naturales. Incluso si no puede encontrar inmediatamente las causas naturales de estos hechos, continúan asumiendo que las investigaciones futuras lo revelarán. Según ellos, los pueblos primitivos creían en acontecimientos sobrenaturales, que los científicos explican hoy por causas naturales – en la cosmovisión atea, los milagros son rechazados desde el principio.

La cosmovisión de Stein rechazaría el acontecimiento de algo sobrenatural como evidencia , para Dios o lo sobrenatural, dado que sus suposiciones excluye la existencia de tales seres, sino que más bien, cada caso se explica sobre la suposición de que no existen tales seres. Por lo tanto, todas las apariciones sobrenaturales son relegadas a alucinaciones de las pobres e ilusas victimas. La respuesta del Dr. Stein no sólo es poco profesional, sino que es una mentira. Jesús dice: “Si no oyen a Moisés ya los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

Lo que alguien considera como prueba concluyente parece irrelevante a otra persona. Sobre la base de la declaración de Clifford, una persona debe tener evidencia suficiente para demostrar que una porción dada de evidencia es relevante para la afirmación que se examina.

Ciertamente, la evidencia que respalda la evidencia también debe ser apoyada por la evidencia mostrando que ella es relevante. Por otra parte, Clifford dice que no debemos creer nada basado en evidencia “insuficiente”, por lo que si ignoramos el regreso infinito insoluble arriba mencionado, todavía tenemos que definir qué tipo o cantidad de evidencia es suficiente, lo que sin duda también debemos probar con evidencia suficientes anterior. Pero si “suficiente” no fue definido aún, y justificada con evidencia suficiente y anterior – también indefinida y sin soporte de evidencia suficiente anterior – en virtud del principio de Clifford no podemos aceptar la evidencia que apoya su definición de “suficiente” en su principio.Unicornio Rosa

Si yo prefiero creer que hay un unicornio rosa en mi patio trasero, ¿con qué autoridad me lo puede impedir Clifford? ¿Por su propia autoridad? ¿Imponiendo su principio sobre mi epistemología? Pero si yo rechazo este principio. ¿Qué haría entonces? A menos que Clifford pueda justificar su principio, yo puedo de la misma forma fácilmente decir: “Siempre es correcto, en cualquier lugar, y para cualquiera, creer en cualquier cosa sin evidencia suficiente” – ¡y realmente no tengo evidencia suficientes para justificar esta reivindicación! Por otro lado, Jesús dice que la Palabra de Dios es verdad (Juan 17:17). Puesto que Dios es la autoridad moral última, Él tiene el derecho exclusivo de definir lo cierto y errado, y dado que Él demanda que creamos en la verdad, que es su Palabra, por tanto se torna moralmente correcto creer en la Escritura y moralmente errado no creer en ella. Además, Él puede imponer sus preceptos y mandamientos, sobre todos, y si se resisten a Él, entonces se arriesgan a condenación eterna, y él tiene el poder de hacer cumplir esta demanda.

El cristianismo es justificado por la autoridad de Dios, y ninguna autoridad está por encima o es más alta que la de Él. En mi cosmovisión, el Dios Todopoderoso fuerza el principio epistemológico que él prescribe, pero Clifford simplemente quiere que aceptemos su principio auto-destructivo.

¿Cuál es la naturaleza de una evidencia relevante y aceptable? ¿Es racionalista o empírica? Si es racionalista, ¿cómo saber que no es arbitraria? ¿Qué evidencia tenemos de que la evidencia debe ser racionalista? ¿Y qué tipo de evidencia sería legítima para nosotros mostrar que la evidencia debe ser racionalista? Si la evidencia es empírica, es inductiva también, y si es inductiva, entonces Clifford, para demostrar su proposición, debe usarla para verificar cada proposición posible concebible por una mente omnisciente, a fin afirmarla sin falacia. Pero si él no ha demostrado que este principio es correcto por su propio principio, entonces ¿cómo puede él comprobar cualquier proposición por el mismo principio? Así, el principio de Clifford se destruye a sí mismo, generando un bucle lógico viciosamente circular.

