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La Muy Poco Sensacionalista Verdad sobre la Esposa de Jesús

3 de octubre de 2012 Deja un comentario

Por Michael J. Kruger

Desde el descubrimiento de los “Evangelios Gnósticos” en Nag Hammadi en 1945, los eruditos y el público general no parecen saciarse de versiones alternativas de la vida de Jesús. El Evangelio de Tomás, el Evangelio de Pedro, el Evangelio de María, y, más recientemente, el Evangelio de Judas, han suscitado preguntas provocativas sobre el cristianismo. ¿Fueron las historias sobre Jesús dejadas fuera intencionadamente en el Nuevo Testamento? ¿Fueron estas versiones alternativas del cristianismo suprimidas (u oprimidas)? ¿Y nos dan los evangelios canónicos una visión precisa sobre Jesús?

Recién se había posado el polvo desde el descubrimiento del Evangelio de Judas, un nuevo descubrimiento ha reabierto ahora estas preguntas. Durante mi pausa de clase ayer (irónicamente justo antes de comenzar mis lecciones sobre los libros apócrifos), recibí noticias de que fue descubierto un nuevo manuscrito que dice que Jesús tenía una mujer. Esto merece la atención porque – a pesar de las declaraciones de El Código Da Vinci – no tenemos ningún texto en todo el cristianismo que diga explícitamente que Jesús hubiera estado casado.

Este nuevo manuscrito – aptamente titulado el Evangelio de la Esposa de Jesús – es un fragmento de un códice del siglo cuarto escrito en Cóptico (Sahídico) que en un lugar dice así, “Jesús les dijo, ‘Mi esposa… ella será capaz de ser mi discípulo’”. El fragmento es bastante pequeño (4×8 cm), con escrito descolorido por detrás. El texto principal está escrito de manera apretujada y con mano semi-alfabetizada. Lo que más llama la atención es que Karen King, de la Universidad de Harvard, ha sugerido que aunque el manuscrito es del siglo cuarto, la composición original debería ser fechada en la mitad del siglo dos.

¿Qué haremos pues con este nuevo descubrimiento? He aquí varias consideraciones.

Autenticidad

La falsificación no es poco común en el mercado de las antigüedades. No soy un experto en la paleografía Cóptica (mi estudio es sobre los manuscritos griegos), pero tuve preocupaciones sobre la apariencia inicial del manuscrito. En particular, la descuidada naturaleza de la mano del escriba, y las anchas y no diferenciadas pinceladas de la pluma parecieron problemáticas. Además, el color de la tinta parece fuera de lugar – es demasiado oscuro, casi como si estuviera pintado. Las tintas antiguas suelen ser más claras en cuanto al color, aunque hay excepciones. Este escenario es exacerbado por la ambigüedad sobre el lugar de su descubrimiento y la identidad de su dueño anónimo.

Sin embargo, según el futuro trabajo de Karen King, este manuscrito fue examinado por Roger Bagnall y AnnMarie Luijendik, dos eruditos reputados, y ambos lo aceptaron como auténtico y atribuyeron el estilo a la punta desafilada de la pluma del escriba. Otras indicaciones de su autenticidad es el uso del nomina sacra (abreviaciones de ciertas palabras) y la descolorida tinta en la parte de detrás de la página (algo que hubiera requerido un tiempo considerable). Pero mi amigo y erudito en Cóptico, Christian Askeland, es escéptico sobre su autenticidad dado a, entre otras cosas, la formación extraña de algunas de letras (particularmente la épsilon) y omisiones en el texto Cóptico. Otros eruditos también han expresado escepticismo sobre el fragmento.

Hasta aquí, no hay manera de saber si es genuino o se trata de una falsificación. No podemos saberlo con certitud hasta que más eruditos tengan la oportunidad de examinarlo.

