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Archive for the ‘Presuposicionalismo’ Category

¿Existe Dios? Debate de Gordon Stein y Greg Bahnsen

20 de febrero de 2014 Deja un comentario

Os presento el debate entre el ateo Gordon Stein y el cristiano Greg Bahnsen subtitulado, provisto por Fundamento Firme.

El Hombre Razonable de Bill Nye – El Choque Central de Cosmovisiones del Debate Ham-Nye

11 de febrero de 2014 Deja un comentario

Por Abert Mohler 

El debate de anoche entre Bill Nye y Ken Ham atrajo una gran audiencia internacional y no hay escasez de controversia, incluso antes de empezar. Bill Nye, cuyo principal medio de presencia es como “el Tío de la Ciencia”, y Ken Ham, co-fundador de Respuestas en Génesis (Answers In Genesis) y fundador del Museo de la Creación, se enfrentaron en un debate real sobre una de las cuestiones más importantes que la mente humana puede contemplar. Eso es un gran logro.
Disfruté de un asiento de primera fila en el debate, que tuvo lugar mientras una gran tormenta de invierno rugía en el exterior, vertiendo grandes cantidades de nieve y hielo y provocando lo que la policía local anunció como una “Clase Dos” de emergencia climática. En el interior del Museo de la Creación había suficiente calor, y el debate se llevó a cabo sin ningún contratiempo. Afortunadamente, también se llevó a cabo sin acritud.

La controversia inicial sobre el debate se centró en la crítica de Bill Nye, incluso para aceptar la invitación. Muchos científicos evolucionistas, como Richard Dawkins y Jerry Coyne, se niegan a debatir el tema, en la creencia de que cualquier debate público ofrece legitimidad a los que niegan la evolución. Nye fue criticado por muchos evolucionistas líderes, quienes argumentaron públicamente que nada bueno podía salir del debate.

Curiosamente, esto recuerda a los famosos debates sobre la evolución que tuvieron lugar en la Inglaterra del siglo XIX, cuando los clérigos anglicanos enfrentaron a los científicos evolucionistas tempranos en (en su mayoría) intercambios públicos civiles. En aquel entonces, fueron los eclesiásticos los que fueron criticados por sus colegas por participar en el debate. Ahora se le ha dado la vuelta a las cosas, indicando de alguna manera la distancia entre la situación intelectual de entonces y de ahora.

Por supuesto, Bill Nye podría haber sentido algún tipo de obligación moral para debatir la cuestión, ya que había lanzado un ataque unilateral contra los padres creacionistas en un video que se difundió el año pasado. En ese video, Nye dijo a los padres creacionistas:

[S]i desean negar la evolución y vivir en su mundo, en su mundo que es completamente inconsistente con todo lo que observamos en el universo, todo bien, pero no hagan que sus hijos lo hagan, porque los necesitamos. Necesitamos a los votantes con conocimientos científicos y contribuyentes para el futuro. Necesitamos gente capaz –necesitamos ingenieros que pueden construir cosas, resolver problemas “.

Pero si bien fue Nye quien lanzó el ataque, no llegó al debate en un modo defensivo. Como protegido del difunto Carl Sagan y el actual director general de la Sociedad Planetaria, Nye estaba en plena forma anoche, llevando su usual pajarita, e impecablemente vestido con un traje muy caro. Tomó notas con un instrumento de escritura fina. Me gusta su estilo.

Sigue leyendo el artículo en El Evangelio Según Jesucristo.

Pensamiento Ateo

15 de enero de 2013 2 comentarios

Suponiendo que no hubo inteligencia detrás del universo, que no hubo una mente creadora. En ese caso, nadie ha diseñado mi cerebro para el propósito de pensar. Es meramente eso que ocurre cuando los átomos dentro de mi cabeza, por razones físicas y químicas, se ordenan a sí mismos de una cierta manera; esto me da, como consecuencia, la sensación que yo llamo pensamiento. Pero, si es así, ¿cómo puedo confiar en que mi propio pensamiento es verdadero? Es como poner bocabajo un vaso de leche y esperar que la manera en la que se esparce por el suelo te dé un mapa de Londres. Pero si no puedo confiar en mi propio pensamiento, por supuesto que no puedo confiar en los argumentos que conducen al ateísmo, y entonces no tengo ningún motivo de ser ateo, ni cualquier otra cosa. A menos que crea en Dios, no puedo creer en el pensamiento: por consiguiente nunca puedo usar el pensamiento para no creer en Dios.

C.S. Lewis

El Origen del Darwinismo, Parte II

2 de enero de 2013 Deja un comentario

Por Greg Bahnsen.