Así que, antes de apelar a la autoridad bíblica, hemos demostrado que el principio de Clifford falla en ser la esencia de la racionalidad y el buen juicio.[3] Por el contrario, no tiene sentido, es absolutamente absurdo. Por el contrario, la epistemología revelacional del cristianismo acepta las proposiciones infalibles dadas por Dios Todopoderoso omnisciente. Ninguna otra religión o filosofía puede legítimamente hacer esa reivindicación, ni el mismo islamismo. Contrariamente a lo que algunas personas piensan, el concepto de Dios en el Islamismo es muy diferente del concepto de Dios en el cristianismo. De hecho, el concepto de Dios en el Islamismo es tal que si uno sigue sus implicaciones necesarias, haría que Dios sea incognoscible.

Como un escritor señala: “Si ellos pensasen de alguna forma profundamente, ellos se verían absolutamente incapaces de conocer a Dios… Así, el Islamismo lleva a agnosticismo”.[4] Ciertamente, los no cristianos no piensan profundamente. En todo caso, el concepto de Dios en el Islamismo convierte a Dios en incognoscible; esto sólo demuestra que el Islamismo es contradictorio en sí mismo, y por lo tanto autodestructivo.[5] Otras religiones afirman un dios o dioses finitos. Además de señalar que los dioses politeístas frecuentemente argumentan y luchan entre ellos en la literatura, ¿cómo es que esos dioses finitos saben lo que saben? Ellos enfrentan el mismo problema que Clifford falla en responder.

Solamente el concepto cristiano de Dios, revelado por Dios en las Escrituras, es consistente con un Dios que posee todo el conocimiento, y al mismo tiempo hace el conocimiento posible al hombre. En Dios “están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:3).

Puesto que Dios tiene todo el conocimiento, no requiere ninguno mayor – no existe ninguno mayor – para justificar sus conocimientos. Su soberanía absoluta implica que Él quiere, o que Él sabe, que Él sabe lo que quiere, y que no hay error en su conocimiento.[6] Al mismo tiempo, “las cosas reveladas pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre”, en palabras de la Escritura (Deuteronomio 29:29), y así tenemos conocimiento también. Dios tiene todo el conocimiento – su conocimiento consiste en lo que Él quiere – y nuestro conocimiento consiste en lo que él desea revelar.

Además, dado que las religiones y las filosofías no cristianas no pueden producir una epistemología adecuada y defendible – por no decir infalible – sobre la base del pensamiento  no-cristiano, no puede haber ningún conocimiento de forma alguna. Si los sistemas de pensamiento no-cristianos no pueden servir de base para el conocimiento – si no pueden saber nada – entonces ni siquiera pueden obtener o producir cualquier contenido. Si ellos no pueden comenzar o tener cualquier contenido, entonces ellos no pueden poseer ningún desafío para el cristianismo. Sin una epistemología adecuada y defendible – y así mismo infalible – es queninguna proposición inteligible puede expresarse en base de las cosmovisiones no cristianas, sin fallar en las objeciones contra la fe cristiana. Algunas personas pueden malinterpretar lo que se ha dicho hasta ahora, entendiendo que el cristianismo rechaza el uso de la evidencia, o que el cristianismo no tiene ninguna evidencia para respaldar sus afirmaciones. Pero eso no es lo que queremos decir, por el contrario, se ha demostrado que alguien como Clifford no puede hacer un desafío coherente e inteligible contra el cristianismo, sobre la base del razonamiento a partir de la evidencia. Él puede fallar en defender el principio por el cual procura guiar el uso de la evidencia. Él puede tener una definición para evidencia, pero él falla en defender tal definición. O bien puede fallar en definir la evidencia también. Cuando un no-cristiano dice que rechaza el cristianismo, porque él tiene evidencia insuficiente a su favor, él no sabe lo que está diciendo, su objeción es ininteligible. Del mismo modo, cuando exige evidencia para la fe cristiana, no sabe lo que está pidiendo. Sobre la base de su cosmovisión, su demanda – y realmente, cada declaración que hace – es completamente absurda. Sin embargo, un estudio de la apologética clásica o evidencialista mostrará que incluso sobre la base de presuposiciones no-cristianas, el cristianismo es la cosmovisión superior. Es decir, incluso si asumimos los principios de verificación asumidas por muchos incrédulos, la fe cristiana triunfará en el debate.