Composición

Asumiendo por un momento que el manuscrito es genuino, siguen habiendo preguntas sobre su composición. Primero, ¿con qué clase de documento estamos tratando? A primera vista, el documento parece estar compuesto como un texto parecido a un evangelio que contenía historias y dichos de Jesús. De hecho, Jesús parece estar haciendo lo que hace con frecuencia en los otros textos de los evangelios: está teniendo una conversación con sus discípulos. Algunos eruditos han sugerido que este fragmento podría ser un texto mágico como un amuleto, particularmente dado a su pequeño tamaño. Sin embargo, los amuletos normalmente no tenían nada escrito por detrás de la página (en el reverso). Si la escritura de detrás del fragmento es continuo a lo que está escrito por delante (que está desconocido hasta ahora) entonces podría ser simplemente un códice en miniatura. Los códices en miniatura fueron populares en el cristianismo temprano y a menudo contenían textos apócrifos. Para más sobre este tema, consulta mi artículo aquí.

Otra cuestión atañe la fecha de la historia que contiene este fragmento. ¿Cuándo fue la historia compuesta? King arguye que fue compuesta en la mitad del siglo segundo basado mayoritariamente en las similitudes con el Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe, los cuales ambos existieron durante ese período de tiempo. Esto es ciertamente una posibilidad, particularmente dado que conocemos que un buen número de otros evangelios apócrifos fueron compuestos en el segundo siglo (p.ej. Evangelio de Pedro, P. Egerton 2, P.Oxy. 840). Sin embargo, este argumento no requiere una fecha del segundo siglo. Esta historia puede haber sido escrita en el tercer siglo y puede que simplemente haya cogido de escritos como el de Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe.

Valor Histórico

La pregunta clave es si esta particular narración puede decirnos algo sobre cómo fue Jesús fue en realidad. ¿Demuestra este texto que Jesús tuvo una esposa? ¿Provee este evangelio información histórica de confianza? No y no. No hay ninguna razón para pensar que este evangelio retiene la tradición auténtica sobre Jesús. Es una producción tardía, no basada en el testimonio de testigos oculares, y posiblemente haya hecho uso de otros trabajos apócrifos como Tomás y Felipe.

Lo que es más – y esto es crítico – no tenemos ninguna fuente histórica en todo el cristianismo temprano que sugiera que Jesús hubiera estado casado. Ninguna. No hay nada sobre que Jesús hubiera estado casado en los evangelios canónicos, en los evangelios apócrifos, en los padres de la iglesia, y en ninguna otra parte. Incluso si este nuevo evangelio declara que Jesús había estado casado, no concuerda con todas las otras evidencias históricas creíbles que tengamos sobre su vida. Como King misma dice, “Este es el único texto antiguo existente que caracteriza a Jesús como refiriéndose a una esposa. Esto no evidencia, sin embargo, que el Jesús histórico hubiera estado casado” (p.1 aquí).

Conspiraciones y los Evangelios Canónicos

A todo el mundo le gusta una buena teoría de conspiración. Sería ciertamente mucho más entretenido para nuestra cultura si uno pudiera demostrar que todos los libros apócrifos fueron realmente las Escrituras de la iglesia temprana y que fueron suprimidos por las maquinaciones políticas de la iglesia tardía (p.ej. Constantino). Pero la verdad es mucho menos sensacionalista. Mientras a los libros apócrifos se les daba un estatus escritural de vez en cuando, la mayoría aplastante de los cristianos tempranos prefirieron los libros que ahora están en nuestro canon del Nuevo Testamento. Así, se nos recuerda de nuevo que el canon no fue “creado” arbitrariamente por la iglesia en el cuarto o quinto siglo. Las afirmaciones de la iglesia tardía simplemente refleja lo que ya había sido el caso por muchos, muchos años.

Cuando se trata con este tipo de preguntas me gusta recordarles a mis alumnos de un simple – pero a menudo pasado por alto – hecho: de todos los evangelios en el cristianismo temprano, solo Mateo, Marcos, Lucas, y Juan están fechados en el siglo primero. Ciertamente, hay intentos minoritarios de colocar libros como el Evangelio de Tomás en el primer siglo – pero tales intentos no han sido bien recibidos por los eruditos bíblicos. Así, si realmente queremos saber cómo fue Jesús, nuestra mejor apuesta es fiarnos de libros que fueron al menos escritos durante el período de tiempo cuando los testigos oculares seguían vivos. Y tan solo cuatro evangelios cumplen este criterio.

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Artículo original publicado en The Gospel Coalition.