[Parte 1 aquí]

Darwin

La razón por la cual esta respuesta (a por qué la evolución se hizo tan popular) está exenta de significado debe ser con prontitud resuelta. Darwin estaba ciertamente muy lejos de demostrar su teoría “más allá de cualquier duda razonable”. Una segunda explicación, sin embargo, nos es dada  por el apóstol Pablo en Romanos 1:18-25. Él dice que todos los hombres inescapablemente conocen a Dios el Creador. El poder eterno y divinidad del Creador son claramente revelados a través de todo el orden cósmico de la naturaleza. Así, el hombre posee conocimiento definitivo en lo que concierne el origen del mundo y a sí mismo. Sin embargo, como pecador merecedor de la ira de Dios, el hombre en su estado no regenerado busca continuamente deshacerse de su conocimiento de su Creador; desea evitar la confrontación con Quien lo hizo. Así, el hombre suprime la verdad conocida, busca una interpretación inmanentista del mundo, y termina adorando la creación y no al bendito Creador. Por lo cual el que no es regenerado se abalanzará sobre cualquier especulación que siente que le ayudará en su huida de Dios el Creador; hasta se involucrará en razonamiento descaradamente estúpido para evitar la verdad conocida. Y así, sin tener en cuenta lo crucial de las faltas, inconsistencias, y sin-sentidos que se encuentran en la teoría de la evolución, el hombre endosa y promueve la hipótesis como una manera de suprimir la clara verdad. Cornelius Van Til escribe,

La Biblia requiere a los hombres creer que Dios existe aparte y sobre el mundo y que Él por su plan controla todo lo que tiene lugar en el mundo. Todo lo que hay en el universo creado expone el hecho de que está controlado por Dios, que es lo que es por virtud del lugar que ocupa en el plan de Dios. La evidencia objetiva de la existencia de Dios y de la gobernación comprensiva del mundo por parte de Dios es entonces tan clara que el que va a toda velocidad puede leerlo. Los hombres no pueden escapar de esta evidencia. Lo ven a su alrededor. Lo ven en ellos mismos. Su propia constitución tan claramente evidencia los hechos de la creación de Dios sobre ellos y su control sobre ellos que no hay hombre que pueda librarse de observarlo. Si es consciente de sí mismo es también consciente e Dios. No importa cuánto se intente, no pueden esconder de ellos mismos el hecho de su propia creación. Sea que se involucren en estudios inductivos sobre los hechos de la naturaleza relacionados con ellos, sea se involucran en el análisis de su propia consciencia, siempre están cara a cara con Dios su creador. Calvino subraya estos hechos con fuerza sobre la base de la enseñanza de Pablo en Romanos.[1]

La realidad creada es reveladora del Dios vivo y verdadero, y por consiguiente los científicos  tratan con aquello que inescapablemente comunica a Dios (Salmo 19:1-3). Los hombres no tienen excusa si no descubren a su Creador a través del estudio de los hechos naturales.

El apóstol Pablo habla sobre el hombre natural como poseyendo el conocimiento de Dios (Romanos 1:19-21). La magnitud de su pecado descansa precisamente en el hecho de que “habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios”. Ningún hombre no puede evitar el conocer a Dios. Está indeleblemente involucrado en su conciencia sobre absolutamente todo. El hombre debería, entonces, como lo dice Calvino, reconocer a Dios. No hay ninguna excusa para él si no lo hace. La razón de su fallo en reconocer a Dios se encuentra exclusivamente en él. Se debe a su voluntaria transgresión de la mismísima ley de su ser… Por supuesto, cuando de este modo acentuamos la enseñanza de Pablo de que todos los hombres no tienen solamente una capacidad sino que realmente poseen el conocimiento de Dios, tenemos que añadir inmediatamente la enseñanza subsiguiente de Pablo que dice que todos los hombres, por el pecado que está en ellos, siempre y en todas las relaciones buscan “suprimir” el conocimiento de Dios (Romanos 1:18). El hombre natural es aquel que constantemente echa agua a un fuego que no puede apagar.[2]

El incrédulo hará cualquier intento de interpretar el mundo y su experiencia en categorías exclusivamente inmanentistas. La especulación evolucionista, desde la filosofía de convertirse a través del Darwinismo a procesar pensamiento, es solamente un tal intento. El verdadero problema es si el hombre debe pensar los pensamientos de Dios detrás de Él para entender el mundo correctamente o si la mente del hombre es el que en última instancia asigna el significado de hechos brutos y sin orden. ¿Hemos de seguir una interpretación transcendente sobre todas las cosas o podemos quedarnos con una interpretación inmanentista que incluye una supresión de la verdad teológica que Dios ha hecho claro a todo hombre? Con su ataque en la enseñanza bíblica de la creación, la evolución defiende la segunda alternativa. El pensamiento evolucionista es popular porque es una cosmovisión que facilita el intento del hombre de deshacerse de todo conocimiento sobre el Creador transcendente y promete asegurar la autonomía del hombre (especialmente su habilidad de interpretar los “hechos” sin tener en cuenta a Dios). Val Til observa correctamente:

