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“Fe en la humanidad: Restaurada”, y otros mitos

22 de julio de 2013 Deja un comentario

Uno a veces se pregunta cuántas estupideces le quedan por ver en esta vida, si con solo 21 años ha visto más tonterías de las que se pensaba que un humano podría resistir. Quizá sí que estemos evolucionando al fin y al cabo, y nos hagamos inmunes a toda cosa imbécil. Sin más preámbulos, esta es la razón de mi entrada: se me ha dado un link al artículo de un blog, llamado “21 fotos que restaurarán tu fe en la Humanidad” y quiero analizar uno de sus puntos. No tomando en cuenta el hecho de que no son 21 fotos, sino 21 situaciones, y no queriendo criticar tampoco el amor exagerado y patético que a veces se tiene hacia los animales, son las dos primeras fotos (primera situación) las que serán el objeto de mi profunda, y seria, burla.

Un breve resumen del contexto:

Dónde: Sobre la faz de la Tierra – eso es suficiente (bueno, Chicago).

Cuándo: En nuestros tiempos “progres” (que coincide con los tiempos de los juicios de Dios)

Acontecimiento: Parada Gay.

Qué: Un grupo de así llamados cristianos se presentan en la parada gay con camisetas diciendo “Lo siento”, y carteles con más de lo mismo, con el objetivo de pedir perdón a los homosexuales por la homofobia que hay en la iglesia.

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Hasta aquí tengo que comentar tres cosas:

La primera, si una persona A daña a una persona B, y si la persona C no es en ningún caso responsable de la persona A, entonces no tiene ningún sentido que C pida disculpas a B. ¿Qué resuelves? Eso no cambia nada. En el caso de los payasos vestidos con camisetas negras en cuestión, lo único que hacen es hacer público que ellos apoyan a los gays, pero eso no cambia en nada ni la actitud de la iglesia hacia los homosexuales, ni la de los homosexuales hacia la iglesia. Quizá si los homosexuales se dieran con la cabeza del suelo en repetidas ocasiones llegarían a la conclusión de que los hombres de negro hablan en nombre de todos los cristianos. Hasta entonces, no pensarán eso, y bien hacen, porque desde luego que no hablan en nombre de todos los cristianos. De hecho, no hablan en nombre de ninguno que toma en serio el nombre de cristiano.

La segunda se refiere a qué quieren decir por homofobia.

homofobia.

(Del ingl. homophobia).

  1. 1.       f. Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales.

Así es como la Real Academia Española define homofobia. Si queremos sin embargo ser más fieles al original, “phobia” significa “miedo” en griego. ¿Miedo a los homosexuales? Creo que no viviré para conocer a una persona así.

Sin afirmar que no hay cristianos cuya aversión por los homosexuales sea exagerada (pero no soy yo quien tiene que pedir disculpas por ellos), sí puedo decir con toda confianza que la gran mayoría de cristianos no son homófobos. ¿Que rechazamos las prácticas homosexuales, y su estilo de vida, y estamos en contra del matrimonio de dos personas del mismo sexo, y decimos que lo que hacen es pecado y por causa de pecado? ¡Completamente! ¿Pero eso es homofobia? En ningún caso. Así como Marx no era capitalismófobo, ni Nietzsche cristianófobo, ni Cristo fariseófobo, los que rechazan el homosexualismo tampoco pueden llamarse homófobos. El término induce al error, y está planeado para que lo haga. El truco está en que si dices que no eres homófobo entonces te aplauden, porque no estás en contra. Si dices que lo eres, entonces te tachan de intolerante y violento y retrasado. ¿Dónde está el término medio, aquel de rechazarlo simplemente (aunque con vehemencia)?

La tercera, dos de los carteles rezan así:

“Siento que los cristianos os juzguen”, y otro “Siento cómo os ha tratado la iglesia”.

Si nos vamos a llamar cristianos, sigamos las enseñanzas de Aquel de quien tenemos el nombre prestado: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24). Y eso es lo que Él dice. Si no lo haces, no te llames cristiano. Lo que está implícito en el cartel, supongo, es que está mal juzgar el homosexualismo porque el homosexualismo es bueno. Y estoy listo para hacer tal declaración (de que el homosexualismo es bueno) en cuanto queme mi Biblia (es decir, rechace a Cristo). Lo que, por cierto, no haré.