Michael J. Kruger es profesor del Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, North Carolina, y el autor de Canon Revisited: Establishing the Origins and Authority of the New Testament Books (Crossway, 2012). Escribe con reguaridad en su blog Canon Fodder.

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La Fe es Racionalidad

17 de agosto de 2012 Deja un comentario

Por Douglas Jones

…Se nos dice que la razón y la fe están en conflicto, que son dos medios contrarios para adquirir conocimiento. La razón, en este sentido largo, es el conjunto de reglas del pensamiento que deberíamos usar para evaluar y extender nuestras creencias, exiliando las absurdidades, contradicciones, y afirmaciones no fundamentadas. La fe, en contraste, es el rechazo de estas reglas más altas del pensamiento, para abrazar ciegamente los dictados de la autoridad y deleitarse en absurdidades. O así se cuenta la historia.

En consecuencia, los no cristianos a menudo acusan a los cristianos de irracionalidad por darle una posición a la fe, y muchos cristianos a menudo rechazan cualquier posición para la razón y hacen de la irracionalidad (“fe”, como ellos lo ven) el sello distintivo de la religión cristiana. Pero parece que estos puntos de vista son erróneos, y su equivocación común es que deforman la racionalidad.

¿Qué es la racionalidad? Muchas teorías tenemos a disposición. Por ejemplo, unos defienden que la racionalidad es elegir los mejores medios para un fin deseado. Pero esto rápidamente se convierte en algo inmanejable – podríamos hacer cualquier acción racional haciendo de ésta misma el fin deseado. Pienso que otra definición de la racionalidad ayuda más. Podemos llegar a un acuerdo más amplio si entendemos la racionalidad, en un sentido básico, como el conformarse las creencias y las acciones de alguien a las reglas más altas de la verdad. El aspecto de “conformarse” retiene la habilidad de excluir absurdidades, aquellas cosas que violan las reglas más altas de la verdad. El aspecto de “más altas” nos dirige en última instancia a aquellas normas que sirven como el tribunal de apelación final, aquellas que tienen derecho a veto sobre todas las demás reglas. El aspecto de “verdad” indica a la naturaleza del mundo, a la realidad y no nuestras imaginaciones. La realidad determina la racionalidad. Una persona racional es, entonces, la que vive de acuerdo a las reglas supremas de la verdad.

Cuando algún no cristiano afirma que sigue la “razón” y que rechaza la “fe”, su objetivo es obedecer las reglas de la verdad que gobiernan la realidad, puede que algo como las leyes de la lógica o los métodos científicos o algo así. Puede imaginarse que está haciendo algo completamente diferente a la persona devotada al Dios cristiano, pero en realidad, los dos siguen el mismo procedimiento. Ambos buscan obedecer las normas más altas de la verdad. La fe cristiana no nos pide actuar ciegamente, buscando ir en dirección contraria a la realidad. Busca seguir el mismo procedimiento que la persona devotada a la racionalidad, a pesar de que claramente estos dos apelan a criterios últimos contrarios.

Para ver esto mejor, consideremos el caso de Abraham, aquel anciano padre del judaísmo y del cristianismo. En la disputa tradicional sobre la razón y la fe, Abraham seguramente sería clasificado como un modelo de fe. La Biblia nos dice que Dios llamó a Abraham suyo y le prometió descendientes y una tierra, aunque Abraham era entonces falto de hijos, y las tierras estaban ocupadas por gente poderosa y hostil. Pero contrario a toda la evidencia preponderante de que no hay mucha probabilidad de descendientes si a ti mismo te falta un hijo, y contrario a toda la evidencia en contra a que un viejo hombre solitario venciera una hueste de armadas hostiles, Abraham creyó en el Señor (Génesis 15:6). Años después, cuando el Señor finalmente declaró el futuro embarazo de su mujer, aunque esta se acercaba a los cien años de vida, Abraham creyó, confiando en la promesa de Dios, contrario a las opiniones expertas de que las personas que han pasado del período de poder tener hijos pudieran tener hijos. Más tarde en la vida de Abraham, después del nacimiento de su durante mucho tiempo prometido hijo, Dios incluso le dirigió a Abraham a ir a una excursión para sacrificar a aquel mismo hijo, a Isaac. Pero en vez de ser “racional” así como unos lo entienden, explicándole a Dios que los cadáveres no hacen a uno un buen padre de muchos descendientes, Abraham tuvo fe, creyendo en la absurdidad de que Dios era capaz de resucitar a su hijo de entre los muertos para cumplir su promesa de los muchos descendientes.