La visión total que obtenemos de la ciencia moderna y de la filosofía moderna es un rechazo completo de la noción bíblica de la creación. No importa si este rechazo viene en forma de negación clara en la forma del agnosticismo o en la forma de sustituir otro significado para la palabra creación. Como cristianos ortodoxos tenemos que enfrentarnos al hecho de que estamos, a estas alturas, como en el resto de toda la línea de pensamiento, en desacuerdo con el pensamiento moderno… La presuposición del hecho bruto es en sí la negación más básica de la doctrina de la creación. Y la presuposición de que el hombre puede por sí mismo interpretar los hechos brutos es en sí la negación de Dios como creador. Necesitamos entonces desafiar la mismísima idea de hecho bruto. Tenemos que desafiar la habilidad del hombre de interpretar cualquier hecho a menos que el hecho sea creado por Dios y a menos que el hombre mismo sea creado por Dios.[3]

Por consiguiente, la especulación evolucionista es popularmente seguida, no dado a magníficos credenciales científicos, sino por la utilidad personal que ofrece en desarrollar una deseada perspectiva filosófica-teológica. La doctrina de la creación está en una posición diametralmente opuesta a esta perspectiva. Según el análisis Paulino de la huida intelectual y moral del hombre no regenerado de Dios, una progresión en la apostasía es discernible. En Romanos 1 leemos que el hombre responde a la clara revelación de Dios deteniendo la verdad y rechazando glorificar a Dios; voluntariamente tuerce la realidad en sus pensamientos y elimina la verdad de Dios de su cosmovisión (vv. 18, 21). Esto conduce al hombre a la arrogancia intelectual a pesar de que está obligado a involucrarse en razonamiento necio; voluntariamente está dispuesto a propagar tácticas y argumentos estúpidos para defender su torcedura de la realidad (vv. 21b, 22). Y a largo plazo el hombre es conducido a fabricar un Dios sustituto, pues el Dios vivo y verdadero fue echado del pensamiento. Este dios manufacturado será hecho desde la orden de la creación, así que el incrédulo termina adorando la creación antes que al Creador (vv. 23, 25). Un corto estudio sobre el crecimiento de la especulación evolucionaría y sus efectos inferirán el mismo patrón que el dibujado por Pablo, proveyéndonos así con un entendimiento de su popularidad y una luz en la que verlo.

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[1] The Defense of the Faith (Philadelphia: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1955), p. 254

[2] Ibid., p. 109.

[3] “Christian-Theistic Evidences,” an unpublished class syllabus (Westminster Seminary, 1961), p. 106

Racionalidad Disfrazada, Bucles Lógicos, y Unicornios Rosas

29 de diciembre de 2012 Deja un comentario

Por Vincent Cheung en Preguntas Últimas

Libro Preguntas ÚltimasEn Su Ensayo “The Ethics of Belief”” W. K. Clifford escribe: “Siempre es errado en cualquier lugar, y para cualquiera, creer en cualquier cosa con evidencia insuficiente”. Para muchas personas esa frecuente declaración parece expresar en esencia el buen sentido y la racionalidad, sin embargo en lo que sigue mostraremos que esta declaración es ingenua y tonta.

Primero, debemos entender correctamente la afirmación de Clifford, notando su universalidad. Decir que el principio se aplica “siempre” y “en cualquier lugar” indica que este trasciende culturas y siglos, y decir que se aplica a “cualquier forma” y “cualquier cosa”, elimina cualquier elección, por tanto el principio propuesto se aplica a toda creencia sin excepción.

El problema inmediato es que el principio falla en justificarse a sí mismo. ¿Qué evidencia tenemos de que “siempre es errado en cualquier lugar, y para cualquiera, creer en cualquier cosa con evidencia insuficiente”? El propio principio es afirmado ser una creencia verdadera, y así debemos satisfacer los requerimientos que él propone. A menos que tengamos evidencia suficiente para decir que debemos tener evidencia suficiente para creer en cualquier cosa, la declaración es auto-destructiva. Además, ¿qué quiere decir Clifford con la palabra “errado”? Él no puede querer decir objetivamente errado, dado que una persona no puede creer en algo que es objetivamente correcto, igual por accidente, sin tener evidencia suficiente para la creencia. Dado que su ensayo discute las “éticas de la Creencia” debemos entender que por “errado” él quiere decir moralmente errado. Esto es, está diciendo que es siempre moralmente errado creer en cualquier cosa sin evidencia suficiente, mas si él quiere decir que es moralmente errado creer en cualquier cosa sin evidencia suficiente, entonces debemos examinar cuál es la fuente de su definición de moralidad, y si existe evidencia suficiente para el adoptar tal definición. ¿Entonces, a menos que su definición de moralidad sea absoluta y universal, por cual autoridad impone él esa moralidad sobre todos?