Ahora bien, como todos los principios no-cristianos son injustificados y falsos, cuando el cristiano defiende su fe basado de estas presuposiciones esta solamente argumentando ad hominem. Por ad hominem no, nos referimos a la falacia de ataque personal irrelevante. Por el contrario, este tipo de argumento ad hominem toma premisas expuestas por el oponente, y válidamente deduce a partir de las conclusiones contrarias a la posición de él, o las conclusiones que serían embarazosas o desagradables para él.[7] Usando las premisas no-cristianas, el apologista cristiano deduce conclusiones a favor de la cosmovisión bíblica y que refutan la cosmovisión no-bíblica. Sin embargo, como todas las premisas no cristianas son falsas e injustificadas, los argumentos ad hominem basados en estas premisas no prueban el caso de un cristiano, sino solamente destruye la posición de su oponente. Por ejemplo, aunque yo he mostrado en otro lugar que las presuposiciones y metodologías de la investigación científica se tornan, ante todo, imposibles de descubrir cualquier cosa sobre la realidad,[8] hay realmente argumentos científicos a favor de la posición cristiana que sirven para silenciar y refutar las objeciones de incrédulos contra la cosmovisión bíblica. Sobre la base de supuestos científicos, el cristiano puede argumentar con éxito que él es más racional al afirmar que el universo fue hecho por un diseñador inteligente omnipotente. Sin embargo, puesto que la ciencia siempre es tentativa y falla en descubrir cualquier verdad, sobre la base de la ciencia nadie puede construir un caso positivo para el Cristianismo, o cualquier otra cosmovisión. Esto es, a menos que la ciencia demuestre que el cristianismo es verdadero, no hay manera de probar que la ciencia puede descubrir la verdad; falacias lógicas impregnan todos los procedimientos científicos, de modo que la ciencia nunca puede descubrir la verdad sobre cualquier cosa de forma alguna. Es decir, si la plausibilidad científica es hecha el padrón de la verdad, entonces podemos mostrar que el Cristianismo es superior, pero la plausibilidad científica no debe ser la norma de la verdad.

Veamos otro ejemplo de cómo el uso de la evidencia reivindica las demandas bíblicas, aunque las proposiciones no cristianas ni siquiera pueden definir evidencia o hacer que ella tenga sentido. El historiador C. Behan McCullagh escribe que la mejor explicación de un conjunto de hechos históricos debe cumplir con los seis requisitos siguientes:

1º. Debe tener un gran alcance explicativo.

2º. Debe tener un gran poder explicativo.

3º. Debe ser plausible.

4º. No debe ser improvisado o inventado.

5º. Debe estar en conformidad con las creencias aceptadas.

6º. Que sea muy superior a cualquiera de sus teorías rivales en el cumplimiento de las condiciones anteriores.[9]