En todo esto, Abraham demostró a ser un modelo de fe. Pero desde una perspectiva no cristiana, Abraham, en cada paso que daba, era extremadamente irracional y probablemente peligroso para la sociedad. (Los trabajadores sociales seguramente hubieran estado inquietos por esta pequeña excursión con Isaac.) Las conclusiones de Abraham seguramente serían opuestas con aquellas recomendadas por nuestra comunidad científica reconocida. Desde este punto de vista no cristiano, Abraham, como modelo de fe, es también un modelo de irracionalidad.

Pero dada la comprensión de la racionalidad discutida antes – conformar nuestros pensamientos y acciones a las reglas más altas de verdad – Abraham no fue irracional lo más mínimo. Si la cosmovisión de Abraham es correcta, entonces el Dios de Abraham reina como el criterio de verdad muy por encima de cualquier explicación ayudadora de los filósofos y científicos. En la realidad bíblica, no hay normas de pensamiento que estén sobre y por encima de las normas de la persona suprema de Dios. Más aún, si esta visión es correcta, entonces Abraham no es solo un modelo de fe sino también un modelo de racionalidad, un “racionalista” devotado, conformando su vida a las reglas más altas de verdad. Abraham hubiera sido estúpido y supremamente irracional para creer lo contrario de la promesa de Dios.

Así que, al final, la supuesta hostilidad entre la razón y la fe se disuelve de manera interesante. La fe y la razón no son enemigas, sino idénticas. Ambas buscan conformarse a las normas más altas de verdad. Y, como ya hemos visto antes, aunque los no cristianos profesan obedecer sus propias supuestas normas de verdad, ninguno de ellos lo hacen fielmente. Todos actúan como si la visión cristiana de la realidad es verdadera, mientras lo niegan. Esa es la verdadera irracionalidad. Esa es verdadera fe ciega. En marcado contraste, el cristianismo rechaza la fe ciega y nos llama a arrodillarnos delate del Dios cristiano, del Dios de Abraham, Isaac, y José – el criterio supremo del pensamiento y de la vida, a quien toda persona racional debería conformarse.

Extracto de Why and What: A Brief Introduction to Christianity.

Las falacias de El Código Da Vinci

1 de agosto de 2012 Deja un comentario

Por Joseph R. Nally

Como ex investigador de homicidios, me gusta un buen misterio – sobre todo misterios sobre asesinatos. Las novelas de ficción normalmente desarrollan la posición de un detective más bien glamurosamente. Uno ve un estilo de vida emocionante y una investigación intrigante, pero no el papeleo y el aburrimiento del día a día de un detective real. El Código Da Vinci es este tipo de libro de ficción. Es un thriller interesante y entretenido. Una vez que empiezas a leer el libro no querrás soltarlo de tus manos.

Dan Brown entrelaza el misterio de un asesinato en una conspiración. Mientras la historia se desarrolla, uno descubre que este libro no es un thriller político, sino más bien una tapadera religiosa. Entre las así llamadas tapaderas se encuentran:

  1. Jesús estuvo casado con María Magdalena.
  2. Jesús tuvo un hijo.

Lo impresionante es que aunque la cubierta del libro diga que es una “novela”, Dan Brown mismo afirma que es factual. Richard Abanes dice,

Sólo Dan Brown mismo ha hecho afirmaciones más explícitas sobre la factibilidad de su libro. Por ejemplo, la primera página de la novela dice: “HECHO… Todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos, y secretos rituales de esta novela son precisos”. Consideren, también, el siguiente comentario hecho por Brown durante una entrevista, en la que pinta su obra como mucho más factual que ficticia:

<<Una de las muchas cualidades que hacen únicas a El Código Da Vinci es la naturaleza factual de la historia. Toda la historia, arte, documentos antiguos, y rituales secretos en la novela son precisos – así como lo son los códigos secretos revelados en algunos de los cuadros más famosos de Da Vinci.>>

Sin embargo, cualquier fiscal que mire a los así llamados hechos de Dan Brown no procedería a juicio, sino que probablemente arrestaría a Brown por dar falso testimonio a un gran jurado. Cualquier juez miraría al caso presentado en El Código Da Vinci y simplemente lo lanzaría fuera de la sala como ficticio, irracional, y no confiable como historia. ¿Por qué?