¿Y la palabra “evidencia”? ¿Cuál es la definición de Clifford de evidencia y por cuál autoridad la usa e impone tal definición sobre el resto de la humanidad? Las personas están en desacuerdo sobre lo que constituye una evidencia para apoyar una Creencia. Durante el debate entre el apologista Cristiano Greg Bahnsen y el Ateo Gordon Stein,[1] una pegunta que el público hizo a Stein fue “¿Qué es lo que para usted personalmente constituye una evidencia adecuada de la existencia Dios?” El Dr. Stein respondió:

Si ese podio de repente se elevara 5 pies, se quedara allí un minuto, y luego bajara de nuevo, diría que hay evidencia de lo sobrenatural porque violaría todo lo que sabemos sobre las leyes de la física y la química. Asumiendo que no hubiera un motor debajo o un alambre atado, hemos de hacer esas exclusiones obvias. Eso sería evidencia de una violación sobrenatural de las leyes. Podríamos llamarlo un milagro, justo delante de nuestros ojos. Eso sería evidencia que yo aceptaría.

Cualquier tipo de ser sobrenatural que apareciera haciendo milagros que no pudieran ser descartados como magia, sería también evidencia que yo aceptaría. Eso son los dos modos más sencillos. También aceptaría cualquier evidencia que fuera lógicamente no-contradictoria, y no he escuchado ninguna hoy, que no haya escuchado antes.[2]

¿La verdad? Cosas más extrañas han sucedido más allá de levitación inexplicable de objetos físicos. Los ateos no los llaman milagros, pero en consonancia con sus supuestos, asumen que los fenómenos naturales son explicables por causas naturales. Incluso si no puede encontrar inmediatamente las causas naturales de estos hechos, continúan asumiendo que las investigaciones futuras lo revelarán. Según ellos, los pueblos primitivos creían en acontecimientos sobrenaturales, que los científicos explican hoy por causas naturales – en la cosmovisión atea, los milagros son rechazados desde el principio.

La cosmovisión de Stein rechazaría el acontecimiento de algo sobrenatural como evidencia , para Dios o lo sobrenatural, dado que sus suposiciones excluye la existencia de tales seres, sino que más bien, cada caso se explica sobre la suposición de que no existen tales seres. Por lo tanto, todas las apariciones sobrenaturales son relegadas a alucinaciones de las pobres e ilusas victimas. La respuesta del Dr. Stein no sólo es poco profesional, sino que es una mentira. Jesús dice: “Si no oyen a Moisés ya los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

Lo que alguien considera como prueba concluyente parece irrelevante a otra persona. Sobre la base de la declaración de Clifford, una persona debe tener evidencia suficiente para demostrar que una porción dada de evidencia es relevante para la afirmación que se examina.

Ciertamente, la evidencia que respalda la evidencia también debe ser apoyada por la evidencia mostrando que ella es relevante. Por otra parte, Clifford dice que no debemos creer nada basado en evidencia “insuficiente”, por lo que si ignoramos el regreso infinito insoluble arriba mencionado, todavía tenemos que definir qué tipo o cantidad de evidencia es suficiente, lo que sin duda también debemos probar con evidencia suficientes anterior. Pero si “suficiente” no fue definido aún, y justificada con evidencia suficiente y anterior – también indefinida y sin soporte de evidencia suficiente anterior – en virtud del principio de Clifford no podemos aceptar la evidencia que apoya su definición de “suficiente” en su principio.Unicornio Rosa

Si yo prefiero creer que hay un unicornio rosa en mi patio trasero, ¿con qué autoridad me lo puede impedir Clifford? ¿Por su propia autoridad? ¿Imponiendo su principio sobre mi epistemología? Pero si yo rechazo este principio. ¿Qué haría entonces? A menos que Clifford pueda justificar su principio, yo puedo de la misma forma fácilmente decir: “Siempre es correcto, en cualquier lugar, y para cualquiera, creer en cualquier cosa sin evidencia suficiente” – ¡y realmente no tengo evidencia suficientes para justificar esta reivindicación! Por otro lado, Jesús dice que la Palabra de Dios es verdad (Juan 17:17). Puesto que Dios es la autoridad moral última, Él tiene el derecho exclusivo de definir lo cierto y errado, y dado que Él demanda que creamos en la verdad, que es su Palabra, por tanto se torna moralmente correcto creer en la Escritura y moralmente errado no creer en ella. Además, Él puede imponer sus preceptos y mandamientos, sobre todos, y si se resisten a Él, entonces se arriesgan a condenación eterna, y él tiene el poder de hacer cumplir esta demanda.