William Lane Craig argumenta que la proposición “Dios resucitó a Jesús de entre los muertos” cumple las condiciones anteriores.[10] Los detalles de su argumento no son pertinentes aquí. Si su argumento es correcto, parece reivindicar afirmaciones bíblicas acerca de la resurrección de Cristo, y refutar las objeciones de los incrédulos. Sin embargo, estamos con curiosidad por saber si estas pruebas son fiables, y si hay una explicación que satisfaga estas condiciones sea verdad. En primer lugar, ¿por qué la autoridad es McCullagh e impone estas explicaciones históricas? Sobre la base de estas pruebas, el argumento de Craig no puede considerarse como prueba concluyente de la resurrección de Cristo, para estas propias pruebas no han sido concluyentemente justificadas. Sin embargo, si Craig argumenta con éxito a favor de la resurrección de Cristo con respecto a estas pruebas, su argumento es, en la mejor de las hipótesis, un argumento ad hominem que rechaza todas las objeciones en contra de la resurrección de Cristo, sobre la base de estos principios no-bíblicos. Así, sobre la base de los principios del historiador, nadie puede probar nada concluyente acerca de un evento histórico, y eso incluye la resurrección. Pero al mismo tiempo, en base a los mismos principios, no puede haber un buen argumento bueno en contra de la resurrección. Sin embargo, si el argumento de Craig tiene éxito en estas pruebas, entonces si alguien adopta estas pruebas como el estándar de la verdad con respecto a las cuestiones históricas, él debe llegar a creer que Dios levantó a Jesús de entre los muertos.

Dado que todas cosmovisiones no cristianas (incluyendo todas las religiones y filosofías no cristianas) no tiene ninguna justificación última, realmente no hay nada para evitar que se colapsen en el escepticismo total, pero nadie puede decir que sea escéptico porque el escepticismo es auto-destructivo – este es auto-contradictorio en afirmar que sabemos que no podemos saber. Sólo el cristianismo rescata el intelecto del completo escepticismo, así que en lugar de depender de un fundamento no-Cristiano para construir un caso para la cosmovisión bíblica, el cristiano adopta la epistemología revelacional de infalibilidad bíblica. No es que los cristianos eviten o rechacen el uso de la evidencia – el problema es que las teorías no cristianas de evidencia son defectuosas. Dado que las teorías no cristianas de evidencia son completamente absurdas y dejan todo en un completo absurdo, cuando los no cristianos demandan evidencia a los cristianos ellos no saben lo que están pidiendo. A menos que alguien asegure la inteligibilidad de las presuposiciones apropiadas, su demanda por evidencia es absurda y no puede ser lógicamente entendida.


[1] University of California (Irvine); Covenant Media Foundation, 1985

[3] Ciertamente, Clifford trata de justificar su principio en este ensayo, mas muy pronto el falla en responder las preguntas y las objeciones que  coloco aquí.

[4] Norman L. Geisler, Baker Encyclopedia of Christian Apologetics; Grand Rapids, Michigan: Baker Books, 1999; p. 371.

[5] Ciertamente, si nuestro propósito específico  fuese exponer el absurdo del islamismo, entonces argumentaríamos en mayor detalle, citando fuentes más relevantes.

[6] Esto es, la voluntad de Dios determina todo, y dado que Él sabe perfectamente todo lo que determina, también conoce todo.

[7] eso es, un reductio ad absurdum

[8] Vea Vincent Cheung, Presuppositional Confrontations.

[9] C. Behan McCullagh, Justifying Historical Descriptions; Cambridge: Cambridge University Press, 1984; p. 19.

[10] William Lane Craig, God, Are You There?; Norcross, Georgia: Ravi Zacharias International Ministries,1999; p. 48.

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Fuente: http://cheungyclarkenespanol.wordpress.com/

Traducido por Raúl Loyola Román

La Cama de Procusto

15 de septiembre de 2012 1 comentario

[Nota: Esta es la sexta parte de Why I Believe in God, un ensayo del Dr. Cornelius Van Til (1895 –1987), al que he dividido en varios trozos. Para leer la primera, segunda, tercera, cuarta, o quinta parte, siga los links. Las demás partes serán publicadas en los siguientes días]

Presentándome todos tus hechos y razones, has asumido que tal Dios no existe. Has dado por hecho que no necesitas ningún emplazamiento de ningún tipo exterior a ti. Has asumido la autonomía de tu propia experiencia.