Este artículo analizará brevemente algunos de los así llamados hechos  de Brown que revelan que el libro no es solamente no histórico, sino pura ficción. Dada la longitud de este artículo, no será en ningún modo completo; sin embargo descubrirá al lector suficiente información para que pueda hacer una decisión racional sobre las afirmaciones de Dan Brown y de El Código Da Vinci.

¿Dónde están los hechos, Brown, dónde están los hechos?

Como mi viejo amigo el sargento Joe Friday en Dragnet solía decir: “Sólo los hechos, señora, solo los hechos”. Podríamos también preguntarle a Dan Brown, “¿Dónde están los hechos, Brown, dónde están los hechos?”

Brown sostiene:

La Biblia, tal como la conocemos hoy, fue recopilada por el emperador romano Constantino… Él fue un pagano toda su vida y fue bautizado en su lecho de muerte, demasiado débil como para protestar.

¿Es esto hecho o ficción? Constantino no fue pagano toda su vida. Kurian afirma,

En 313 él y Licinio, el emperador del Imperio del Este, proclamaron el Edicto de Milán, dando una toleración total y legal al Cristianismo. En 330 fundó Constantinopla como una segunda Roma. Fue bautizado poco antes de su muerte y fue enterrado entre los apóstoles en la basílica que fundó en su honor en Constantinopla. Se vio a sí mismo como un siervo de Dios y, con su madre, Helena, es reverenciado en la Iglesia del Este como uno de las grandes figuras en la historia cristiana.

La historia sí registra que Constantino fue bautizado en su lecho de muerte, pero no en contra de su voluntad. ¿Por qué esperó Constantino hasta antes de morir para ser bautizado? Porque la tradición Católica, en esa época, enseñaba que el bautismo literalmente lavaba todos los pecados hechos anteriormente. Así, una persona podía ir desde esta vida a la próxima sin estar en el purgatorio, porque sus pecados eran literalmente lavados. Fue, de hecho, relativamente común para los cristianos posponer el bautismo hasta el final de sus vidas. Así, las afirmaciones de Brown concernientes a Constantino son históricamente establecidas como falsas.

¿Qué hay de la visión de Brown sobre el canon de la Biblia? El Código Da Vinci declara que las escrituras Cristianas “evolucionaron a través de innumerables traducciones, adiciones, y revisiones. La historia nunca ha tenido una versión definitiva del libro”. Brown va más lejos y literalmente afirma que a la Biblia Protestante le faltan libros que corroboran sus declaraciones. Dice que Constantino

Comisionó y financió una nueva Biblia, que omitió aquellos evangelios que hablaban sobre las características humanas de Cristo y estableció aquellos evangelios que lo deificaban. Los evangelios más tempranos fueron proscritos, juntados, y quemados.

Sin embargo, la Biblia está inspirada por Dios (2 Tim. 3:16; 1 Pedro 1:20-21). Lo que es más, la iglesia siempre ha tenido un canon de las escrituras. B.B. Warfield declara,

La iglesia no ha crecido por una ley natural: ha sido fundada. Y los maestros autoritarios enviados por Cristo para fundar Su iglesia llevaron con ellos, como su más preciada posesión, un cuerpo de Escrituras divinas, que impusieron a la iglesia que fundaron como su código de ley. Ningún lector del Nuevo Testamento puede necesitar una prueba de esto; en cada página de este libro está difundida la evidencia que, desde el mismo comienzo, el Antiguo Testamento fue tan cordialmente reconocido como ley por el cristiano así como para el judío. La iglesia Cristiana nunca estuvo sin una “biblia” o sin un “canon”.