El cristianismo es justificado por la autoridad de Dios, y ninguna autoridad está por encima o es más alta que la de Él. En mi cosmovisión, el Dios Todopoderoso fuerza el principio epistemológico que él prescribe, pero Clifford simplemente quiere que aceptemos su principio auto-destructivo.

¿Cuál es la naturaleza de una evidencia relevante y aceptable? ¿Es racionalista o empírica? Si es racionalista, ¿cómo saber que no es arbitraria? ¿Qué evidencia tenemos de que la evidencia debe ser racionalista? ¿Y qué tipo de evidencia sería legítima para nosotros mostrar que la evidencia debe ser racionalista? Si la evidencia es empírica, es inductiva también, y si es inductiva, entonces Clifford, para demostrar su proposición, debe usarla para verificar cada proposición posible concebible por una mente omnisciente, a fin afirmarla sin falacia. Pero si él no ha demostrado que este principio es correcto por su propio principio, entonces ¿cómo puede él comprobar cualquier proposición por el mismo principio? Así, el principio de Clifford se destruye a sí mismo, generando un bucle lógico viciosamente circular.

Así que, antes de apelar a la autoridad bíblica, hemos demostrado que el principio de Clifford falla en ser la esencia de la racionalidad y el buen juicio.[3] Por el contrario, no tiene sentido, es absolutamente absurdo. Por el contrario, la epistemología revelacional del cristianismo acepta las proposiciones infalibles dadas por Dios Todopoderoso omnisciente. Ninguna otra religión o filosofía puede legítimamente hacer esa reivindicación, ni el mismo islamismo. Contrariamente a lo que algunas personas piensan, el concepto de Dios en el Islamismo es muy diferente del concepto de Dios en el cristianismo. De hecho, el concepto de Dios en el Islamismo es tal que si uno sigue sus implicaciones necesarias, haría que Dios sea incognoscible.

Como un escritor señala: “Si ellos pensasen de alguna forma profundamente, ellos se verían absolutamente incapaces de conocer a Dios… Así, el Islamismo lleva a agnosticismo”.[4] Ciertamente, los no cristianos no piensan profundamente. En todo caso, el concepto de Dios en el Islamismo convierte a Dios en incognoscible; esto sólo demuestra que el Islamismo es contradictorio en sí mismo, y por lo tanto autodestructivo.[5] Otras religiones afirman un dios o dioses finitos. Además de señalar que los dioses politeístas frecuentemente argumentan y luchan entre ellos en la literatura, ¿cómo es que esos dioses finitos saben lo que saben? Ellos enfrentan el mismo problema que Clifford falla en responder.

Solamente el concepto cristiano de Dios, revelado por Dios en las Escrituras, es consistente con un Dios que posee todo el conocimiento, y al mismo tiempo hace el conocimiento posible al hombre. En Dios “están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:3).

Puesto que Dios tiene todo el conocimiento, no requiere ninguno mayor – no existe ninguno mayor – para justificar sus conocimientos. Su soberanía absoluta implica que Él quiere, o que Él sabe, que Él sabe lo que quiere, y que no hay error en su conocimiento.[6] Al mismo tiempo, “las cosas reveladas pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre”, en palabras de la Escritura (Deuteronomio 29:29), y así tenemos conocimiento también. Dios tiene todo el conocimiento – su conocimiento consiste en lo que Él quiere – y nuestro conocimiento consiste en lo que él desea revelar.

Además, dado que las religiones y las filosofías no cristianas no pueden producir una epistemología adecuada y defendible – por no decir infalible – sobre la base del pensamiento  no-cristiano, no puede haber ningún conocimiento de forma alguna. Si los sistemas de pensamiento no-cristianos no pueden servir de base para el conocimiento – si no pueden saber nada – entonces ni siquiera pueden obtener o producir cualquier contenido. Si ellos no pueden comenzar o tener cualquier contenido, entonces ellos no pueden poseer ningún desafío para el cristianismo. Sin una epistemología adecuada y defendible – y así mismo infalible – es queninguna proposición inteligible puede expresarse en base de las cosmovisiones no cristianas, sin fallar en las objeciones contra la fe cristiana. Algunas personas pueden malinterpretar lo que se ha dicho hasta ahora, entendiendo que el cristianismo rechaza el uso de la evidencia, o que el cristianismo no tiene ninguna evidencia para respaldar sus afirmaciones. Pero eso no es lo que queremos decir, por el contrario, se ha demostrado que alguien como Clifford no puede hacer un desafío coherente e inteligible contra el cristianismo, sobre la base del razonamiento a partir de la evidencia. Él puede fallar en defender el principio por el cual procura guiar el uso de la evidencia. Él puede tener una definición para evidencia, pero él falla en defender tal definición. O bien puede fallar en definir la evidencia también. Cuando un no-cristiano dice que rechaza el cristianismo, porque él tiene evidencia insuficiente a su favor, él no sabe lo que está diciendo, su objeción es ininteligible. Del mismo modo, cuando exige evidencia para la fe cristiana, no sabe lo que está pidiendo. Sobre la base de su cosmovisión, su demanda – y realmente, cada declaración que hace – es completamente absurda. Sin embargo, un estudio de la apologética clásica o evidencialista mostrará que incluso sobre la base de presuposiciones no-cristianas, el cristianismo es la cosmovisión superior. Es decir, incluso si asumimos los principios de verificación asumidas por muchos incrédulos, la fe cristiana triunfará en el debate.