Consecuentemente eres incapaz – esto es, sin voluntad – de aceptar como hecho cualquier hecho que cuestionaría tu auto-suficiencia. Y estás obligado a llamar contradictorio lo que no entra en la capacidad de tus poderes intelectuales. Recuerdas lo que el antiguo Procusto hizo. Si sus visitantes eran demasiado largos, serraba unos cuantos centímetros a cada extremo; si eran demasiado bajos, usaba el martillo para estirarlos. Siento que de esta manera has obrado con todos los hechos de la experiencia humana. Y te estoy pidiendo que seas crítico con esto en tu propia presuposición más básica. ¿No irás al sótano de tu propia experiencia para ver qué se ha estado acumulando allí mientras tú estabas ocupado aquí y allá con la inspección de la superficie de la vida? Puede que te sorprendas grandemente por lo que allí encuentres.

Para hacerme entender mejor, ilustraré lo que he dicho señalando cómo los filósofos modernos y los científicos manejan los hechos y las doctrinas del cristianismo.

Básico a todos los hechos y doctrinas del cristianismo y así involucrado en la creencia en Dios, está la doctrina de la creación. Ahora los filósofos modernos y los científicos en general declaran que sostener tal doctrina o creer en tal hecho es negar nuestra propia experiencia. Y dicen esto no simplemente en el sentido de que nadie ha estado ahí para ver cómo se hizo, sino en el sentido más básico de que es lógicamente imposible. Afirman que esto rompería las leyes fundamentales de la lógica.

El argumento actual en contra de la creación deriva de Kant. Puede que sea apropiado en las palabras de un filósofo más reciente, James Ward: “Si intentamos concebir a Dios no considerando el mundo, no hay nada que nos conduzca a la creación” (Realm of Ends, p.397). Esto quiere decir que, si ha de estar conectado al universo, Dios tiene que estar sujeto a las condiciones del universo. He aquí la doctrina de la antigua creación. Dice que Dios ha causado que el mundo existiera. ¿Pero qué es lo que queremos decir con “causa”? En nuestra experiencia, es lo que es lógicamente correlativo a la palabra “efecto”. Si tienes un efecto debes tener una causa y si tienes una causa debes tener un efecto. Si Dios causó al mundo, entonces debe de haber sido porque Dios no podía evitar producir un efecto. Y así el efecto puede en realidad ser llamado la causa de la causa. Nuestra experiencia puede entonces permitir ningún Dios aparte de aquel que es dependiente del mundo así como que el mundo es dependiente de Él.

El Dios del cristianismo no puede cumplir estos requisitos del hombre autónomo. Él declara ser Todo-Suficiente. Declara haber creado al mundo, no por necesidad sino por su voluntad libre. Declara no haberse cambiado en Sí Mismo cuando creó el mundo. Su existencia, debe decirse entonces, es imposible, y toda la doctrina de la creación tiene que ser considerada una absurdidad.

La doctrina de la providencia también se dice que varía con la experiencia. Esto no es sino natural. Alguien que rechaza la creación debe lógicamente rechazar también la providencia. Si todas las cosas están controladas por la providencia de Dios, se nos dice, no puede haber nada nuevo y la historia no es sino un baile de marionetas.

Ves entonces que podría presentarte un gran número de hechos para demostrar la existencia de Dios. Podría decir que cualquier efecto necesita una causa. Podría indicar hacia la maravillosa estructura del ojo como la evidencia del propósito de Dios en la naturaleza. Podría invocar la historia de la humanidad en el pasado para probar que ha sido dirigida y controlada por Dios. Ninguna de estas evidencias te afectaría. Dirías simplemente que de cualquier manera en que podamos explicar la realidad, no podemos involucrar a Dios. Causa y propósito, sigues repitiendo, son palabras que nosotros los seres humanos usamos con respecto a las cosas de nuestro alrededor porque parecen actuar como actuamos nosotros, pero solo hasta ahí llegamos.

Y, cuando la evidencia adecuada para el Cristianismo te es presentada, el procedimiento es el mismo. Si te digo que las profecías de las Escrituras han sido cumplidas, me contestarías simplemente que eso es lo que nos parece con naturalidad a mí y a otros, pero que en la realidad no es posible para ninguna mente predecir el futuro desde un punto en el pasado. Si lo fuera, todo estaría fijado y la historia estaría sin novedad ni libertad.