R.C. Sproul explica los comentarios de B.B. Warfield diciendo, “El punto de Warfield de que la iglesia fue fundada llama la atención al hecho de que la iglesia tuvo un fundador y un fundamento. El fundador fue Cristo”. Así, el canon de las Escrituras no fue tan solo un conglomerado apresurado de material, según la opinión de alguien. Como con Calvino, quien creyó que la Biblia derivaba su autoridad de Dios y no de la iglesia, las Escrituras derivaron de la soberanía de Dios y no por un simple hombre o grupo de hombres. La iglesia no inventa escrituras, sino más bien las acepta y se rinde ante una autoridad que ya está ahí.

La iglesia temprana sí que prohibió unos cuantos libros de la Biblia. Fueron prohibidos porque fueron descubiertos a ser pseudo-epigráficos – escritos fraudulentos que la iglesia temprana miró como cuentos incubados en imaginaciones fértiles. Así como Origen (185 – 254 d.C.) dijo sobre estos escritos,

“Muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas”. La Iglesia posee cuatro Evangelios, y muchos heréticos, de los cuales uno es llamado El Evangelio según los Egipcios, y otro, El Evangelio según los Doce Apóstoles. Basilito también ha presumido de haber escrito un evangelio, pero solo cuatro Evangelios son reconocidos. De estos las doctrinas concernientes a la persona de nuestro Señor y Salvador han de ser sacadas. Conozco cierto evangelio  llamado El Evangelio según Tomás, y un Evangelio según Matías, y muchos otros hemos leído – para que no se nos considere ignorantes por parte de aquellos que se imaginan que poseen algún tipo de conocimiento si están familiarizados con estos. Sin embargo, entre todos estos tenemos aprobados solamente lo que la Iglesia ha reconocido, por lo que tan solo los cuatro Evangelios deberían ser aceptados.

Justino Mártir se refirió a los evangelios como “las memorias que, digo, fueron redactados por sus apóstoles y por aquellos que los siguieron (Diálogo con Trifo 103:19)”. Así como atesta la historia, el único evangelio está expresado en solo cuatro Evangelios.

Hasta aquí, nuestra acusación a Dan Brown tiene dos informes históricos en contra suyo. No obstante, esto ni siquiera empieza a dejar exhaustos el número de errores que acepta. Brown declara, “Un tema particularmente problemático seguía repitiéndose en los evangelios. María Magdalena… más específicamente, su matrimonio con Jesucristo”. Brown arguye que Jesús estuvo casado basándose en dos consideraciones primarias: (1) Jesús besó a María en la boca de acuerdo a los evangelios gnósticos, y (2) que no era judío el no casarse.

Si uno investiga los contenidos de los evangelios gnósticos en Nag Hammadi Library, no hay ninguna referencia a tal matrimonio. Además, no hay ninguna referencia a este presunto matrimonio en el Evangelio según María. Aunque discrepen mucho en otros temas, los liberales y los conservativos aceptan igualmente que Jesús fue soltero,  ¡no casado! Sin embargo, incluso si Jesús hubiera estado casado, esto no afectaría de ningún modo su divinidad. Como humano, Jesús pudo haber estado casado y haber tenido un hijo y esto hubiera reflejado su completa humanidad y no le restaría a su completa divinidad. Así, incluso si Jesús hubiera estado casado y tenido un hijo no hubiera habido ninguna razón para esconderlo.

Como he dicho más arriba, Brown sostiene que, porque Jesús fue un judío y/o rabino, tuvo que estar casado. Esta acusación no tiene crédito. Jesús no fue técnicamente un rabino. Es por esto por lo que los judíos le preguntaron que con qué autoridad enseñaba (Marcos 11:28). Sus discípulos lo llamaban “Rabí” porque era su maestro, no porque tuviera una posición oficial. Segundo, según Bock, “Las enseñanzas de Jesús sobre el llamado del Reino a ser eunucos parece estar basado en su compromiso y ejemplo de no estar casado (Mat. 19:10-12)”. Los esenios parecen llegar a esta conclusión. Josefo (37 -100 d.C.) declara sobre los Esenios:

Merece también nuestra admiración el cuánto superan a todos los demás hombres que buscan la virtud, y esto en justicia; y ciertamente hasta tal punto, como nunca se ha dado entre ningún otro pueblo, ni griegos ni bárbaros, no, ni por un corto tiempo, y así ha permanecido por un largo período con ellos.