Ahora bien, como todos los principios no-cristianos son injustificados y falsos, cuando el cristiano defiende su fe basado de estas presuposiciones esta solamente argumentando ad hominem. Por ad hominem no, nos referimos a la falacia de ataque personal irrelevante. Por el contrario, este tipo de argumento ad hominem toma premisas expuestas por el oponente, y válidamente deduce a partir de las conclusiones contrarias a la posición de él, o las conclusiones que serían embarazosas o desagradables para él.[7] Usando las premisas no-cristianas, el apologista cristiano deduce conclusiones a favor de la cosmovisión bíblica y que refutan la cosmovisión no-bíblica. Sin embargo, como todas las premisas no cristianas son falsas e injustificadas, los argumentos ad hominem basados en estas premisas no prueban el caso de un cristiano, sino solamente destruye la posición de su oponente. Por ejemplo, aunque yo he mostrado en otro lugar que las presuposiciones y metodologías de la investigación científica se tornan, ante todo, imposibles de descubrir cualquier cosa sobre la realidad,[8] hay realmente argumentos científicos a favor de la posición cristiana que sirven para silenciar y refutar las objeciones de incrédulos contra la cosmovisión bíblica. Sobre la base de supuestos científicos, el cristiano puede argumentar con éxito que él es más racional al afirmar que el universo fue hecho por un diseñador inteligente omnipotente. Sin embargo, puesto que la ciencia siempre es tentativa y falla en descubrir cualquier verdad, sobre la base de la ciencia nadie puede construir un caso positivo para el Cristianismo, o cualquier otra cosmovisión. Esto es, a menos que la ciencia demuestre que el cristianismo es verdadero, no hay manera de probar que la ciencia puede descubrir la verdad; falacias lógicas impregnan todos los procedimientos científicos, de modo que la ciencia nunca puede descubrir la verdad sobre cualquier cosa de forma alguna. Es decir, si la plausibilidad científica es hecha el padrón de la verdad, entonces podemos mostrar que el Cristianismo es superior, pero la plausibilidad científica no debe ser la norma de la verdad.

Veamos otro ejemplo de cómo el uso de la evidencia reivindica las demandas bíblicas, aunque las proposiciones no cristianas ni siquiera pueden definir evidencia o hacer que ella tenga sentido. El historiador C. Behan McCullagh escribe que la mejor explicación de un conjunto de hechos históricos debe cumplir con los seis requisitos siguientes:

1º. Debe tener un gran alcance explicativo.

2º. Debe tener un gran poder explicativo.

3º. Debe ser plausible.

4º. No debe ser improvisado o inventado.

5º. Debe estar en conformidad con las creencias aceptadas.

6º. Que sea muy superior a cualquiera de sus teorías rivales en el cumplimiento de las condiciones anteriores.[9]

William Lane Craig argumenta que la proposición “Dios resucitó a Jesús de entre los muertos” cumple las condiciones anteriores.[10] Los detalles de su argumento no son pertinentes aquí. Si su argumento es correcto, parece reivindicar afirmaciones bíblicas acerca de la resurrección de Cristo, y refutar las objeciones de los incrédulos. Sin embargo, estamos con curiosidad por saber si estas pruebas son fiables, y si hay una explicación que satisfaga estas condiciones sea verdad. En primer lugar, ¿por qué la autoridad es McCullagh e impone estas explicaciones históricas? Sobre la base de estas pruebas, el argumento de Craig no puede considerarse como prueba concluyente de la resurrección de Cristo, para estas propias pruebas no han sido concluyentemente justificadas. Sin embargo, si Craig argumenta con éxito a favor de la resurrección de Cristo con respecto a estas pruebas, su argumento es, en la mejor de las hipótesis, un argumento ad hominem que rechaza todas las objeciones en contra de la resurrección de Cristo, sobre la base de estos principios no-bíblicos. Así, sobre la base de los principios del historiador, nadie puede probar nada concluyente acerca de un evento histórico, y eso incluye la resurrección. Pero al mismo tiempo, en base a los mismos principios, no puede haber un buen argumento bueno en contra de la resurrección. Sin embargo, si el argumento de Craig tiene éxito en estas pruebas, entonces si alguien adopta estas pruebas como el estándar de la verdad con respecto a las cuestiones históricas, él debe llegar a creer que Dios levantó a Jesús de entre los muertos.