Si indicara después a los muchos milagros, el cuento vuelve a repetirse. Para ilustrar este punto cito al tardío Dr. William Adams Brown, un teólogo modernista prominente. “Coge cualquiera de los milagros del pasado”, dice Brown, “La concepción virginal, la resucitación de Lázaro, la resurrección de Jesucristo. Supón que puedes demostrar que estos eventos ocurrieron igual que como se dice que ocurrieron. ¿Qué has conseguido? Has demostrado que nuestra visión previa sobre los límites de lo posible necesitan ser alargados; que nuestras previas generalizaciones fueron demasiado estrechas y necesitan revisión; que los problemas se juntan sobre los orígenes de la vida y su renovación de una manera que no éramos conscientes hasta ahora. Pero lo que no has demostrado, lo que no puedes demostrar, es que un milagro haya pasado; pues eso es confesar que estos problemas son inherentemente insolubles, lo que no puede determinarse hasta que todos los test posibles hayan sido realizados” (God at Work, New York, 1933, p.169). Puedes ver con cuánta confianza usa Brown su arma de la imposibilidad lógica en contra de la idea de un milagro. Muchos de los antiguos críticos de las Escrituras cuestionaban la evidencia de los milagros en este o aquel punto. Hicieron algo así como una lenta y progresiva invasión a la isla del cristianismo. Brown, por el otro lado, concluye el problema de una vez con una gran cantidad de Stukas desde el cielo. Quiere ser el primero en tomar rápidamente el control de todo el campo. Y esto lo hace aplicando directamente la ley de la no-contradicción. Solo es posible aquello, dice Brown, que puedo demostrar a ser lógicamente relacionado según mis leyes de la lógica. Así que si los milagros quieren mantenerse desde el punto de vista científico, es decir, ser reconocidos como hechos verdaderos, tienen que demandar la admisión en la puerta de entrada a la tierra de los esfuerzos científicos. Y la admisión les será dada tan pronto como se sometan al pequeño proceso de generalización que les priva de su singularidad. Los milagros tienen que enseñar los papeles de la naturalización si quieren votar en la república de la ciencia y tener influencia allí.

La Destrucción de los Dioses – ¿Ha dejado la ciencia obsoleta a Dios?

6 de julio de 2012 Deja un comentario

Por Vern S. Poythress

La ciencia ha demostrado ahora que estos dioses son ídolos falsos. Pronto todos los Dioses serán demostrados a ser ídolos falsos. La ciencia ha provisto respuestas a casi cualquier pregunta que el hombre puede hacerse.

Maximilian Kohler, en Ángeles y Demonios, de Dan Brown.

¿Ha dejado la ciencia obsoleto a Dios? El personaje de Dan Brown, Maximilian Kohler, arguye que por dar explicaciones racionales para la salida y puesta del sol, la ciencia ha hecho prescindible al dios griego Helios. En todos los campos, el crecimiento de la ciencia reduce la necesidad de postular las actividades de los dioses. Kohler expresa lo que hay en la mente de muchas personas en nuestros días.

Irónicamente, el surgimiento de la ciencia tuvo lugar en la dirección contraria a como lo pinta Kohler. Kohler sugiere que la ciencia ha destruido a los dioses. En realidad, la destrucción de los dioses ha creado una puerta abierta para la ciencia. ¿Cómo?

La religión politeísta de los griegos sostenía que había muchos dioses. Había tantos planes divinos y tantos propósitos como dioses. Y como los dioses interactuaban en manera caótica, la gente no tenía garantías de que el mundo fuera a presentar un orden estable. La religión griega desalentó cualquier esperanza por una exploración científica de un orden racional.