Jesús no estuvo casado; ni tenía necesidad de estarlo.

¿Qué hay del hombre que dijo, “La verdad en un final no puede ser escondida”? ¿Quién fue este hombre? Leonardo da Vinci (1452-1519). ¿Por qué un hombre que supuestamente es un Gran maestre del Priorato de Sión, al que se le ha confiado guardar el secreto de los secretos, habría pintado a María Magdalena en La Última Cena? ¿No estaría así divulgando en secreto que se le ha confiado? Nos encontramos aquí frente a un dilema: o Leonardo mintió diciendo “La verdad en un final no puede ser escondida”, porque intentó esconder la verdad a través de su cuadro, o bien estaba siendo infiel a su alegado juramento al Priorato de Sión. Claramente hay otra opción: Dan Brown escribe ficción, no hechos. Y esta es la verdad, pues el Priorato de Sión fue fundado por Pierre Plantard muchos años después de la muerte de da Vinci. Así, da Vinci no pudo ser su Gran Maestre, ¿y entonces qué motivo habría tenido para esconder nada?

Conclusión

Podríamos preguntar otras muchas cuestiones investigativas aquí sobre el grial, el Priorato de Sión, los caballeros templarios, pero todos conducen a la misma conclusión – ¡no hay ninguna evidencia substancial válida para confirmar las declaraciones de Dan Brown! Aunque no sabemos los motivos exactos por los que Dan Brown escribió este libro, sí sabemos la voz de aquel que lo inspiró – la del diablo mismo. La iglesia no debería estar desalentada por el intento de Brown de quitarle crédito. Ya ha sido intentado anteriormente. No obstante, cualquier investigación llevada a cabo por un coroner verá que El Código Da Vinci sufrió muchas muertes en su investigación inicial. Una autopsia del así llamado cuerpo de verdad tan solo revela la realidad de que está lleno de órganos cancerígenos – esto es, errores históricos y teológicos. El informe final del coroner dice así: “Muerte por suicidio” – esto es, investigación defectuosa. Las puertas del infierno o el código no prevalecerán contra la iglesia invisible (Mat. 16:13-18).

Dios es soberano. Ha permitido que El Código Da Vinci sea escrito y publicado por su propio objetivo. La iglesia está fortalecida en su doctrina, mientras que otros caen por el camino siendo expuestos como lo que verdaderamente son. Lo que Satanás quiso para mal, Dios lo quiere para su propio buen propósito y determinación (Gén. 50:20).

La Destrucción de los Dioses – ¿Ha dejado la ciencia obsoleta a Dios?

6 de julio de 2012 Deja un comentario

Por Vern S. Poythress

La ciencia ha demostrado ahora que estos dioses son ídolos falsos. Pronto todos los Dioses serán demostrados a ser ídolos falsos. La ciencia ha provisto respuestas a casi cualquier pregunta que el hombre puede hacerse.

Maximilian Kohler, en Ángeles y Demonios, de Dan Brown.

¿Ha dejado la ciencia obsoleto a Dios? El personaje de Dan Brown, Maximilian Kohler, arguye que por dar explicaciones racionales para la salida y puesta del sol, la ciencia ha hecho prescindible al dios griego Helios. En todos los campos, el crecimiento de la ciencia reduce la necesidad de postular las actividades de los dioses. Kohler expresa lo que hay en la mente de muchas personas en nuestros días.

Irónicamente, el surgimiento de la ciencia tuvo lugar en la dirección contraria a como lo pinta Kohler. Kohler sugiere que la ciencia ha destruido a los dioses. En realidad, la destrucción de los dioses ha creado una puerta abierta para la ciencia. ¿Cómo?

La religión politeísta de los griegos sostenía que había muchos dioses. Había tantos planes divinos y tantos propósitos como dioses. Y como los dioses interactuaban en manera caótica, la gente no tenía garantías de que el mundo fuera a presentar un orden estable. La religión griega desalentó cualquier esperanza por una exploración científica de un orden racional.