Dado que todas cosmovisiones no cristianas (incluyendo todas las religiones y filosofías no cristianas) no tiene ninguna justificación última, realmente no hay nada para evitar que se colapsen en el escepticismo total, pero nadie puede decir que sea escéptico porque el escepticismo es auto-destructivo – este es auto-contradictorio en afirmar que sabemos que no podemos saber. Sólo el cristianismo rescata el intelecto del completo escepticismo, así que en lugar de depender de un fundamento no-Cristiano para construir un caso para la cosmovisión bíblica, el cristiano adopta la epistemología revelacional de infalibilidad bíblica. No es que los cristianos eviten o rechacen el uso de la evidencia – el problema es que las teorías no cristianas de evidencia son defectuosas. Dado que las teorías no cristianas de evidencia son completamente absurdas y dejan todo en un completo absurdo, cuando los no cristianos demandan evidencia a los cristianos ellos no saben lo que están pidiendo. A menos que alguien asegure la inteligibilidad de las presuposiciones apropiadas, su demanda por evidencia es absurda y no puede ser lógicamente entendida.


[1] University of California (Irvine); Covenant Media Foundation, 1985

[3] Ciertamente, Clifford trata de justificar su principio en este ensayo, mas muy pronto el falla en responder las preguntas y las objeciones que  coloco aquí.

[4] Norman L. Geisler, Baker Encyclopedia of Christian Apologetics; Grand Rapids, Michigan: Baker Books, 1999; p. 371.

[5] Ciertamente, si nuestro propósito específico  fuese exponer el absurdo del islamismo, entonces argumentaríamos en mayor detalle, citando fuentes más relevantes.

[6] Esto es, la voluntad de Dios determina todo, y dado que Él sabe perfectamente todo lo que determina, también conoce todo.

[7] eso es, un reductio ad absurdum

[8] Vea Vincent Cheung, Presuppositional Confrontations.

[9] C. Behan McCullagh, Justifying Historical Descriptions; Cambridge: Cambridge University Press, 1984; p. 19.

[10] William Lane Craig, God, Are You There?; Norcross, Georgia: Ravi Zacharias International Ministries,1999; p. 48.

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Fuente: http://cheungyclarkenespanol.wordpress.com/

Traducido por Raúl Loyola Román

Por Qué Creo en Dios – Cornelius Van Til

9 de noviembre de 2012 Deja un comentario

Con la compleción de la traducción de todo el ensayo del Dr. Van Til, coloco aquí todas las partes para una mejor accesibilidad:

  1. Parte 1.
  2. Parte 2.
  3. El Valle de Los Ciegos.
  4. Fe y Conocimiento.
  5. Mis Disculpas, No Hemos Sido Radicales.
  6. La Cama De Procusto.
  7. Sin Papeles.
  8. Leopardos, Etíopes, Agnósticos, y Ateos.
  9. Previo Al Argumento, Era Dios.

Previo al Argumento… Era Dios

20 de octubre de 2012 Deja un comentario

[Nota: Esta es la novena y última parte de Why I Believe in God, un ensayo del Dr. Cornelius Van Til(1895 –1987), al que he dividido en varios trozos. Para leer la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima, u octava parte, siga los links. Las demás partes serán publicadas en los siguientes días]

Bus leavingVeo que quieres irte a casa. Y no te culpo; el último autobús parte a las doce. Me gustaría conversar en otra ocasión. Te invito a cenar el próximo domingo. Pero he pinchado tu burbuja, así que puede que no vuelvas. Y aún así puede que lo hagas. Eso depende del placer del Padre. En el fondo de tu corazón sabes muy bien que lo que he dicho sobre ti es verdad. Sabes que no hay unidad en tu vida. No quieres al Dios que por Su consejo ofrece la unidad que necesitas. Tal Dios, dices, no permitiría nada nuevo. Así que ofreces tu propia unidad. Pero esta unidad debe, por tu propia definición, no matar aquello que es totalmente nuevo. Así que debe estar en contra de lo que es completamente nuevo y para nada tocarlo, nunca. Y de este modo por tu lógica hablas sobre posibilidades e imposibilidades, pero todo este hablar es al aire. Por tus propios criterios nunca puede tener nada que ver con la realidad. Tu lógica afirma tratar con problemas eternos e invariables; y tus hechos son cosas totalmente cambiantes; y “nunca las dos se encontrarán”. Así que has dejado sin sentido tu propia experiencia. Con el hijo pródigo estás en las pocilgas de cerdos, pero puede ser que, a diferencia del pródigo, rehusarás volver a la casa del padre.