La ciencia moderna surgió en el contexto del monoteísmo cristiano, que quitó a los dioses griegos y dio confianza a científicos potenciales por medio de tres principios fundamentales:

  1. Un Dios racional controla todas las cosas (Génesis 1:1, Salmo 33:6), así que podemos esperar un orden universal.
  2. Dios ha hecho al hombre en su imagen (Génesis 1:26-27), así que el hombre es naturalmente afino a la mente de Dios y tiene esperanza de comprender el orden que Dios ha dado.
  3. El mundo que Dios ha hecho no es divino, con lo cual está abierto a la investigación humana.

De hecho, la palabra de Dios es la base de la ley científica. Según Génesis 1, hablando, Dios ha especificado el orden normal para el sol y la luna y las estrellas, y el patrón para el crecimiento y reproducción de las plantas (Génesis 1:11, 14-15). Lo que los científicos llaman ley científica es de hecho su estimación de la ley de Dios, de la especificación de Dios, “que sea así”. Los científicos en su investigación están de hecho investigando la mente de Dios y siguiendo el rastro de Sus pensamientos* – aunque a su nivel humano limitado.

Los primeros científicos, como Copérnico e Isaac Newton, entendieron que estaban frente a la artesanía de Dios. El universo estaba construido por el Mejor y Más Ordenado Artesano de todos.

Cuán excelentemente bueno es el trabajo divino del Mejor y Más Grande Artista. (Copérnico, Sobre la revolución de las esferas celestes)

Él es eterno e infinito, omnipotente y omnisciente; esto es, su duración abarca desde la eternidad hasta la eternidad; su presencia desde el infinito hasta el infinito; gobierna todas las cosas, y conoce todas las cosas que son o que pueden ser hechas. … Y esto concierne a Dios; discutir sobre Aquel del que viene la apariencia de las cosas ciertamente pertenece a la Filosofía Natural.** (Isaac Newton, Principia Mathematica, 440-442 [503-505 en Gutenberg Project, n.tr.]).

De hecho, la ley científica expone los atributos de Dios mismo, como la omnipresencia (lo mismo en todos los lugares), inmutabilidad, inmaterialidad, invisibilidad, transcendencia (por encima de fenómenos particulares), inmanencia (sobre los particulares). Esta exposición confirma lo dicho en la Biblia:

Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. (Romanos 1:20)

Los científicos modernos a veces evaden el testimonio de Dios intentando pensar que las leyes que investigan son impersonales, una especie de mecanismo sin mente. Esta manera de pensar es una forma de idolatría, en el sentido que reemplaza al Dios verdadero con un sustituto. Como todos los sustitutos, tiene que ser suficientemente parecido al Dios verdadero para engañar a la gente. (Por ejemplo, supuestamente sigue garantizando orden.)

Pero los científicos siguen creyendo que las leyes son fundamentalmente racionales, y fundamentalmente capaces de ser expresados lingüísticamente, para que puedan ser descritos en lenguaje y pensamiento humano a través del discurso humano. La racionalidad y la habilidad del lenguaje complejo pertenecen a las personas, no a las rocas o plantas o gusanos. Los científicos claramente confían en el carácter personal de la ley. Al mismo tiempo, afirman que es impersonal. Es una afirmación conveniente, porque así podemos evitar la responsabilidad moral de Dios, quien es personal. Hay razones espirituales por las que es incómodo conocer la verdad, y por las que queremos evadirla.

Cristo vino en el mundo. En ese acto, Dios se convirtió en hombre, y vino a reconciliarnos a Sí mismo. Él mismo venció la barrera de nuestra rebelión, la que nos hace querer evadir la verdad sobre el Dios que es la mismísima base de la ley, y por consiguiente la base de la ciencia.

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*”Thinking God’s thoughts after Him”, es una frase de Kepler, para la que encuentro que una traducción literal no tendría sentido.

** He tenido problemas para entender la última frase, y no sé si es la traducción más acertada. Florian Cajori, en la traducción de Motte, en el apéndice del segundo volumen, The System of the World, explica que dicha frase es una justificación de por qué Newton trata sobre Dios en Principia: “Obtener una idea sobre Dios ‘a partir de la apariencia de las cosas, pertenece ciertamente a la Filosofía Natural’” (p. 669).