Sobre la otra frase, quizá sea yo un ignorante, pero hasta ahora no he visto demasiada violencia hacia los homosexuales por parte de las iglesias en general, o cristianos en particular. Demasiada o ninguna. ¿Cómo los ha tratado la iglesia? No violentamente, desde luego. Pero quizá se refieran a sus sentimientos; quizá hayamos herido sus sentimientos. Quizá al decirles que se arrepientan de su pecado hemos sido insensibles con ellos. Me saltarían las lágrimas si no fuera porque ni yo ni ningún cristiano tiene que arrepentirse de ello. ¡Claro que hemos herido sus sentimientos, por todos los cielos! Al igual que se hieren los sentimientos de los que están en las cárceles. Se llama decir la verdad, algo a lo que no estamos muy acostumbrados. ¿Te imaginas a un ladrón que cuando le cogen diga: “Espera… no… ¿quieres decir que… que… que soy un ladrón? ¡Hieres mis sentimientos!”? Y bien que están, heridos. Mejor eso que el infierno de los que no se arrepienten.

Pero bien, veamos el desenlace de tan cremosa historia:

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¿No es bonito? El homosexual que va en calzoncillos por la calle acepta las disculpas de unos falso-cristianos que no tienen derecho a pedir dichas disculpas. Cuán tierno.

No sé tú, mi querido lector, pero a mí no me es difícil ver lo ridículo de la situación. Lo primero, el pedir disculpas. Es lo que el mundo quiere de los cristianos, que pidan disculpas, que se pongan en el suelo  y laman los pies de todo aquel que ha sido injuriado. A Juan el Bautista se le tuvo que cortar la cabeza antes de que retirase sus palabras de condenación sobre la vida sexual de Herodes. Pero no seguimos a nuestros padres en la fe, sino a persona[je]s como Gandhi. Y así lo llevamos.

Vuelve a ver la segunda foto. ¿Es eso lo que quieres? ¿Lo que quieres es aceptar y afirmar a unas personas cuya máxima forma de expresión es ir en calzoncillos por la calle? ¿Lo llamas a eso virtud?

Ridículo.

Repetiré de nuevo la situación: Cierta gente que dice seguir una cierta religión niega los principios de esta misma religión al aceptar y abrazar a personas cuya exprexión más pura de su estilo de vida es ir casi desnudos por la calle, probablemente borrachos.

¿Restaurada la fe en la humanidad? Sólo si eres imbécil. De hecho, es un rasgo distintivo de los necios tener fe en la humanidad.

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Jesucristo y la Homosexualidad

31 de octubre de 2012 Deja un comentario

Por Mike Riccardi

Un par de meses atrás, empecé a responder a un par de argumentos populares de por qué algunos creen que la homosexualidad es conciliable con el cristianismo. Mi esperanza era (y sigue siendo) que yo podría ser capaz de servir a aquellos que están equivocados en este sentido, ayudándoles a ver que la fe en Jesús y su Palabra no puede conciliarse con los intentos de legitimar la homosexualidad. Yo me había referido a la objeción semi-sarcástica que nosotros, como cristianos somos inconsistentes en condenar la homosexualidad, sobre la base de la ley levítica, ya que no condenamos también comer mariscos y mezcla de tejidos También me referí a la objeción de que en los cristianos que condenan la homosexualidad son faltos de amor-quedan atrapados en los detalles, olvidando que nuestro virtud cristiana cardinal es el amor. Si usted no ha leído esos artículos, espero que lo haga.

Pero hoy quiero abordar un argumento más popular para conciliar la homosexualidad con el verdadero cristianismo. Y este es la objeción de que el mismo Jesús nunca dijo una palabra acerca de la homosexualidad. Los que hacen este argumento admiten que Pablo lo condenó como pecado (Romanos 1:26-27, 1 Cor 6:9-10; 1 Timoteo 1:9-10). Pero el sentimiento detrás de esta objeción es que Pablo había corrompido el modo de vida y la ideología que Jesús vino a propagar, y que Jesús habría sido “amoroso” y “aceptó” a los homosexuales, tal y como son .

Pero ¿es verdad que Jesús nunca dijo nada acerca de la homosexualidad?

En realidad, al igual que las otras objeciones, hay varias razones por las que esta objeción simplemente no se sostiene ante el escrutinio bíblico y lógico. Hoy me gustaría para hacer frente a cinco de ellas.

Continúa leyendo el artículo en Evangelio.