Por el otro lado por mi creencia en Dios yo sí tengo unidad en mi experiencia. Por supuesto que no la clase de unidad que tú quieres. No una unidad que es el resultado de mi propia determinación autónoma sobre lo que es posible. Sino una unidad que está por encima de la mía y anterior a la mía. Sobre la base del consejo de Dios puedo buscar hechos y encontrarlos sin destruirlos previamente. Sobre la base del consejo de Dios puedo ser un buen físico, un buen biólogo, un buen psicólogo, o un buen filósofo. En todos estos campos uso mis capacidades de orden lógico para ver tanto orden en el universo de Dios como se le pueda dar a ver a una criatura. Las unidades, o sistemas que yo hago, son verdaderas porque son indicaciones genuinas hacia la unidad básica original que se encuentra en la unidad de Dios.

Mirándome veo tanto orden como desorden en todas las esferas de la vida. Pero miro al orden y al desorden en luz de Aquel que Ordena, Quien está detrás de ambos. No necesito negar ninguna de ellas por el interés a favor del optimismo o a favor del pesimismo. Veo a los grandes hombres de la biología buscando diligentemente bajo cada piedra para demostrar que la doctrina de la creación no es verdadera con respecto del cuerpo humano, solo para regresar y decir que el eslabón perdido sigue estando perdido. Veo a los grandes hombres de la psicología buscando a lo hondo y a lo lejos en la subconsciencia, del niño y del animal, para demostrar que las doctrinas de la creación y de la providencia no son verdaderas con respecto del alma humana, solo para regresar y admitir que el abismo entre la inteligencia del animal y del hombre es tan grande como siempre lo fue. Veo a los grandes hombres de la lógica y de la metodología científica buscar en las profundidades de lo trascendental para una validez que no será llevada por la corriente siempre cambiante de lo que es totalmente nuevo, solo para regresar y decir que no pueden encontrar ningún puente desde la lógica a la realidad, o desde la realidad a la lógica. Y aún así encuentro a todos estos, aunque estando cabeza abajo, declarando muchas cosas que son ciertas. Tan solo necesito poner sus declaraciones de pie, haciendo a Dios en vez de al hombre como el centro de todo, y tengo una exposición maravillosa de los hechos tal como Dios ha pretendido que los viera.

Y si mi unidad es lo suficientemente comprensible para incluir los esfuerzos de aquellos que lo rechazan, es lo suficientemente largo hasta para incluir aquello que los que han sido rectificados por la regeneración no pueden ver. Mi unidad es la de un niño que pasea con su padre por el bosque. El niño no tiene miedo porque su padre lo conoce todo y es capaz de manejar cualquier situación. Así que sin reparos acepto que hay algunas “dificultades” con respecto a creer en Dios y a Su revelación en la naturaleza y a las Escrituras que no puedo resolver. De hecho hay misterio en cada relación con cada hecho con el que me enfrento, por la razón de que todos los hechos tienen su explicación final en Dios cuyos pensamientos son más altos que mis pensamientos, y cuyos caminos son más altos que mis caminos. Y es exactamente aquel tipo de Dios el que necesito. Sin tal Dios, sin el Dios de la Biblia, el Dios de la autoridad, el Dios que es auto-contenido y por consiguiente incomprensible al hombre, no habría sentido en nada. Ningún ser humano puede explicar el sentido de ver a través de todas estas cosas, sino solo el que cree en Dios tiene el derecho a sostener que sí hay una explicación.

Puedes ver que cuando fui joven fui condicionado desde todos lados; no pude no creer en Dios. Ahora que soy mayor sigo sin poder dejar de creer en Dios. Ahora creo en Dios porque, a menos que le tenga a Él como el Todo-Condicionador,  la vida es Caos.

No te convertiré al final de mi argumento. Pienso que el argumento es válido. Mantengo que la creencia en Dios no es meramente tan razonable como otra creencia, o incluso un poco o indefinidamente más probablemente verdadera que otra creencia; mantengo que a menos que creas en Dios no puedes creer lógicamente en ninguna otra cosa. Pero como creo en tal Dios, un Dios que te ha condicionado a ti tanto como a mí, sé que puedes, para tu propia satisfacción, con la ayuda de los biólogos, de los psicólogos, de los lógicos, y de los críticos de la Biblia, reducir todo lo que he dicho esta tarde a meras divagaciones circulares de un autoritariano sin esperanza. Pues bien, mis divagaciones han sido, puedes estar seguro, circulares; han hecho que todo se  vuelva a Dios. Ahora te dejaré con Él, y con Su misericordia.

Fin.