La ciencia moderna surgió en el contexto del monoteísmo cristiano, que quitó a los dioses griegos y dio confianza a científicos potenciales por medio de tres principios fundamentales:

  1. Un Dios racional controla todas las cosas (Génesis 1:1, Salmo 33:6), así que podemos esperar un orden universal.
  2. Dios ha hecho al hombre en su imagen (Génesis 1:26-27), así que el hombre es naturalmente afino a la mente de Dios y tiene esperanza de comprender el orden que Dios ha dado.
  3. El mundo que Dios ha hecho no es divino, con lo cual está abierto a la investigación humana.

De hecho, la palabra de Dios es la base de la ley científica. Según Génesis 1, hablando, Dios ha especificado el orden normal para el sol y la luna y las estrellas, y el patrón para el crecimiento y reproducción de las plantas (Génesis 1:11, 14-15). Lo que los científicos llaman ley científica es de hecho su estimación de la ley de Dios, de la especificación de Dios, “que sea así”. Los científicos en su investigación están de hecho investigando la mente de Dios y siguiendo el rastro de Sus pensamientos* – aunque a su nivel humano limitado.

Los primeros científicos, como Copérnico e Isaac Newton, entendieron que estaban frente a la artesanía de Dios. El universo estaba construido por el Mejor y Más Ordenado Artesano de todos.

Cuán excelentemente bueno es el trabajo divino del Mejor y Más Grande Artista. (Copérnico, Sobre la revolución de las esferas celestes)

Él es eterno e infinito, omnipotente y omnisciente; esto es, su duración abarca desde la eternidad hasta la eternidad; su presencia desde el infinito hasta el infinito; gobierna todas las cosas, y conoce todas las cosas que son o que pueden ser hechas. … Y esto concierne a Dios; discutir sobre Aquel del que viene la apariencia de las cosas ciertamente pertenece a la Filosofía Natural.** (Isaac Newton, Principia Mathematica, 440-442 [503-505 en Gutenberg Project, n.tr.]).

De hecho, la ley científica expone los atributos de Dios mismo, como la omnipresencia (lo mismo en todos los lugares), inmutabilidad, inmaterialidad, invisibilidad, transcendencia (por encima de fenómenos particulares), inmanencia (sobre los particulares). Esta exposición confirma lo dicho en la Biblia:

Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. (Romanos 1:20)

Los científicos modernos a veces evaden el testimonio de Dios intentando pensar que las leyes que investigan son impersonales, una especie de mecanismo sin mente. Esta manera de pensar es una forma de idolatría, en el sentido que reemplaza al Dios verdadero con un sustituto. Como todos los sustitutos, tiene que ser suficientemente parecido al Dios verdadero para engañar a la gente. (Por ejemplo, supuestamente sigue garantizando orden.)

Pero los científicos siguen creyendo que las leyes son fundamentalmente racionales, y fundamentalmente capaces de ser expresados lingüísticamente, para que puedan ser descritos en lenguaje y pensamiento humano a través del discurso humano. La racionalidad y la habilidad del lenguaje complejo pertenecen a las personas, no a las rocas o plantas o gusanos. Los científicos claramente confían en el carácter personal de la ley. Al mismo tiempo, afirman que es impersonal. Es una afirmación conveniente, porque así podemos evitar la responsabilidad moral de Dios, quien es personal. Hay razones espirituales por las que es incómodo conocer la verdad, y por las que queremos evadirla.

Cristo vino en el mundo. En ese acto, Dios se convirtió en hombre, y vino a reconciliarnos a Sí mismo. Él mismo venció la barrera de nuestra rebelión, la que nos hace querer evadir la verdad sobre el Dios que es la mismísima base de la ley, y por consiguiente la base de la ciencia.

——

*”Thinking God’s thoughts after Him”, es una frase de Kepler, para la que encuentro que una traducción literal no tendría sentido.

** He tenido problemas para entender la última frase, y no sé si es la traducción más acertada. Florian Cajori, en la traducción de Motte, en el apéndice del segundo volumen, The System of the World, explica que dicha frase es una justificación de por qué Newton trata sobre Dios en Principia: “Obtener una idea sobre Dios ‘a partir de la apariencia de las cosas, pertenece ciertamente a la Filosofía Natural’” (p. 669).